Archivos Diciembre 2025

Reflexión bíblica sobre las promesas de Dios y la historia de Josué frente a un paisaje de montaña

Promesas de Dios: Por qué ninguna falló este 2025

Hace poco, durante las elecciones presidenciales en mi país, las promesas llovían a medida que se acercaba el día de las urnas. Pero ¿Cuántas de ellas se cumplen? muy pocas. A pesar de que para algunos de nosotros la palabra dada en una promesa es de suma importancia, en general, el hombre es bueno para prometer pero malo para cumplir.

En este cierre de año, podríamos quejarnos de las promesas y metas incumplidas. Enfocarnos en la queja y la rabia, y echarle la culpa al gobierno y a todos los demás por nuestra penosa situación.

Sin embargo, el domingo pasado, mientras escuchaba el sermón en mi congregación, la Palabra de Dios me guió a la historia de un hombre que, pese a tener una vida extremadamente dura, decidió cerrar sus días con un balance muy distinto: Josué.

Una vida de lucha

Muchas veces idealizamos a los personajes bíblicos, pero la vida de Josué no fue un paseo por el parque. No tuvo las comodidades que nosotros damos por sentadas; su existencia se dividió en tres etapas de extrema dureza:

  1. Nació en la esclavitud de Egipto.
  2. Se formó en la escasez del desierto.
  3. Lideró en la crudeza de la guerra.

Josué no era del tipo de personas que pasaba el fin de semana a comer pizza con su familia luego del culto dominical. No era de aquellos que compraba un televisor de 60 pulgadas para ver películas, ni tenía videojuegos, ni sacaba a pasear a sus mascotas. Su vida entera fue de una constante lucha con su entorno. Pero fue precisamente esa vida “sin privilegios” la que le dio la autoridad para decir lo que dijo al final de sus días.

El balance de un hombre que vio lo imposible

Antes de morir, Josué reunió al pueblo. No para quejarse de lo duro que le tocó vivir, sino para dar un testimonio de fidelidad:

“Por mi parte, yo estoy a punto de ir por el camino que todo mortal transita. Ustedes bien saben que ninguna de las buenas promesas del Señor su Dios ha dejado de cumplirse al pie de la letra. Todas se han hecho realidad, pues él no ha faltado a ninguna de ellas.” (Josué 23:14)

¿Cómo pudo un hombre que pasó toda su vida en la esclavitud, el desierto y la guerra decir que Dios cumplió todo? Resulta que Josué fue testigo ocular del cumplimiento de al menos tres promesas sobresalientes:

  • La posesión de la tierra prometida: Bajo el mando de Josué, las tribus de Israel cruzaron el Jordán, conquistaron las ciudades y se repartieron el territorio prometido. En Josué 21:43-45 se resume que el Señor les dio “toda la tierra que había jurado dar a sus padres“.
  • Victoria militar sobre sus enemigos: Josué fue testigo de milagros militares, como la caída de los muros de Jericó y la victoria en Gabaón. Josué recalca en su discurso: “Nadie ha podido resistir delante de vosotros hasta hoy” (Josué 23:9).
  • La presencia y guía de Dios: Josué experimentó esta guía constante a través de las instrucciones precisas para las batallas, la provisión de alimento y la dirección espiritual mediante el Arca de la Alianza. En Josué 1:9 encontramos el lema de su vida, uno de los textos bíblicos más conocidos: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas

El puente entre la promesa y la posesión

La figura de Josué nos sirve como un puente para nuestro propio cierre de año. Él representa la transición del “Dios nos sacará” (esperanza) al “Dios nos dio” (gratitud).

Quizás comenzaste este año con una palabra, un sueño o un anhelo en tu corazón. Al mirar atrás estos 12 meses, es probable que descubras que muchas de esas promesas ya son una posesión en tu carácter, en tu familia o en tu fe.

A veces, nuestra gratitud es corta de vista porque solo agradecemos los “SÍ”. Pero te invito a agradecer también por los “NO” y por todo lo que no siempre es obvio:

  • Las batallas que Dios peleó por ti mientras tú intentabas sobrevivir.
  • Las puertas que se cerraron, siendo en realidad la mano de Dios protegiéndote de caminos que te habrían dañado.
  • La provisión silenciosa que, aunque parecía escasa, Dios nunca permitió que te faltara lo esencial.

Conclusión

Los hombres fallan porque su poder es limitado, pero Dios cumple sus promesas porque Su soberanía es absoluta. Él es fiel, todas sus promesas se cumplirán al pie de la letra.

Terminamos este año, no con la incertidumbre del “¿qué pasará?”, sino con la certeza de “¿Quién nos lleva?”. No importa qué tan amenazante se vea el 2026, ni cuántos gigantes se asomen en el horizonte de los próximos meses. Nuestra confianza no descansa en nuestras fuerzas para pelear, sino en la fe de un Dios que nunca ha dejado una palabra pendiente.

Así como Josué entró en la tierra prometida, nosotros entramos en un nuevo ciclo. No entramos huérfanos, ni entramos a la deriva. Entramos con la herencia de su fidelidad. Porque si Él lo dijo, Él lo hará.

¡Gracias, Señor, por un año de promesas cumplidas y por acompañarnos con tu presencia, guía y victoria en el camino que comienza!

naviad pagana

¿La Navidad es pagana? Origen, sincretismo y una reflexión bíblica

Cada mes de diciembre vuelve a la mesa un típico tema de discusión en los círculos cristianos: ¿Es pagana la navidad? Algunos la celebran con alegría, otros la aceptan con cautela, otros la rechazan, y algunos incluso la condenan. Ante tanta opinión cruzada, me puse a indagar sobre el asunto, y si tú estás con la misma duda, espero que este artículo te sea de ayuda.

¿Qué significa “Pagano”?

El diccionario de la RAE define pagano como:: 

Que no es cristiano ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos.

La palabra proviene del latín paganus, que originalmente significaba “habitante del campo” o “aldeano” (pagus: distrito rural). Cuando el cristianismo comenzó a expandirse en el Imperio Romano, fueron precisamente las zonas rurales las que más resistieron la nueva fe, manteniendo cultos idolátricos tradicionales. Con el tiempo, pagano pasó a ser un término despectivo para decirle “campesino inculto” al que aún no había aceptado el cristianismo.

A medida que el cristianismo se volvió la religión oficial, el término cambió su sentido sociológico por uno teológico. “Pagano” pasó a definir a todo aquel que no fuera cristiano, judío o (más tarde) musulmán.

Entonces ¿Es pagana la Navidad?

Si “pagano” es algo que no es cristiano, entonces preguntaremos ¿Es cristiana la navidad? Pareciera que la respuesta lógica es “sí, es cristiana” debido a que celebra el nacimiento de Jesús. Pero la controversia se centra en sus orígenes, respecto a la fecha y de todas sus tradiciones.

¿Origen pagano?

Lo primero que debemos tener claro es que, en la Biblia no aparece nada de lo que se hace en la celebración de la Navidad de nuestro tiempo. Ni la fecha de nacimiento, ni el mandamiento para celebrar el “cumpleaños de Jesús”, ni los árboles, ni los obsequios, nada de nada.

Entonces, si la Navidad no tuvo origen en la Biblia, entonces tuvo un origen fuera del cristianismo, un origen pagano. Veamos: 

La fecha

La Biblia no menciona ninguna fecha para el nacimiento de Jesús. De hecho, las descripciones de los pastores cuidando sus rebaños al aire libre sugieren que no pudo ser en el invierno del hemisferio norte, es decir, no pudo ser en diciembre.

La elección del 25 de diciembre no fue accidental, sino estratégica. Esta fecha era el epicentro de grandes cultos solares dedicados a deidades al solsticio de invierno. Los romanos celebraban las Saturnales, al Sol Invicto (el renacimiento del sol tras el solsticio de invierno), y los pueblos del norte de Europa encendían grandes hogueras para atraer el regreso del sol.

En este contexto, el cristianismo del siglo IV decidió “bautizar” estas fiestas populares para facilitar la conversión de los paganos al Imperio, sustituyendo al “Sol Invicto” por el “Sol de Justicia”. No obstante, hay que decir que no todos los historiadores sostienen esta tesis de que la Iglesia lo adoptara específicamente para “cristianizar” tales fiestas 1.

Las tradiciones

  • El Árbol de Navidad se relaciona al culto de los pueblos germánicos quienes decoraban robles para celebrar el regreso de la vida en invierno. 
  • Las velas y luces representaban la magia para “ayudar” al sol a recuperar su fuerza tras la noche más larga del año.
  • Santa Claus también se atribuye a leyendas nórdicas al cual se le fueron añadiendo elementos como su popular traje rojo en épocas ya recientes debido al consumo contemporáneo.

En resumen, sí, la Navidad que conocemos tiene orígenes paganos. Pero sigamos adelante, aún quedan preguntas por responder.

Si algo tuvo origen pagano ¿todavía lo sigue siendo ahora? ¿El origen determina el significado actual?

Aquí está el punto central. El origen histórico no determina automáticamente la naturaleza actual de una celebración. En teología e historia, una regla básica es distinguir entre:

  • Origen histórico: de dónde proviene una práctica.
  • Significado actual: qué comunica y cómo se usa hoy.

Muchas cosas que hoy usamos para la fe cristiana no nacieron en un contexto bíblico ni cristiano, pero fueron resignificadas. Por ejemplo:

  1. La estructura del sermón: La predicación organizada (introducción, desarrollo y conclusión) proviene de la retórica clásica grecorromana (Aristóteles). El apóstol Pablo mismo utiliza recursos retóricos en sus cartas. Hoy esta estructura – que se sigue enseñando en nuestras escuelas de homilética – sirve para exponer fielmente la Escritura, no para honrar a dioses paganos.
  2. El anillo matrimonial: Se encuentran anillos de intercambio y uso simbólico en Egipto y culturas del Mediterráneo antiguo como marca de compromiso, autoridad o pacto. En Roma el anillo se volvió un símbolo legal de contrato y posesión, usado en contextos civiles y religiosos. Con el tiempo la práctica fue asumida por la iglesia y resignificada: de signo civil pasó a expresar el pacto nupcial, la fidelidad y el compromiso mutuo bajo la bendición divina.
  3. La cruz: Era un método de ejecución para humillar y torturar. En la cultura judía del siglo I la crucifixión era un signo de maldición: Deuteronomio 21:23 (“maldito sea el que haya sido colgado en un madero”). El Nuevo Testamento proclama con fuerza la “palabra de la cruz” (1 Corintios 1:18) y transforma el significado: el instrumento de muerte se convierte en el signo central de la obra redentora de Cristo.

Tomando estos ejemplos, ¿la estructura que le damos a nuestras predicaciones es pagana? ¿El anillo matrimonial es pagano? ¿Hacer uso de la cruz es pagano? Si lo haces para honrar a otros dioses (como en sus orígenes), entonces sí. Pero si lo haces para honrar a Jesucristo, entonces no.

El calendario que usamos para agendar nuestras actividades de la iglesia ¡también tuvo un origen pagano! Todos los días de la semana deben sus nombres a deidades romanas. ¿Esto lo hace pagano hoy en día? No honramos al dios de la guerra si agendamos una actividad para el martes. 

Y así con un sin fin de elementos de nuestra cultura que tienen orígenes paganos, pero que ahora tienen un uso muy diferente.

Lo que antes fue pagano, hoy no tiene por qué serlo necesariamente. En el caso de la navidad (como tantas otras tradiciones, elementos, usos y costumbres de nuestra sociedad) ocurre lo mismo: tuvo un origen pagano, pero desde hace muchos años que ya no lo es, por lo tanto la Navidad no es pagana.

¿No es sincretismo?

Sincretismo no es usar algo que tuvo origen pagano. Sincretismo es mezclar sistemas religiosos incompatibles, de modo que:

  • Se conserven creencias, dioses o prácticas paganas junto con la fe bíblica.
  • Se diluya o redefina el mensaje central del evangelio.
  • Se atribuya valor espiritual a ritos o símbolos paganos como si aún lo tuvieran.

Ejemplos de sincretismo en la Biblia:

  • Israel adorando a Dios y a Baal al mismo tiempo (1 Reyes 18): Los israelitas no habían abandonado a Jehová por completo a cambio de Baal. Lo que estaban haciendo era intentar seguir a ambos. Tenían un altar para Jehová por tradición y ley (ya en ruinas), pero también acudían a los altares de Baal por conveniencia económica.
  • El becerro de oro: Los israelitas no cambiaron simplemente a Dios por un ídolo egipcio, sino que Aarón construye el becerro y proclama: “Mañana será fiesta para Jehová(Éxodo 32:5). No estaban intentando abandonar al Creador por otro dios, sino que intentaron reducirlo a una criatura, pues dijeron: “Este es tu dios” (Éxodo 32:4). Una mezcla de adoración a dos deidades.

Sincretismo sería:

  • Celebrar el nacimiento de Cristo junto con el culto al sol.
  • Atribuir poder espiritual al árbol, a la fecha o a los rituales.
  • Pensar que Dios “se manifiesta más” por hacer ciertos actos festivos.

Lo que ocurrió históricamente:

  • El cristianismo no adoptó el culto solar, lo desplazó.
  • No se adora al sol, ni a Saturno, ni a la naturaleza.
  • El mensaje central es: Dios se hizo carne (Juan 1:14).

Resultado actual:

  • No hay mezcla doctrinal.
  • No hay continuidad religiosa.
  • No hay transferencia de significado espiritual pagano.

Por lo tanto, no es sincretismo.

¿Entonces hay que celebrar la Navidad?

Depende. La Biblia no manda celebrar la Navidad, pero tampoco la prohíbe. Por eso la pregunta correcta no es “¿Está permitido?” sino “¿Conviene?”, “¿Edifica?”.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Corintios 10:23).

La Navidad puede convertirse en algo vacío o incluso contrario al evangelio cuando:

  • Se reduce al consumismo.
  • Se pierde toda referencia a Cristo.
  • Se transforma en presión social, envidia o exceso.

Pero también puede ser una oportunidad redentora cuando:

  • Se centra en la encarnación.
  • Fomenta la gratitud, la generosidad y la familia.
  • Se usa para anunciar el evangelio.

Conclusión

Si aplicamos el criterio “todo lo que tuvo origen pagano es inválido”, no podríamos usar la cruz, ni la estructura del sermón, ni los anillos matrimoniales, ni nuestro calendario, ni gran parte de nuestro lenguaje y cultura.

En cuanto a la Navidad, la Iglesia no mezcló paganismo con el evangelio, sino que resignificó elementos culturales para anunciar a Cristo. Es así como en nuestros días, para millones de cristianos, la Navidad no celebra al sol, ni a Saturno, ni a deidades paganas, sino La encarnación del Hijo de Dios (Juan 1:14) y el misterio de Dios hecho hombre (Gálatas 4:4).

Celebra la Navidad si te edifica y glorifica a Cristo, y si no te conviene, no la celebres. En ambos casos, hazlo para la gloria de Dios.

  1. Para más detalles, consulta “Navidad: Origen, significado y textos” de Justo L. González, Editorial Mundo Hispano, 2019 ↩︎