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¿La Navidad es pagana? Origen, sincretismo y una reflexión bíblica

Cada mes de diciembre vuelve a la mesa un típico tema de discusión en los círculos cristianos: ¿Es pagana la navidad? Algunos la celebran con alegría, otros la aceptan con cautela, otros la rechazan, y algunos incluso la condenan. Ante tanta opinión cruzada, me puse a indagar sobre el asunto, y si tú estás con la misma duda, espero que este artículo te sea de ayuda.

¿Qué significa “Pagano”?

El diccionario de la RAE define pagano como:: 

Que no es cristiano ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos.

La palabra proviene del latín paganus, que originalmente significaba “habitante del campo” o “aldeano” (pagus: distrito rural). Cuando el cristianismo comenzó a expandirse en el Imperio Romano, fueron precisamente las zonas rurales las que más resistieron la nueva fe, manteniendo cultos idolátricos tradicionales. Con el tiempo, pagano pasó a ser un término despectivo para decirle “campesino inculto” al que aún no había aceptado el cristianismo.

A medida que el cristianismo se volvió la religión oficial, el término cambió su sentido sociológico por uno teológico. “Pagano” pasó a definir a todo aquel que no fuera cristiano, judío o (más tarde) musulmán.

Entonces ¿Es pagana la Navidad?

Si “pagano” es algo que no es cristiano, entonces preguntaremos ¿Es cristiana la navidad? Pareciera que la respuesta lógica es “sí, es cristiana” debido a que celebra el nacimiento de Jesús. Pero la controversia se centra en sus orígenes, respecto a la fecha y de todas sus tradiciones.

¿Origen pagano?

Lo primero que debemos tener claro es que, en la Biblia no aparece nada de lo que se hace en la celebración de la Navidad de nuestro tiempo. Ni la fecha de nacimiento, ni el mandamiento para celebrar el “cumpleaños de Jesús”, ni los árboles, ni los obsequios, nada de nada.

Entonces, si la Navidad no tuvo origen en la Biblia, entonces tuvo un origen fuera del cristianismo, un origen pagano. Veamos: 

La fecha

La Biblia no menciona ninguna fecha para el nacimiento de Jesús. De hecho, las descripciones de los pastores cuidando sus rebaños al aire libre sugieren que no pudo ser en el invierno del hemisferio norte, es decir, no pudo ser en diciembre.

La elección del 25 de diciembre no fue accidental, sino estratégica. Esta fecha era el epicentro de grandes cultos solares dedicados a deidades al solsticio de invierno. Los romanos celebraban las Saturnales, al Sol Invicto (el renacimiento del sol tras el solsticio de invierno), y los pueblos del norte de Europa encendían grandes hogueras para atraer el regreso del sol.

En este contexto, el cristianismo del siglo IV decidió “bautizar” estas fiestas populares para facilitar la conversión de los paganos al Imperio, sustituyendo al “Sol Invicto” por el “Sol de Justicia”. No obstante, hay que decir que no todos los historiadores sostienen esta tesis de que la Iglesia lo adoptara específicamente para “cristianizar” tales fiestas 1.

Las tradiciones

  • El Árbol de Navidad se relaciona al culto de los pueblos germánicos quienes decoraban robles para celebrar el regreso de la vida en invierno. 
  • Las velas y luces representaban la magia para “ayudar” al sol a recuperar su fuerza tras la noche más larga del año.
  • Santa Claus también se atribuye a leyendas nórdicas al cual se le fueron añadiendo elementos como su popular traje rojo en épocas ya recientes debido al consumo contemporáneo.

En resumen, sí, la Navidad que conocemos tiene orígenes paganos. Pero sigamos adelante, aún quedan preguntas por responder.

Si algo tuvo origen pagano ¿todavía lo sigue siendo ahora? ¿El origen determina el significado actual?

Aquí está el punto central. El origen histórico no determina automáticamente la naturaleza actual de una celebración. En teología e historia, una regla básica es distinguir entre:

  • Origen histórico: de dónde proviene una práctica.
  • Significado actual: qué comunica y cómo se usa hoy.

Muchas cosas que hoy usamos para la fe cristiana no nacieron en un contexto bíblico ni cristiano, pero fueron resignificadas. Por ejemplo:

  1. La estructura del sermón: La predicación organizada (introducción, desarrollo y conclusión) proviene de la retórica clásica grecorromana (Aristóteles). El apóstol Pablo mismo utiliza recursos retóricos en sus cartas. Hoy esta estructura – que se sigue enseñando en nuestras escuelas de homilética – sirve para exponer fielmente la Escritura, no para honrar a dioses paganos.
  2. El anillo matrimonial: Se encuentran anillos de intercambio y uso simbólico en Egipto y culturas del Mediterráneo antiguo como marca de compromiso, autoridad o pacto. En Roma el anillo se volvió un símbolo legal de contrato y posesión, usado en contextos civiles y religiosos. Con el tiempo la práctica fue asumida por la iglesia y resignificada: de signo civil pasó a expresar el pacto nupcial, la fidelidad y el compromiso mutuo bajo la bendición divina.
  3. La cruz: Era un método de ejecución para humillar y torturar. En la cultura judía del siglo I la crucifixión era un signo de maldición: Deuteronomio 21:23 (“maldito sea el que haya sido colgado en un madero”). El Nuevo Testamento proclama con fuerza la “palabra de la cruz” (1 Corintios 1:18) y transforma el significado: el instrumento de muerte se convierte en el signo central de la obra redentora de Cristo.

Tomando estos ejemplos, ¿la estructura que le damos a nuestras predicaciones es pagana? ¿El anillo matrimonial es pagano? ¿Hacer uso de la cruz es pagano? Si lo haces para honrar a otros dioses (como en sus orígenes), entonces sí. Pero si lo haces para honrar a Jesucristo, entonces no.

El calendario que usamos para agendar nuestras actividades de la iglesia ¡también tuvo un origen pagano! Todos los días de la semana deben sus nombres a deidades romanas. ¿Esto lo hace pagano hoy en día? No honramos al dios de la guerra si agendamos una actividad para el martes. 

Y así con un sin fin de elementos de nuestra cultura que tienen orígenes paganos, pero que ahora tienen un uso muy diferente.

Lo que antes fue pagano, hoy no tiene por qué serlo necesariamente. En el caso de la navidad (como tantas otras tradiciones, elementos, usos y costumbres de nuestra sociedad) ocurre lo mismo: tuvo un origen pagano, pero desde hace muchos años que ya no lo es, por lo tanto la Navidad no es pagana.

¿No es sincretismo?

Sincretismo no es usar algo que tuvo origen pagano. Sincretismo es mezclar sistemas religiosos incompatibles, de modo que:

  • Se conserven creencias, dioses o prácticas paganas junto con la fe bíblica.
  • Se diluya o redefina el mensaje central del evangelio.
  • Se atribuya valor espiritual a ritos o símbolos paganos como si aún lo tuvieran.

Ejemplos de sincretismo en la Biblia:

  • Israel adorando a Dios y a Baal al mismo tiempo (1 Reyes 18): Los israelitas no habían abandonado a Jehová por completo a cambio de Baal. Lo que estaban haciendo era intentar seguir a ambos. Tenían un altar para Jehová por tradición y ley (ya en ruinas), pero también acudían a los altares de Baal por conveniencia económica.
  • El becerro de oro: Los israelitas no cambiaron simplemente a Dios por un ídolo egipcio, sino que Aarón construye el becerro y proclama: “Mañana será fiesta para Jehová(Éxodo 32:5). No estaban intentando abandonar al Creador por otro dios, sino que intentaron reducirlo a una criatura, pues dijeron: “Este es tu dios” (Éxodo 32:4). Una mezcla de adoración a dos deidades.

Sincretismo sería:

  • Celebrar el nacimiento de Cristo junto con el culto al sol.
  • Atribuir poder espiritual al árbol, a la fecha o a los rituales.
  • Pensar que Dios “se manifiesta más” por hacer ciertos actos festivos.

Lo que ocurrió históricamente:

  • El cristianismo no adoptó el culto solar, lo desplazó.
  • No se adora al sol, ni a Saturno, ni a la naturaleza.
  • El mensaje central es: Dios se hizo carne (Juan 1:14).

Resultado actual:

  • No hay mezcla doctrinal.
  • No hay continuidad religiosa.
  • No hay transferencia de significado espiritual pagano.

Por lo tanto, no es sincretismo.

¿Entonces hay que celebrar la Navidad?

Depende. La Biblia no manda celebrar la Navidad, pero tampoco la prohíbe. Por eso la pregunta correcta no es “¿Está permitido?” sino “¿Conviene?”, “¿Edifica?”.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Corintios 10:23).

La Navidad puede convertirse en algo vacío o incluso contrario al evangelio cuando:

  • Se reduce al consumismo.
  • Se pierde toda referencia a Cristo.
  • Se transforma en presión social, envidia o exceso.

Pero también puede ser una oportunidad redentora cuando:

  • Se centra en la encarnación.
  • Fomenta la gratitud, la generosidad y la familia.
  • Se usa para anunciar el evangelio.

Conclusión

Si aplicamos el criterio “todo lo que tuvo origen pagano es inválido”, no podríamos usar la cruz, ni la estructura del sermón, ni los anillos matrimoniales, ni nuestro calendario, ni gran parte de nuestro lenguaje y cultura.

En cuanto a la Navidad, la Iglesia no mezcló paganismo con el evangelio, sino que resignificó elementos culturales para anunciar a Cristo. Es así como en nuestros días, para millones de cristianos, la Navidad no celebra al sol, ni a Saturno, ni a deidades paganas, sino La encarnación del Hijo de Dios (Juan 1:14) y el misterio de Dios hecho hombre (Gálatas 4:4).

Celebra la Navidad si te edifica y glorifica a Cristo, y si no te conviene, no la celebres. En ambos casos, hazlo para la gloria de Dios.

  1. Para más detalles, consulta “Navidad: Origen, significado y textos” de Justo L. González, Editorial Mundo Hispano, 2019 ↩︎
dulce o travesura

Dulce o travesura

Según la tradición de algunos países donde se celebra la controversial fiesta de Halloween, el “dulce o travesura” corresponde a un juego donde se exige dulces por el vecindario, y si alguien no regala golosinas, a su casa se le aplica una “travesura” a modo de represalia.

A pesar que estas prácticas de Halloween son rechazadas por el mundo cristiano, también he visto cristianos que salen disfrazados y se ponen a pedir dulces. Y cuando piden dulces, pretenden hacer un trato con el dueño de casa con el típico “dulce o travesura”.

Esto lo he visto los 31 de octubre, y no solo en esa fecha… sino que durante todo el año.

Dulce o travesura en la iglesia

Cada domingo, muchos cristianos van disfrazados a la iglesia a pedir “dulces de bendiciones” para: 

  • Satisfacción de necesidades dulcemente banales:
    • “Vengo a la iglesia a pedir que llegue dinero (prosperidad)”
    • “Vengo a la iglesia para hablar con una chica que me gusta”
    • “Vengo a la iglesia para que me consideren en el paseo de fin de año”
  • Sentir algo dulce:
    • “Vengo a la iglesia para sentir el toque del Señor”
    • “Vengo a la iglesia para sentirme mejor”
    • “Vengo a la iglesia para liberar tensiones”

Y si no obtienen esa bendición, buscan hacerle un truco o travesura al Señor de la casa, en represalia, con una amenaza de salirse de la iglesia, no volver a orar, o descarriarse, en una actitud infantil de berrinche.

En este punto es importante preguntarnos ¿A qué voy a la iglesia? ¿Qué me motiva a congregarme? ¿Vengo a pedir o a entregar? ¿Seguiré amando a Dios y congregándome aunque no obtenga lo que pido?

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.” – Salmos 34:1

Disfrazado

El disfraz tiene su utilidad. Por ejemplo, en el teatro, los disfracen ayudan a los actores para interpretar a un personaje de mejor manera. Da confianza para sustentar con más fuerza al personaje. Esto es muy válido para interpretar un personaje en un evento apropiado para ello.

El problema de los disfraces es cuando los usamos para aparentar algo que no somos en nuestra vida diaria.

En el ambiente cristiano existen algunas iglesias que tienen códigos de comportamiento y de vestimenta muy diferentes al común de las personas normales y decentes. La caracterización del personaje “evangélico pentecostal” toma fuerza y llega a su máxima expresión los domingos en las congregaciones latinoamericanas. Hombres con traje y corbata, mujeres sin maquillaje, con faldas largas y cabellos largos y desarreglados. Durante las dos o tres horas que se reúnen, suelen ocupar un lenguaje que solo otros cristianos evangélicos entienden.

Y si bien este código no está en la Biblia, de todas maneras hasta aquí quizá no hay mayor problema. Pero el gran problema ocurre cuando queda en evidencia que todo esto fue solo una caracterización. Saliendo de los templos, de vuelta a casa, se desprenden de esas ropas típicas y aparece la ropa común, el maquillaje y los arreglos en el pelo. Desaparece el lenguaje evangélico. Es el momento en que se diluye el personaje y aparece el actor, el hombre y la mujer real.

Por supuesto no es el caso de todos, hay algunos que son consecuentes a su creencia, pero “el problema del disfraz” lo he podido observar por muchos años.

El mandamiento bíblico consiste en vestirse con decoro, pudor y modestia, sin aparentar riqueza:

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos” – 1 Timoteo 2:9

Cuando escojas ropa y accesorios, no busques llamar la atención de los carniceros, tampoco busques ser algo que no eres con algún disfraz. Los disfraces déjalos para jugar con tus hijos, para los piyamas y para las fiestas de cumpleaños. Se tu mismo, vístete de acuerdo a tu propia identidad que Dios te ha dado, con pudor y modestia.

La verdadera transformación

El evangelio no es un disfraz que nos ponemos los domingos, sino una vida nueva que se viste todos los días. No se trata de actuar como cristianos, sino de ser transformados por Cristo. El apóstol Pablo lo dijo así:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” – Efesios 4:22-24

El cristiano auténtico no necesita disfrazarse para agradar a Dios, porque su vida —aunque imperfecta— refleja una fe sincera y un corazón regenerado.

Conclusión

Al evaluar nuestro cristianismo ¿en qué nos estamos fijando? ¿En nuestras acciones y frutos? ¿o en nuestras vestimentas y lenguaje ritual?

La vestimenta típica evangélica pentecostal muy difundida en Latinoamérica tiene una trampa, la cual es hacernos crear un personaje, un personaje de algo que podríamos no ser. Y lo tendríamos tan caracterizado domingo a domingo que no nos daríamos cuenta si somos de verdad o solo apariencia.

Dejemos nuestras máscaras y disfraces de lado y veamos si somos realmente lo que creemos que somos.

Este es el desafío: ¿Las actitudes, palabras y forma de ser que muestras aquí en la iglesia, son las mismas que muestras en la casa, en el colegio, universidad o en el trabajo?

Si no es igual, cuidado, te estás disfrazando, estás jugando al “dulce o travesura” cada domingo cuando vienes a esta casa de oración, pidiendo dulces en cada oración. Deja de lado tu personaje religioso de los domingos y permite que Cristo domine tu vida para que seas un cristiano real todos los días.

metanoia

El arrepentimiento (Metanoia): Cambio de mente

El primer mensaje que predicó Jesús decía: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). El hecho que haya escogido esta palabra para iniciar su ministerio no fue casual, sino que es una muestra clara de que el arrepentimiento tiene un lugar prioritario en la predicación de Jesús, y por lo tanto, es una de las cosas más importantes que debemos entender del evangelio.

Así y todo, sigue siendo una de las palabras más malentendidas e impopulares en la vida cristiana de hoy. Se suele asociar con sentirse mal por haber pecado o con prometer no hacerlo más. Pero el verdadero arrepentimiento, el que la Biblia enseña, va mucho más allá de un sentimiento momentáneo de culpa. Es un cambio profundo, radical y continuo de la mente y el corazón que se manifiesta en acciones concretas.

El significado original de “metanoia”

La palabra que en nuestras Biblias se traduce como arrepentimiento proviene del griego metanoia, compuesta por dos partes:

  • “meta”: cambio, transformación o movimiento más allá de algo.
  • “noia” (de “nous”): mente, pensamiento o entendimiento.

Por lo tanto, metanoia significa literalmente “cambio de mente”. Esta palabra no se usaba solo para hablar de emociones, sino de una transformación y conversión hacia Dios, una nueva manera de pensar que produce una nueva manera de vivir.

El llamado no es para sentir remordimiento, sino a cambiar la mente, abandonar la manera antigua de pensar, y convertirse para vivir de acuerdo al Reino de Dios.

¿Arrepentimiento o remordimiento?

El diccionario de la RAE define remordimiento como “el pesar interno que queda después de realizar lo que se considera una mala acción“. El remordimiento es el dolor emocional que sentimos al darnos cuenta de que hicimos algo mal. Es una reacción natural del alma que todos la hemos sentido, y que fácilmente la podemos confundir con el arrepentimiento bíblico. Entonces ¿Cómo podemos diferenciarlos?

En la Biblia encontramos a dos hombres que sintieron pesar por una mala acción, pero terminaron de manera muy distinta. Judas Iscariote sintió remordimiento después de traicionar a Jesús, sin embargo, en lugar de acudir al Señor, se desesperó y se quitó la vida (Mateo 27:3-5). Su tristeza fue profunda, y su remordimiento lo llevó a la destrucción. Por otro lado, Pedro también lloró amargamente después de negar a Jesús (Lucas 22:62), pero su llanto lo condujo a la restauración.

Ambos sintieron tristeza – fue el mismo sentimiento – por lo que la diferencia entre arrepentimiento y remordimiento no está en la emoción, sino en la dirección del corazón: uno se quedó en la culpa, el otro corrió hacia Cristo.

El remordimiento mira hacia adentro, se centra en la culpa, que lleva a la inacción, evasión y destrucción. En cambio el arrepentimiento mira hacia arriba, busca a Cristo, su perdón, su gracia, que nos impulsa a cambiar de vida.

El remordimiento nos deja estancados en la culpa, el arrepentimiento nos libera para comenzar una nueva vida.

Cómo se vive la metanoia en la vida diaria

El arrepentimiento bíblico sigue siendo una transformación mental y conductual continua, que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida del creyente, no solo en reconocer, sino también en la acción, por ejemplo:

  • Cuando un esposo decide dejar el orgullo y pide perdón a su esposa.
  • Cuando una madre reconoce que su ira daña y toma medidas para controlar su temperamento.
  • Cuando un hijo entiende que ha sido rebelde con sus padres y comienza a obedecerlos.
  • Cuando un empleado deja la pereza y empieza a trabajar “como para el Señor” (Colosenses 3:23) y no solo cuando es visto.
  • Cuando un jefe que era abusivo e indiferente empieza a tratar a sus empleados con justicia y respeto.
  • Cuando un estudiante deja de copiar, de burlarse o de seguir la corriente del grupo solo por encajar.
  • Cuando en la iglesia dejamos de buscar reconocimiento, sino servir en obediencia para la gloria de Dios.

Arrepentimiento no es sólo reconocer, confesar algo que se haya hecho mal, sino que siempre incluye una acción que busca compensar el daño y cambiar el rumbo. Arrepentirse sin cambiar de rumbo es como conducir un automóvil reconociendo que va por una ruta equivocada sin corregir la misma.

El fruto del verdadero arrepentimiento

El arrepentimiento pasa por la tristeza, pero no termina ahí, sino que llega a producir fruto. Este fruto representa acciones visibles para todos, como se ven los frutos de un árbol. El pesar por una mala acción nos lleva a la tristeza, que en Dios, produce arrepentimiento para salvación:

“La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10).

La tristeza según Dios no destruye, sino que restaura. No nos hunde en la culpa, sino que nos levanta en esperanza. Por eso el arrepentimiento no es castigo, sino gracia en acción.

Conclusión

El arrepentimiento – la metanoia – es la transformación más profunda que puede vivir un ser humano.

  • No comienza en un altar, sino en la mente y en el corazón.
  • No busca emociones, sino acción en obediencia.
  • No se conforma con pedir perdón, sino que decide vivir de manera diferente.

Cada día es una nueva oportunidad para arrepentirnos, porque Dios, en su misericordia, sigue transformando nuestra mente.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” – Romanos 12:2

Arrepentirse no es mirar atrás con culpa, sino mirar hacia adelante con fe, dejando que la verdad del Evangelio renueve cada parte de nuestra vida, transformando nuestra mente y corazón, lo que nos lleva a actuar de manera distinta a como lo hacíamos antes, en consecuencia a una nueva vida en Cristo.

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Hermenéutica bíblica: la coherencia de la fe

Con esta entrega finalizamos las 7 Reglas de Hermenéutica para interpretar la Biblia. Una vez que tenemos en cuenta el contexto bíblico, literario, histórico y cultural, toda nuestra interpretación debe estar siempre en concordancia con el mensaje global de la Biblia y las doctrinas fundamentales de la fe, es decir, se busca mantener la coherencia de la fe.

¿Qué significa la coherencia de la fe?

Cuando hablamos de coherencia de la fe, nos referimos a que:

  • La interpretación debe estar en armonía con el carácter de Dios revelado en toda la Biblia.
  • No se puede construir una doctrina basándose en un solo versículo aislado.
  • Todo pasaje debe leerse a la luz del mensaje completo del evangelio.

Las aparentes contradicciones en la Biblia

Uno de los desafíos más comunes al leer la Biblia es encontrarse con textos que, a primera vista, parecen contradecirse entre sí. Este fenómeno ha llevado a muchos a dudar de la autoridad de las Escrituras, o a construir doctrinas débiles tomando un pasaje aislado.

La coherencia o analogía de la fe enseña que la Biblia no se contradice, sino que debe ser entendida como un todo coherente, porque tiene un mismo Autor último: Dios. Por lo tanto, los pasajes claros iluminan a los más difíciles, y las aparentes contradicciones se resuelven a través del contexto y la unidad de la revelación.

Ejemplo de coherencia en la interpretación

En Santiago 2:17 se dice que “la fe sin obras está muerta”.

  • Si se interpreta sin considerar la coherencia de la fe, alguien podría pensar que la salvación depende de las obras.
  • Pero al contrastarlo con otros pasajes, como por ejemplo Romanos 3:28, donde Pablo afirma que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley, entendemos que las obras son fruto de la fe verdadera, no un requisito previo para la salvación.

Ambos pasajes son coherentes cuando se leen bajo la unidad de la fe en Cristo.

Aplicación

Al estudiar la Biblia, debemos preguntarnos:

  1. ¿Mi interpretación concuerda con el mensaje central del evangelio?
  2. ¿Estoy forzando un texto aislado para sostener una idea personal?
  3. ¿Cómo se relaciona este pasaje con las doctrinas fundamentales de la fe?

La coherencia de la fe nos ayuda a mantenernos firmes en la verdad, evitando confusiones y fortaleciendo nuestra confianza en la Palabra de Dios.

hermeneutica generos literarios

Hermenéutica bíblica: los géneros y figuras literarias

Siguiendo con nuestra serie de hermenéutica bíblica, otro de los aspectos fundamentales al interpretar la Biblia es reconocer los diferentes géneros literarios en los que fue escrita y sus figuras literarias. La Biblia es una gran biblioteca con diversos estilos, autores y propósitos. Comprenderlos es clave para no forzar el texto ni sacar conclusiones equivocadas.

1. ¿Qué son los géneros literarios?

El género literario es una categoría en la que podemos clasificar una obra literaria según su forma, estructura o estilo en que expresa un mensaje. Cada género tiene sus propias reglas de interpretación. No se lee igual una poesía que una carta, ni una profecía que una narración histórica.

Ejemplo:

  • Si leemos “Jehová es mi pastor” (Salmo 23), entendemos que es un lenguaje poético, no que David era una oveja literal.
  • En cambio, si leemos en 1 Samuel 17, vemos que David era pastor de ovejas, donde sí hablamos ovejas en sentido literal.

2. Principales géneros literarios de la Biblia

a) Históricos

Relata hechos y acontecimientos reales. Incluye libros como Génesis, Éxodo, Josué, los Evangelios y Hechos.

b) Ley

Textos con mandamientos y regulaciones (Éxodo, Levítico, Deuteronomio).

  • Reflejan el pacto entre Dios e Israel.
  • Algunas leyes eran ceremoniales y no aplican directamente hoy, pero nos muestran principios eternos de santidad y justicia.

c) Poesía y Sabiduría

Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Job.

  • Uso de metáforas, paralelismos y lenguaje simbólico.
  • Su propósito es expresar emociones, adoración y sabiduría práctica.

d) Profecía

Se distinguen entre los Profetas Mayores (desde Isaías a Daniel), y los Profetas Menores (desde Zacarías a Malaquías) .

  • Mensajes directos de Dios, a veces sobre el presente del pueblo, a veces sobre el futuro.
  • Uso de símbolos, visiones e imágenes.
  • No todo debe interpretarse literalmente.

e) Evangelios

Relatos sobre la vida y ministerio de Jesús. Corresponde a los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

  • Cada evangelista presenta un enfoque particular.
  • Contienen narración, enseñanza y parábolas.

f) Cartas (Epístolas)

Aquí encontramos las Epístolas Paulinas (Desde Romanos a Hebreos) y las Epístolas Universales (Desde Santiago a Judas).

  • Escritas para iglesias o personas específicas.
  • Llenas de doctrina y consejos prácticos.
  • Deben leerse entendiendo la situación a la que responden.

g) Apocalíptico

Apocalipsis, partes de Daniel, Ezequiel y Zacarías.

  • Lenguaje cargado de símbolos y visiones.
  • Busca animar a los creyentes en medio de la persecución.
  • No todo es literal, requiere un estudio cuidadoso.

3. Figuras literarias en la Biblia

Además de los géneros literarios, también encontramos diversas figuras literarias en la Biblia. Las figuras literarias sirven para captar un punto difícil al compararlo con algo más fácil de entender. Usando más de una figura, se pueden explicar diversas facetas de un mismo tema. Y también sirven para destacar ideas importantes o hacerlas más interesantes.

Existen muchas figuras literarias o retóricas, pero sólo indicaremos unas cuantas de las muchas que aparecen en la Biblia:

a) La parábola

Una parábola es una historia inventada que sirve para enseñar una lección. También se usa para denotar un dicho corto o proverbio.

“Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.” – Lucas 8:4-5

Jesús empleó muchas parábolas, relatos o ilustraciones que siempre tenían una enseñanza espiritual.

b) La hipérbole

Es la exageración evidente que tiene por objeto aumentar el efecto de lo que se dice.

“Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud” – Jueces 7:12

Cuando Gedeón descendió al campamento enemigo, vio que eran tantos que el escritor emplea una exageración para dejar en claro que eran muchos más que ellos.

c) La ironía

Se da a entender lo contrario de lo que se declara.

“Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿Qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos” – 1 Corintios 15:32

Pablo, haciendo una defensa de la resurrección de los muertos, escribe irónicamente empleando un dicho popular “comamos y bebamos, porque mañana moriremos”. Si Pablo lo dijo, y está en la Biblia, no quiere decir necesariamente que haya que acatar lo que dice, sino que se debe captar que está siendo irónico.

d) La prosopopeya o personificación

Es darle una cualidad humana a un ser u objeto que no lo tiene.

“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha” – Mateo 6:3

No quiere decir que haya que ocultar la mano derecha de la izquierda al momento de usarlas para dar una limosna, pues las manos no saben nada.

e) El eufemismo

Es un modo de decir las cosas con tacto, disimulo y decoro, ya que decirlas abierta y francamente resultaría dura, malsonante u ofensiva.

“Y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva” – 1 Samuel 24:3

El término “cubrir sus pies” es un eufemismo hebreo que quiere decir “defecar”. Hoy en día se emplean otros eufemismos, como por ejemplo “ir al baño” o “hacer necesidades”. De hecho, en las versiones RV1995, NVI y LBLA se traduce por “hacer sus necesidades”, un término más entendible para nuestra época.

f) El símil

Consiste en una comparación entre dos objetos o acciones. Normalmente está precedida por la conjunción “como” u otra equivalente.

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” – 2 Timoteo 2:3

Pablo no quiere decir que los cristianos somos soldados, sino que nos compara con ellos en el sufrimiento de penalidades.

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” – Romanos 12:4-5

Acá hay un símil o comparación entre la iglesia del Señor y el cuerpo humano, y cada miembro cumple una función.

g) La metáfora

Es una comparación implícita que no se expresa formalmente como en el símil. No aparece en ella la conjunción “como” u otras similares. Muchas veces las metáforas son antropomórficas.

“Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro” – Salmos 91:4

  • términos imaginarios: plumas, alas.
  • términos reales: seguridad, protección.

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” – Mateo 5:13

  • términos imaginarios: sal.
  • términos reales: los discípulos de Jesús (“ustedes”).

h) La alegoría

Es una sucesión de metáforas, generalmente combinadas en forma de narración. Su característica principal es la pluralidad de puntos de aplicación, a diferencia de la metáfora simple en la que el punto de comparación y aplicación es solamente uno.

Por ejemplo, encontramos en Eclesiastés 12:1-7 una alegoría sobre la vejez del hombre, en donde cada metáfora podría representar a partes del cuerpo humano.

Es importante hacer notar y recalcar la diferencia entre alegoría y alegorización. La alegoría es una figura literaria usada legítimamente por algunos autores bíblicos para enseñar, tal como lo hacía Jesús. La alegorización es un método de interpretación – llamada “interpretación alegórica” – mediante el cual el intérprete da arbitrariamente a un texto un significado que se aparta completamente del pensamiento y propósito del autor.

Conclusión

Hay muchas otras figuras literarias en la Biblia que no vamos a incluir aquí, pero están y son interesantes de estudiar como la apóstrofe, la paradoja, pleonasmo, sinécdoque, metonimia, etc. Lo importante de todo esto es que tengamos en cuenta la existencia de todos estos géneros y figuras literarias al momento de interpretar la Biblia, de manera de no errar nuestro entendimiento de las Escrituras.

hermeneutica significado palabras

Hermenéutica bíblica: el significado de las palabras

Es evidente la importancia de comprender el correcto significado de las palabras que se usan en todo mensaje escrito. Sin embargo no siempre somos conscientes para detenernos a examinar las palabras que nos resultan extrañas al leer nuestras biblias, llegando a asumir significados muchas veces por intuición.

Las palabras que leemos hoy en nuestras Biblias no son exactamente las que se usaron en los manuscritos originales. Para comprender el mensaje divino, es fundamental estudiar con atención el significado de las palabras, y este será el tema que revisaremos hoy en nuestra serie de hermenéutica bíblica.

1. Palabras comunes para un mensaje divino

La Biblia no fue escrita en un lenguaje celestial, sino en el idioma humano cotidiano de la época y cultura de sus escritores: hebreo, arameo y griego común (koiné), usando palabras comunes y corrientes. Por lo tanto, a estas palabras se les debe dar el significado de acuerdo al uso común de nuestro lenguaje humano.

Dios usó palabras normales para comunicar ideas divinas, y dependerá de los idiomas en que se traduzca su capacidad para transmitir las ideas en profundidad, lo que no siempre se consigue.

Por ejemplo, la palabra “amor”:

  • En griego existen varias palabras para “amor”: eros (pasión), phileo (amistad), storge (afecto familiar) y agape (amor incondicional).
  • En español todo se traduce como “amor”, pero el matiz original enriquece enormemente la enseñanza.

2. Palabras desconocidas o en desuso

En las versiones de la Biblia que ya tienen varios años (por ejemplo en la popular Reina Valera 1960), abundan las palabras que en nuestros tiempos ya no se usan cotidianamente, y por lo tanto muchas veces se desconoce su significado. Tales son los casos como “concupiscencia”, “arras”, “ágape”, etc..

  • Es un error pasar por alto estas palabras y “adivinar” su significado.
  • Lo correcto es revisar un diccionario común y, de ser posible, un diccionario bíblico de hebreo, arameo o griego.
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Para el estudio de las palabas bíblicas, te recomiendo estas dos importantes herramientas:

  • Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo de Vine, de W. E. Vine. Acá los enlaces en Amazon y Buscalibre.
  • Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, de James Strong. Acá los enlaces en Amazon y Buscalibre.

3. El contexto define el sentido

Los diccionarios son una gran herramienta, pero debemos tener especial cuidado al darle sentido a las palabras que estemos investigando. Una palabra puede tener varios significados en el diccionario, pero solo el contexto decide cuál es correcto.

Ejemplo: la palabra hebrea yaré (traducida como “temor”):

  • Puede significar miedo real (Génesis 32:11).
  • O puede significar reverencia y respeto (Génesis 22:12; Proverbios 1:7).

En 1 Samuel 7:7, cuando Israel temió a los filisteos, es claro que el sentido es miedo, no reverencia. El error surge cuando alguien mezcla definiciones y concluye, equivocadamente, que Israel “reverenció” a los filisteos.

4. Las palabras en el tiempo

Las palabras quieren decir lo que quieren decir ahora, no lo que querían decir en el pasado. El significado de una palabra está vinculado al tiempo y al lugar en que se usa.

Debemos tener cuidado con el uso de las etimologías, que si bien son muy útiles, hay que tener la precaución de no caer en anacronismos con las definiciones de palabras, es decir, dándoles a las palabras un significado que en este tiempo tienen un significado que no fue el mismo que cuando se escribieron.

Ejemplo: la palabra griega dunamis traducida como “poder”:

  • En español tenemos la palabra “dinamita”, derivada de dunamis.
  • Algunos predicadores han dicho que “el evangelio es dinamita de Dios” (Romanos 1:16).
    Pero esto es un error: en tiempos de Pablo no existía la dinamita, inventada siglos después. Pablo solo quiso decir “poder”. Darle un sentido de dinamita a dunamis es un anacronismo, algo fuera de tiempo.

Otro ejemplo sería si uno de nuestros antepasados tuvo un “accidente de carro” hace 200 años, esto no quiere decir que él tenía un automóvil moderno. La palabra “carro” significó algo distinto para él respecto a lo que nosotros entendemos en nuestros tiempos.

5. Las palabras y las versiones bíblicas

Siempre será bueno comparar entre distintas versiones bíblicas el uso de palabras para tener un panorama más amplio.

Ejemplo: La palabra “expiar” en Hebreos 2:17, versión Reina Valera 1960. Esta palabra viene del griego “jilaskomai”, que además de traducirse como “expiar”, se traduce como:

  • “Hacer propiciación” (Biblia de las Américas)
  • “Obtener el perdón de los pecados” (Dios Habla Hoy)

En estos casos específicos el tema no se trata de “cuál versión es la más fidedigna”, sino cuál es la más adecuada. La Biblia de las Américas traduce “propiciación”, un término bastante técnico y apegado a la definición del griego, pero difícil de comprender. La Reina Valera opta por “expiar” que es un poco más conocida, y la Biblia Dios Habla Hoy, con todos sus defectos, en este caso nos podría ayudar a llegar con el mensaje a personas que no tengan mucha educación, pues reemplaza la palabra “expiar” o “propiciación” por una explicación sobre lo que se trata jilaskomai: “obtener el perdón de los pecados”.

Conclusión

Las palabras no son detalles menores, pues:

  • Pueden tener varios significados.
  • Cambian con el tiempo.
  • Adquieren fuerza solo en su contexto.
  • Al predicar textos con palabras complejas, según el público al que nos dirigimos, una versión de la Biblia puede ser más útil que otra.

Estudiarlas con atención nos libra de errores y nos acerca al verdadero mensaje bíblico.

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Hermenéutica bíblica: el contexto histórico-cultural

La Biblia tiene un mensaje que se mantiene vigente aún en nuestros tiempos y mientras existamos como humanidad, la palabra de Dios nunca pasará. Sin embargo, a la hora de comprender el significado de cada historia, enseñanza y ordenanzas, es importante considerar que la Biblia fue escrita en una época y cultura muy distinta a la nuestra.

Cada pasaje fue inspirado por Dios en un contexto histórico, social, político y cultural específico, y comprender esto nos ayudará a interpretar correctamente el mensaje.

La hermenéutica bíblica enseña que un texto no puede significar hoy lo que nunca significó en su tiempo original. Por eso, para comprender la intención del autor y el sentido original del pasaje, es necesario considerar las circunstancias en las que fue escrito.

El contexto histórico

Se refiere al periodo o época en que vivía el autor y a los acontecimientos que lo rodeaban. Incluye factores como:

  • Circunstancias políticas: si el pueblo estaba en libertad, bajo esclavitud, o exiliado.
  • Gobierno en turno: si era una ocupación extranjera, un gobierno nacional, piadoso o corrupto.
  • Situación geográfica: si estaban asentados en un territorio o en movimiento.
  • Situación militar: si vivían en periodos de guerra, conquista o paz.

Ejemplo: El exilio en Babilonia (Salmo 137)

La lectura del Salmo 137 cobra mayor sentido al conocer su trasfondo histórico:

  • Jerusalén había sido destruida por los babilonios en el 586 a.C.
  • El pueblo fue deportado, viviendo en un país extraño y bajo opresión.
  • Los cautivos eran obligados a cantar himnos de Sion como burla.

Sin este contexto, el dolor y la nostalgia expresados en el salmo se leerían solo como tristeza genérica.

El contexto cultural

El contexto cultural considera las costumbres, leyes, estructuras sociales y tradiciones de la época:

  • Relaciones sociales: la enemistad entre judíos y samaritanos.
  • Diferencias de clase: distinciones entre ricos y pobres.
  • Leyes sanitarias o rituales: la inmundicia de la mujer con flujo.
  • Normas religiosas: mandamientos específicos de la ley de Moisés.

Ejemplo: el lavado de pies (Juan 13:1-17)

En el mundo del NT, los caminos eran de tierra y la gente usaba sandalias. Al entrar a una casa, era costumbre que el siervo más humilde lavara los pies de los invitados. Cuando Jesús lavó los pies a sus discípulos, el gesto no fue un ritual que deba ser practicado hasta nuestros días, sino un acto de humildad que solo se entiende en ese contexto cultural.

Principio hermenéutico

El intérprete debe hacerse la pregunta:
¿Qué significaba este pasaje para sus primeros oyentes en su contexto histórico-cultural?
Luego, desde esa base, aplicar la enseñanza a la vida cristiana actual sin alterar el mensaje original.

Herramientas para estudiar el contexto histórico-cultural

  • Comentarios bíblicos: ofrecen explicaciones de costumbres, lugares y situaciones históricas.
  • Diccionarios y enciclopedias bíblicas: ayudan a entender palabras o prácticas antiguas.
  • Libros de historia bíblica: explican los periodos del AT y NT (Egipto, Babilonia, Roma, etc.).
  • Mapas bíblicos: permiten visualizar la geografía y los viajes misioneros.

En resumen

Considerar la situación histórico-cultural nos protege de interpretaciones anacrónicas (leer con “lentes modernos”) y nos acerca a la intención original del texto.
El mensaje de la Biblia es eterno, pero cada versículo fue escrito en un tiempo y cultura determinados.
Comprender ese trasfondo es clave para una correcta interpretación y aplicación a nuestra vida hoy.

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Hermenéutica bíblica: el contexto bíblico literario

Una definición para contexto la podemos encontrar en el diccionario de la RAE de la siguiente manera: “Entorno lingüístico del que depende el sentido de una palabra, frase o fragmento determinados”.

Si estamos leyendo un versículo bíblico, su significado siempre dependerá de su contexto. El diccionario solo nos da los posibles sentidos de una palabra. Por otro lado, leer un versículo una y otra vez no ayuda mucho si no tomamos en cuenta su entorno. Cada palabra debe interpretarse de acuerdo a la frase u oración en la que está inserta, y la frase debe examinarse a la luz del párrafo, y así hasta llegar a la Biblia misma.

Contexto inmediato o mediato

El inmediato es el que rodea al texto que estamos leyendo, en cuanto a los versículos que están antes y después. El contexto mediato es el que está fuera de ese contexto inmediato, y puede ser el libro bíblico, o bien la Biblia entera.

Ejemplo:

“Ayer fui a un banco para sentarme y descansar”

En esta frase, el significado de la palabra “banco” depende de su contexto inmediato. Al comienzo de esta podríamos confundirnos con un banco como institución de crédito, pero finalmente el texto revela que se trata de un asiento; ese es el contexto, el que revela el significado de la frase u oración completa.

Hacer este ejercicio con frases cortas es bastante fácil y hasta natural contextualizar correctamente, pero todo se complica con textos un poco más amplios, y sobre todo cuando leemos la Biblia con sus divisiones de capítulos y versículos.

Un texto fuera de contexto sirve para cualquier pretexto

Un error típico es tomar un versículo bíblico, y darle su interpretación aislándolo de su contexto inmediato. Por ejemplo:

“No juzguéis, para que no seáis juzgados.” – Mateo 7:1

Si tomamos este texto, no se podría juzgar ninguna cosa, persona o situación bajo ninguna circunstancia. Pero si continuamos con la lectura hasta el versículo 5, veremos que el contexto inmediato limita el mandamiento a una circunstancia bien específica: No debemos juzgar los pecados de otros cuando nosotros mismos también cometemos esos pecados. En este caso, lo que al Señor le desagrada no es el juzgar, sino la hipocresía.

Veamos otro caso:

“Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” – Santiago 3:1

El contexto inmediato de este versículo se resume en el problema de las personas que se alzan como maestros, pero que no son capaces ni de refrenar su lengua. En ningún caso Santiago dice que no debe haber personas preparadas para ser maestros de la palabra de Dios en la Iglesia.

Otro ejemplo lo podemos sacar desde uno de los tantos mandamientos del AT, en donde caeríamos fácilmente en errores de interpretación al no tomar el contexto mediato de la Biblia:

“Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.” – Éxodo 20:24

El contexto mediato de la Biblia deja en claro que este fue un mandamiento exclusivo para el pueblo de Israel bajo la ley de Moisés. En la doctrina del NT queda claro que Jesús realizó el único y final sacrificio por todos nuestros pecados; pero si se ignora esta verdad, puede que algún hermano que posea ovejas y vacas las ofrezca en sacrificio en estos tiempos.

Círculos de contexto

Para mayor claridad, podemos visualizar el contexto bíblico y literario de un texto mediante “círculos contextuales”, los cuales se pueden graficar de la siguiente manera:

circulos de contexto
Círculos de contexto de Rob Haskell, Hermenéutica Interpretación eficaz hoy, 2009.

Esto nos permite ubicar nuestro texto a interpretar dentro del círculo fundamental, que corresponde al análisis de las palabras. Estas palabras tendrán significado dentro de una frase, y lo anterior tendrá sentido dentro de una oración que es la unidad básica del significado, pues una oración bien escrita es una unidad de pensamiento. Pues bien, el significado de la oración se ve a la luz del párrafo y el párrafo se comprende según la sección.

Posteriormente, en los círculos superiores, tenemos los círculos de contexto bíblicos, donde un libro bíblico se entiende dentro de un conjunto literario, y este dentro de un testamento y finalmente todo lo engloba la Biblia completa.

De adentro hacia afuera, arriba y abajo

De acuerdo a lo anterior, el análisis de un texto se hace de adentro hacia fuera. En la medida que se avanza en los círculos de contexto, nos damos cuenta que para interpretar correctamente un versículo, es imprescindible ir ampliando la mirada al texto que está a su alrededor.

Lo importante es no quedarnos con el versículo, sino más bien identificar una oración, la cual en algunos casos puede ocupar más de un versículo. Teniendo la oración y el – o los versículos -, vamos leyendo lo que está más arriba y abajo del texto en cuestión, revisando el párrafo y sección literaria.

El caso del libro de los Proverbios

Solamente las frases proverbiales las podemos tomar excluyendo su contexto, como por ejemplo, Proverbios cap.10:

(1) Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre. (2) Los tesoros de maldad no serán de provecho; Mas la justicia libra de muerte. (3) Jehová no dejará padecer hambre al justo; Mas la iniquidad lanzará a los impíos. (4) La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.

Debemos notar también que no todo el texto del libro de Proverbios debe tratarse como frases proverbiales aisladas de contexto, como por ejemplo Proverbios cap.31:10-31, versículos que sí deben tomarse en su contexto.

En resumen

Nunca debemos interpretar un versículo bíblico como si fuera una frase independiente de su entorno, como si fuera un proverbio. Todo texto bíblico tiene sentido dentro de su contexto inmediato y mediato. Al no tomar en cuenta este principio contextual, se suele caer en contradicciones entre versículos bíblicos porque no se comprenden de manera correcta.


Recomendado: Hermenéutica Interpretación eficaz hoy, Rob Haskell, 2009

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Hermenéutica bíblica: de lo explícito a lo implícito, de lo claro a lo oscuro

En la Biblia podemos encontrar pasajes que son fáciles de comprender y otros difíciles. Un error sería empezar a darle forma a una doctrina a partir de textos de difícil comprensión, sin tomar en cuenta lo más claro y explícito de las Escrituras.

Es este tema el que vamos a desarrollar a continuación: Nuestras segunda regla de hermenéutica bíblica para interpretar teniendo en cuenta un orden correcto: desde los pasajes explícitos y claros en primer lugar, para después llegar a los más complicados, implícitos y/ oscuros.

Lo explícito: lo claro y directo en la Biblia

Una enseñanza explícita es aquella que se presenta de forma clara y textual, sin dejar lugar a dudas sobre su significado. Su objetivo es transmitir un principio, hecho o argumento de manera comprensible para cualquier lector.

La Palabra de Dios fue revelada en un lenguaje humano, claro e inteligible, con el propósito de que todos puedan comprenderla y aplicarla. Como dice la Escritura:

“Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos… muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas” (Deuteronomio 30:11-14).

Ejemplos de enseñanzas explícitas

  • Elías y Eliseo (2 Reyes 2):
    • El arrebatamiento de Elías al cielo (v.11).
    • La sucesión de Eliseo en el ministerio (v.14).
    • La confirmación del ministerio de Eliseo por medio de milagros (v.15).
  • La muerte de Lázaro (Juan 11):
    • Jesús aclara explícitamente a sus discípulos: “Lázaro ha muerto” (v.14).
  • La conversión de Pablo (Hechos 9):
    • Saulo perseguía a los creyentes (v.2).
    • Cristo glorificado se le aparece y transforma su vida (v.3-5).
    • Jesús declara su llamado: llevar su nombre a gentiles, reyes e Israel (v.15).

Lo implícito: lo que se deduce en la Biblia

Una enseñanza implícita no se expresa de manera literal, sino que se deduce por inferencia lógica a partir del contexto, la relación con otros textos y el mensaje global de la Biblia.

Ejemplos de enseñanzas implícitas

  • Elías y Eliseo (2 Reyes 2):
    • Elías fue llevado al cielo sin morir como los demás hombres.
    • Eliseo recibió la doble porción del espíritu de Elías.
  • La resurrección de Lázaro (Juan 11):
    • Jesús demuestra su deidad mediante su omnisciencia.
    • Dios tenía un propósito mayor al permitir la muerte de Lázaro.
    • El cuerpo de Lázaro ya estaba en descomposición, confirmando el milagro.
  • La conversión de Pablo (Hechos 9):
    • Dios llama y usa a quien quiere, como Señor soberano.
    • La luz que cegó a Pablo representa la gloria de Cristo.
    • Los cristianos temían a Saulo por su fama de perseguidor.

Principios prácticos para aplicar esta regla

  1. Lo implícito siempre debe estar subordinado a lo explícito.
  2. Lo implícito jamás contradirá un principio explícito en el mismo pasaje.
  3. Ninguna inferencia implícita puede oponerse a un texto explícito en otro lugar de la Biblia.
  4. No se debe construir doctrina sobre un pasaje oscuro o aislado, a menos que esté respaldado por enseñanzas explícitas claras.

Desde lo claro hacia lo oscuro

La Biblia es clara respecto a la santidad de la vida, el matrimonio, la oración, el amor al prójimo, la resurrección y la vida eterna, etc. Pero con el avance del ser humano, lógicamente surgen temas que son propios de nuestro tiempo y que no es posible encontrarlos claramente en la Biblia. Entre estos temas encontramos la donación de órganos, anticonceptivos, aborto, eutanasia y la clonación.

¿Podemos abordar estos temas? Sí, lo haremos de manera implícita a partir de principios eternos que son claros y explícitos.

Ejemplo: el aborto

  • Explícito: “No matarás” (Éxodo 20:13).
  • Implícito: La vida es un regalo sagrado de Dios y comienza desde la concepción. En la Biblia no encontraremos de manera explícita “no abortarás”, pero sí encontraremos que el ser humano en el vientre es reconocido como una persona a la cual Dios ya conoce y santifica antes de nacer (Jeremías 1:5).

Conclusión

  • Lo explícito: lo que la Biblia enseña clara y directamente.
  • Lo implícito: lo que se deduce del contexto y principios generales.
  • La regla: siempre debemos ir de lo explícito a lo implícito, de lo claro a lo oscuro.

De esta forma, toda doctrina difícil se aclara cuando se estudia a la luz de aquellas enseñanzas claras, establecidas y con fundamento bíblico sólido.

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Hermenéutica bíblica: La Biblia es su propio intérprete

Esta es una regla fundamental de la hermenéutica bíblica, que quiere decir que la Biblia se explica a sí misma.

Supongamos que le escribes una carta a un amigo. Ese amigo la recibe, pero al mismo tiempo recibe otra carta de alguien que intenta explicar “el verdadero sentido” de tu carta, distorsionando tu mensaje original. Esto mismo ocurre y ha ocurrido con la Biblia al ignorar este principio fundamental.

Los distintos libros, folletos o tratados teológicos que podemos encontrar jamás nos debieran explicar el “verdadero sentido” de la Biblia. Estos sólo nos servirán para darnos datos complementarios, útiles para el estudio bíblico, como por ejemplo referencias históricas y culturales de aquella época, exhortaciones para una vida cristiana, definición de palabras, etc.

La Biblia es suficientemente completa para que todo creyente logre ser completo y maduro en la fe; a la Biblia no le falta nada para prepararnos para toda buena obra.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” – 2 Timoteo 3:16-17

Existe una advertencia contra otros mensajes o mensajeros que pretenden cambiar el mensaje bíblico: a los tales no debemos prestar atención, son anatemas.

“Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” – Gálatas 1:8

La relación interpretativa entre el Antiguo y Nuevo testamento

En primera instancia, podemos descubrir que la Biblia se explica a sí misma cuando el Antiguo Testamento explica cosas que aparecen en el Nuevo Testamento y viceversa. Por ejemplo, tenemos el caso de “la serpiente en el desierto”, una referencia que hace Jesús en el NT y que nos parece algo desconocido (Juan 3:14), pero encontramos su explicación histórica en el AT (Números 21:4-9).

El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo, mientras que el Antiguo se hace manifiesto en el Nuevo” – Agustín de Hipona

Otro ejemplo lo encontramos en 1 Corintios 5:7 cuando el apóstol Pablo menciona que nuestra pascua es Cristo. ¿Por qué Cristo es nuestra pascua? ¿Qué es la pascua? La respuesta la encontramos en el AT, en Éxodo capítulo12. En ese texto Dios instituye la “Pascua de Jehová”, donde un cordero es sacrificado derramando su sangre para proteger al pueblo de Dios de la mortandad que cayó sobre Egipto. Y cuando leemos este relato bíblico, en el NT encontramos que este cordero pascual representa a Cristo y su sacrificio en la cruz para salvarnos.

Sola scriptura, cosmovisión y tradiciones en la iglesia evangélica

La “sola scriptura” es una expresión latina que significa “por la sola escritura”, y es una doctrina fundamental de toda iglesia cristiana evangélica que fue alzada durante los tiempos de la Reforma Protestante, y se trata básicamente de que la Biblia es la única fuente de autoridad para la fe y la práctica del cristiano y que la Biblia es completa y suficiente para que las personas alcancen la salvación de Cristo.

Si la Biblia es la única palabra inspirada de Dios, no se pueden poner a su nivel de autoridad otros documentos no inspirados, como la tradición o el magisterio de la Iglesia Católica.

Muchas veces criticamos al catolicismo romano por dar ordenanzas que se basan en la tradición por sobre lo que pueda decir la Biblia (como por ejemplo, el culto mariano), pero ¿Qué tal nosotros? Como ya lo vimos anteriormente, las tradiciones en si no son malas, pero pasan a ser malas cuando contradicen la Biblia o le damos un grado de autoridad divino, como que fueran dadas directamente por Dios y por lo tanto, condenamos a todos los que no siguen esas tradiciones.

Cuando estamos frente a una pregunta doctrinal, como por ejemplo sobre Trinidad, Unicidad, Bautismo, Arrebatamiento, etc., y la respuesta es “nuestra iglesia siempre lo ha enseñado así”, le estamos dando poder y autoridad a la tradición de nuestra iglesia por sobre la Escritura. Aún en los debates sobre cosas menores, como vestimenta, prácticas litúrgicas, etc., si las cosas se hacen “porque siempre se han hecho así”, se le está dando mayor autoridad a la tradición.

Entonces, cabe hacernos la pregunta ¿Es verdaderamente mi única regla inspirada de fe la Biblia? ¿O lo es también la tradición de mi iglesia o corporación?

Otras fuentes de autoridad para otras religiones

Aparte del catolicismo, otras religiones se han desviado para elevar otros escritos al mismo nivel de autoridad que la Biblia, entre los que están:

Los Testigos de Jehová

El fundador de la secta, Carlos Russell escribió durante los años 1886 y 1904 los seis volúmenes de los “Estudios de las Escrituras”. En ellos se plantea lo siguiente:

“Los seis tomos de Estudios de las Escrituras constituyen prácticamente la Biblia arreglada conforme a temas… No se puede ver el plan divino estudiando la Biblia por sí sola. Encontramos que si alguien pone a un lado los Estudios, aun después de familiarizarse con ellos… y se dirige a la Biblia sola, dentro de dos años vuelve a las tinieblas. Al contrario, si lee los Estudios de las Escrituras con sus citas y no ha leído ni una página de la Biblia como tal, estará en la luz al término de dos años” 1

Los mormones

Para los mormones, “El Libro de Mormón” es una escritura inspirada divinamente, la cual fue revelada al creador de la secta, José Smith. Este libro se usa acompañado de la Biblia, y de oros dos tomos sagrados: “Las doctrinas y convenios” y “La perla de gran precio”, que contienen revelaciones de su fundador y sucesores.

En resumen

  • No debemos añadir nuevas doctrinas a la Biblia, pues la doctrina bíblica ya está completa.
  • No debemos elevar las tradiciones al mismo nivel de autoridad que la misma Escritura.
  • No debemos darle la misma autoridad que las Escrituras a escritos que pretenden explicar la Biblia o a quienes tienen una nueva revelación doctrinal.


  1. Watchtower, 15 de noviembre de 1910, citado por Pablo Hoff, Otros evangelios, p.41 ↩︎