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El Canon del Antiguo Testamento

Al conversar con personas que no comparten la fe en Cristo, se hace recurrente el cuestionamiento de la autoridad de la Biblia como palabra inspirada de Dios. ¿Quién escribió la Biblia? ¿Por qué debo creer en ella si fue escrita por hombres? Para responder estas inquietudes tenemos que ir a la historia de la formación del canon de las Escrituras, específicamente en este artículo, del Antiguo Testamento.

El desarrollo del Canon de la Biblia nos ayuda a entender nuestra fe sobre la inspiración divina de Las Escrituras. También nos ayuda a entender por qué hay diferencias entre nuestra Biblia protestante de 66 libros respecto a las versiones católicas de 73 libros.

Vamos a conocer lo más importante de la historia de la formación del canon del Antiguo Testamento, y en otro momento lo haremos lo mismo con el canon del Nuevo Testamento.

¿Qué es el canon?

La palabra “canon” viene del griego “kanon” el cual se refiere a una vara recta, utilizada como regla o instrumento de medida.1

Esta palabra la podemos encontrar en las epístolas del apóstol Pablo donde se usa como una regla de acción (Gálatas 6:16; Filipenses 3:16). 

Desde el siglo IV de nuestra era, esta “regla” se ha utilizado para designar la correcta lista de los libros inspirados de la Biblia2. A todos los libros que no se consideraron inspirados se les llamó “apócrifos”.

De no existir esta regla o canon, no podríamos determinar cuales son los escritos inspirados por Dios. Es imprescindible conocer cuales escritos han sido inspirados divinamente para poder confiar implícitamente en ellos como la norma de fe y práctica3.

Historia de la formación del canon del Antiguo Testamento

A diferencia del Nuevo Testamento, cuyo proceso de canonización abarcó unos cuatro siglos, el canon del Antiguo Testamento se formó a lo largo de más de mil años. 

El pueblo judío reconoció gradualmente una colección sagrada de libros conocida hoy como la Tanaj, acrónimo hebreo de las tres divisiones de su Biblia: Torah (ley), Nebiim (profetas) y Ketubim (escritos).

El proceso mediante el cual se formó la Biblia Hebrea no dependió de un solo evento o concilio, sino de un reconocimiento progresivo que se puede dividir en las siguientes etapas:

  1. La Ley (Torá): Fue la primera sección que el pueblo de Israel reconoció como divinamente autoritativa. Desde el momento en que Moisés escribió el “libro del pacto” (Éxodo 24:4), los israelitas lo aceptaron como la mismísima Palabra de Dios. Como señala Pablo Hoff, Moisés al escribir las palabras de la ley, dio órdenes a los levitas de tomar “este libro de la ley y ponedlo junto al arca del pacto” (Dt. 31:24–26). En este caso, el escritor, en un sentido, canonizó sus propias composiciones4.
  2. Los Profetas (Nevi’im) y los Escritos (Ketuvim): Se desconoce el proceso exacto por el cual los judíos llegaron a reconocer como canónicos estos textos. Sin embargo, a medida que los profetas hablaban en nombre de Dios, sus escritos fueron atesorados como mensaje divino. Esto parece indicar que tan pronto como un profeta escribió su mensaje, este llegó a ser parte de las Escrituras.
  3. El Concilio de Jamnia (aprox. 90 d.C.): Tras la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C., los rabinos judíos se reunieron en Jamnia para discutir la canonicidad de algunos libros cuestionados (concilio que algunos ponen en duda). El canon hebreo no se creó en esa instancia, sino más bien, Jamnia sirvió para confirmar los libros que la comunidad judía ya aceptaba y para cerrar debates periféricos sobre la inclusión de libros como Eclesiastés o Cantar de los Cantares. Como indica C.Ryrie, estas discusiones tenían que ver con un canon ya existente5.

Los Criterios de Canonicidad Judíos

Para que un libro fuera aceptado en la colección sagrada, debía pasar por el filtro riguroso de la comunidad hebrea. Entre los criterios se pueden mencionar los siguientes:

  • Autoridad Profética: El texto debía ser escrito por un profeta reconocido o alguien con el don profético, respaldado por Dios mediante milagros o el cumplimiento exacto de sus palabras. Moisés, David, Isaías y Daniel cumplían este requisito esencial.
  • Armonía con la Ley de Moisés: Ningún libro nuevo podía contradecir la revelación fundamental dada en la Torá (los primeros cinco libros). Según Deuteronomio 13, cualquier mensaje, incluso si venía acompañado de señales, debía ser rechazado si desviaba al pueblo del Dios revelado en el pacto.
  • El Cese de la Profecía: Los judíos sostenían la firme convicción de que la “voz profética” había cesado en Israel con el profeta Malaquías (alrededor del 400 a.C.). Esta es la razón principal por la cual los libros Apócrifos o Deuterocanónicos (escritos en el período intertestamentario, como 1 y 2 Macabeos) nunca fueron aceptados en el canon judío, pues ellos mismos reconocen haber sido escritos en tiempos donde no había profeta en Israel (1 Macabeos 9:27).
  • Idioma hebreo: Sobre todo como respuesta a la versión griega de las Escrituras, la cual tenía libros agregados que fueron rechazados por el canon judío.

Conclusión

Cuando el apóstol Pablo le escribe a Timoteo enseñándole que “toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16), cabe la pregunta ¿Cuál es esa escritura inspirada? ¿Qué o qué determina que es escritura inspirada? ¿Por qué otros escritos tan antiguos como los canónicos fueron apartados y clasificados como apócrifos? El proceso histórico de la formación del canon nos da la respuesta.

En el Nuevo Testamento se confirma que son los judíos los depositarios de la Revelación:

“¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.” (Romanos 3:1-2)

Por lo tanto, el canon judío es válido para todo efecto del Antiguo Testamento, el cual tiene el mismo contenido de nuestras biblias hasta hoy, puesto que “nuestras Biblias tienen 39 libros inspirados, cuyo texto corresponde exactamente a la división de 24 rollos practicada por Israel”6.

Y lo más maravilloso, es que el mismo Señor Jesucristo citó estas Escrituras, refiriéndose exactamente a la misma estructura de tres partes de la Biblia Hebrea:

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas 24:44)

Es, por lo tanto, el Antiguo Testamento que tenemos en nuestras Biblias, el mismo que Jesús leyó, amó y de las cuales testificó que hablaban de Él. 

Estudiar la canonicidad nos protege contra confusiones respecto a libros apócrifos y reafirma nuestra fe en que Dios es lo suficientemente poderoso no solo para inspirar Su Palabra, sino para preservarla intacta a través de los siglos.

Referencias

  1. kanon (κανών, G2583), Diccionario VINE Nuevo Testamento. ↩︎
  2. Puigvert, Pedro. ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros?, 1999, p.11 ↩︎
  3. Hoff, Pablo. Teología Evangélica (Tomos I y II), 2005, p.105 ↩︎
  4. Hoff, Pablo. Teología Evangélica (Tomos I y II), 2005, p.110 ↩︎
  5. Ryrie, Charles. Teología Básica, 1993, p.48 ↩︎
  6. Puigvert, Pedro. ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros?, 1999, p.155 ↩︎
revelacion general especial

La Revelación General y Especial de Dios

En esta ocasión vamos con un concepto que se estudia en teología: La revelación. La palabra «revelación» (del gr. “apokalupsis”), etimológicamente hablando, viene del vocablo “revelatio”, que tiene por significado el descubrir o manifestar lo revelado o secreto.

De todas las cosas que desconocemos, el conocimiento más importante que permanecía en secreto para la humanidad – producto del pecado – era la del del único Dios todopoderoso, creador del universo y salvador de todos los que le reciban.

¿Qué o quién reveló el conocimiento de Dios a los hombres? ¿Cómo nosotros sabemos de Él? Esto debido a la revelación de Dios

La Revelación de Dios ilumina al hombre caído

  • El ser humano, por su naturaleza y por sus propios medios, está a ciegas respecto a la naturaleza divina.  Estamos en una habitación oscura intentando adivinar qué hay en ella. Si Dios no encendiera la luz, jamás podríamos encontrarlo.
  • Nuestra ciencia, instrumentos y tecnología no son y nunca serán suficientes para descubrir a Dios. Si se pudiera hacer, Dios ya no sería Dios.
  • Por lo tanto se necesitó de la iniciativa divina, pues si Dios no da el primer paso para darse a conocer, el hombre permanece en la oscuridad.

El Propósito de la Revelación

  • Dios se da a conocer para que el hombre pueda volver a tener una relación con Él.
  • La finalidad que tiene la revelación por parte del Dios perfecto, inalcanzable e invisible, es darse a conocer a los hombres, los cuales son incapaces de descubrirlo por sus propias limitaciones, por lo que Dios ha actuado en su misma historia para que este sepa de su existencia y descubra sus perfecciones o atributos.
  • Dios se revela para manifestar su bondad, para nuestro propio bien. Como dice Pablo Hoff: “Se revela para el beneficio de los hombres a fin de que le conozcan personalmente, sus pecados sean perdonados y la comunión con él sea restaurada” (Teología Evangélica, Hoff, p. 34).

Formas de revelación

  • En Teología se distinguen dos formas en que Dios se manifiesta:
    • La revelación general
    • La revelación especial.

La Revelación General

revelacion general

Dios ha dejado su firma en todo lo que existe manifestándose a toda la humanidad por medio de la naturaleza. Esta revelación es “general” porque está disponible para todos, en todo lugar y en todo tiempo. Se manifiesta principalmente a través de:

  • La Creación: El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. El apóstol Pablo también es categórico en Romanos 1:20: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”

El orden del universo y la belleza de la tierra son argumentos mudos pero poderosos de su poder y sabiduría.

  • La Conciencia Humana: El hombre nace con un instinto religioso. Hay una inclinación hacia lo divino que apunta a nuestro Creador. 

También se manifiesta a través de un sentido interno del bien y del mal y una conciencia de la existencia, la trascendencia y una noción de la eternidad.

“Dios hizo todo hermoso en su tiempo, luego puso en la mente humana la noción de eternidad, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.” (Eclesiastés 3:11, NVI)

Alcance y Limitación

La revelación general es como un mapa que te dice que hay un tesoro, pero no te dice cómo llegar a él. Según Romanos 1:20, es suficiente para reconocer que Dios existe y dejarnos “sin excusa”, pero es insuficiente para darnos la salvación. Nos dice que Dios existe, que es creador de todo y es poderoso, pero no nos dice que Dios es amor ni salvador.

La Revelación Especial

Es la comunicación directa de Dios para salvar al hombre, centrada en la Biblia y en Cristo. Se ha manifestado en las siguientes formas:

revelacion especial
  • Teofanías/Manifestaciones Físicas: Dios presentándose de forma física o sensible, como en el monte Sinaí o el ángel del Señor.
  • Sueños y Visiones: Medios sobrenaturales donde Dios habla a un profeta dormido (sueño) o despierto (visión).
  • La Palabra Profética: Mensajes directos dados a profetas y mensajeros para guiar, corregir o anunciar el futuro. 
  • La Biblia (La Escritura): Dios guió a los autores humanos para comunicar su mensaje de manera precisa.
  • Jesucristo (El Verbo Encarnado): Es la máxima revelación, Dios hecho hombre para enseñar y salvar.

Propósito Redentor

A diferencia de la revelación general, en la revelación especial la Biblia nos da el nombre del Salvador y los detalles de su plan.

“Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Juan 20:31)

La revelación general prepara el camino, pero la especial entrega el mensaje. Esta relación y propósito final de ambas revelaciones bien la resume Pablo Hoff: “Puesto que por la revelación general toda la humanidad tiene algún conocimiento de que Dios existe, el pecador al escuchar el evangelio, tiene previamente algún concepto de Dios, es decir, la idea de Dios no le es sin significado. Así la revelación general puede abrir su mente para aceptar la revelación especial.” (Teología Evangélica, Hoff, p.44)

Conclusión

  • La humanidad no puede descubrir a Dios, sino que Dios mismo se reveló.
  • La revelación general nos dice que Dios existe; la revelación especial nos dice quién es Dios  y cómo nos salva.
  • Debemos acudir a la revelación especial (la Biblia) para encontrar la revelación máxima, a Jesucristo. la vida eterna, sabiendo que la creación ya nos ha preparado para ese encuentro.
  • El objetivo final de toda revelación no es que el hombre sea más sabio, sino que sea reconciliado y salvo.

clases de religion

¿Puede un colegio prohibir hablar de Dios en clase de Religión en Chile?

Introducción

A diferencia de otros países de la región, hasta el día de hoy (marzo 2026), en Chile la clase de religión es obligatoria para los colegios Públicos y Particulares Subvencionados (todos los que reciben fondos del Estado), desde la Educación Parvularia hasta 4° Medio, pero es optativa para el alumno.

Si tú eres profesor(a) de Religión, o piensas trabajar en ello, este artículo debe ser de tu interés, y es que, a pesar de la legislación, han surgido problemas entre docentes de dicha asignatura con las directivas de sus colegios debido al requerimiento de censura de Dios y la Biblia en dichas clases.

Imagina el siguiente caso: Un profesor de Religión Evangélica es contratado por un colegio particular subvencionado chileno. Sin embargo, al poco tiempo, la dirección la cita a una reunión y le da la siguiente instrucción: “Nuestro colegio es laico, por lo tanto, le pedimos que en sus clases omita la mención de Dios y el uso de la Biblia. Enfóquese mejor en enseñar valores universales y educación cívica”.

Esta no es una situación hipotética; es una realidad que enfrentan muchos docentes cristianos hoy en día. Bajo el escudo de la “laicidad”, se intenta vaciar la clase de religión de su esencia. Pero, ¿esto es legal? Veamos.

Primero un poco de historia

Para muchos resulta casi incomprensible que en un Estado administrativamente separado de la Iglesia exista una obligación legal de enseñar religión en los colegios con fondos públicos. Esta particularidad se debe a una mezcla de dos momentos históricos clave:

1. El Origen (1983): La obligatoriedad de ofrecer la asignatura no es una ley reciente. Nació a través del Decreto 924 durante la dictadura militar. En ese contexto histórico, el Estado buscaba cimentar en las nuevas generaciones una base moral y tradicional fuerte, viendo la educación religiosa (en ese entonces, casi exclusivamente católica) como un pilar para la sociedad.

2. La Apertura Evangélica (1999): Con el retorno a la democracia, el decreto de 1983 no se derogó, pero tuvo que adaptarse a la nueva realidad del país. El hito definitivo fue la promulgación de la Ley de Culto (Ley 19.638) en 1999, que consagró la igualdad jurídica de las iglesias.

Gracias a esta ley, el monopolio que mantenía la Iglesia Católica sobre la clase de religión se rompió. El Estado reconoció el derecho histórico del pueblo evangélico a educar a sus hijos en su propia fe dentro del horario escolar.

El resultado: Hoy tenemos un modelo educativo híbrido y único en la región. Mantiene la obligatoriedad de la oferta (heredada de los años 80), pero está cruzada por el principio democrático de la libertad de culto, lo que nos permite, por ley, abrir la Biblia en las aulas del Estado.

Aunque la Ley de Culto abre la puerta a que se enseñe cualquier religión, en la práctica los colegios ofrecen casi exclusivamente las opciones Católica y Evangélica por razones demográficas y administrativas. Para que un establecimiento dicte clases de otra confesión, necesitaría reunir una masa crítica de alumnos interesados por nivel, contar con un programa de estudio estructurado y aprobado previamente por el MINEDUC, y disponer de docentes que posean un ‘Certificado de Idoneidad’ emitido por su respectiva autoridad religiosa. 

Como solo católicos y evangélicos han logrado consolidar esta compleja estructura institucional a nivel nacional, las demás opciones resultan viables casi únicamente en colegios particulares confesionales, llevando a que las familias de otras religiones opten por eximirse.

El mapa educativo en Chile y dónde aplica la ley

Para entender donde aplica la obligatoriedad de las clases de Religión, la educación en Chile se divide principalmente según su financiamiento:

  • Colegios Públicos (Municipales y SLEP): Son financiados 100% por el Estado. Son institucionalmente laicos y neutrales, pero están obligados a ofrecer el espacio para la clase de Religión. No pueden censurar el contenido bíblico.
  • Colegios Particulares Subvencionados (Ahora “Fundaciones”): Son administrados por privados, pero reciben fondos del Estado. Aquí es donde ocurre el 90% de los conflictos. Al recibir subvención pública, están obligados a acatar la ley de libertad de culto y el Decreto 924, pero muchas veces intentan imponer su propia agenda por encima de la ley.
  • Colegios Particulares Pagados: Se financian al 100% con el bolsillo de los padres. Al ser entidades totalmente privadas, gozan de autonomía. Si un padre firma un contrato de matrícula aceptando el Proyecto Educativo estrictamente católico o estrictamente laico del colegio, la institución puede perfectamente negarse a ofrecer otras alternativas.

¿Qué significa que un colegio sea laico?

Se piensa que un colegio laico es aquel donde “está prohibido enseñar de Dios”. Sin embargo, en el sistema educativo chileno, la laicidad no es sinónimo de ateísmo ni de silencio religioso.

Un colegio laico es aquel que no se profesa una religión oficial, no obliga a sus alumnos a realizar actos de fe institucionales y mantiene una gestión independiente de cualquier clero.

Un colegio laico provee un espacio neutral que garantiza la libertad de conciencia. Ser laico significa que el establecimiento respeta todos los credos por igual; por lo tanto, tiene el deber de proteger el espacio de la clase de religión solicitado por los padres, sin intentar suplantar esos contenidos con una ideología propia.

En resumen: un colegio laico en Chile no es un lugar “sin religión”, sino un lugar donde se respeta el derecho de cada familia a elegir la formación espiritual de sus hijos, delegando esa enseñanza en los profesores de religión idóneos.

Cuando un colegio particular subvencionado (o fundación) prohíbe usar la Biblia en una clase de Religión Evangélica, no está siendo laico; está siendo ideológicamente laicista e infringiendo la ley chilena.

Lo que dice la ley: El Decreto 924

En el contexto legal chileno, los colegios particulares subvencionados y municipales tienen una obligación ineludible. El Decreto 924 del Ministerio de Educación es sumamente claro al respecto:

  1. Obligatoriedad de la oferta: Los establecimientos deben ofrecer obligatoriamente dos horas semanales de clases de religión. (Es optativo para el alumno tomarla, pero obligatorio para el colegio ofrecerla).
  2. Autonomía del programa: El colegio no tiene la facultad de alterar los contenidos de la clase de religión para transformarlos en “educación cívica” o “ética ciudadana”. Los planes y programas de la clase de Religión Evangélica son elaborados y aprobados por la autoridad religiosa correspondiente, no por el colegio.
  3. La identidad del credo: Si una familia inscribe a su hijo en la clase de Religión Evangélica, tiene el derecho legal de que a su hijo se le enseñe la Biblia, el Evangelio y la cosmovisión cristiana.

Exigirle a un profesor de religión que omita a Dios es tan absurdo e ilegal como exigirle a un profesor de matemáticas que omita los números para enseñar poesía.

La firma del apoderado: Un contrato que el colegio no puede romper

Según el citado Decreto 924, al momento de matricular a un alumno, el colegio debe presentar a los apoderados un documento donde eligen la formación espiritual para sus hijos.

Las opciones estándar son:

  1. Religión Católica.
  2. Religión Evangélica.
  3. Eximirse de la asignatura.

Cuando un apoderado marca la casilla de “Religión Evangélica”, está firmando un acuerdo legal. Está exigiendo que a su hijo se le enseñe bajo la cosmovisión bíblica y protestante. Si el colegio decide unilateralmente transformar esa hora en una clase genérica de “educación ciudadana”, está engañando a los padres y vulnerando su derecho a elegir la educación moral de sus hijos.

¿Qué pasa con los colegios que son “Fundación”?

En los últimos años, debido a la Ley de Inclusión (2015), la gran mayoría de los colegios particulares subvencionados tuvieron que cambiar su figura administrativa y transformarse en “Fundaciones Educacionales” sin fines de lucro.

Muchos directivos usan este cambio como excusa, diciendo: “Como ahora pasamos a ser una Fundación, nuestro proyecto es estrictamente laico”.

Esto es un engaño administrativo. Que un colegio cambie su RUT o su estructura financiera para convertirse en Fundación no lo exime de cumplir las leyes del Ministerio de Educación. El Decreto 924 sigue aplicando con la misma fuerza: la Fundación está obligada a ofrecer la clase, y los programas de estudio de Religión Evangélica siguen siendo dictados por la autoridad religiosa y visados por el MINEDUC, no por el directorio de la Fundación.

¿Por qué las directivas intentan censurar la clase?

Rara vez un director hace esto por simple maldad; por lo general, es el resultado de una mezcla de ignorancia, miedo y pragmatismo:

  1. Miedo al conflicto: En la cultura actual, los colegios están aterrados de recibir quejas o “funas” en redes sociales por enseñar verdades absolutas. Transformar la clase en “valores ciudadanos” es la salida fácil para no ofender a nadie.
  2. Ignorancia legal: Muchos directores creen, erróneamente, que ellos son los dueños absolutos del currículum de Religión y no saben que están violando un programa oficial protegido por el Estado.
  3. Comodidad curricular: El sistema exige a los colegios enseñar “Formación Ciudadana”. Muchas directivas ven la hora de Religión como un “espacio libre” que pueden secuestrar para cumplir con este requisito estatal, usando al profesor de religión como un comodín ético y ahorrándose trabajo.

¿Qué hacer si el colegio intenta censurar la clase?

Si eres docente de religión o apoderado y te enfrentas a una exigencia de la dirección para “omitir a Dios”, estos son los pasos a seguir:

Paso 1: Exige la instrucción por escrito 

Las direcciones suelen imponer esta censura mediante “sugerencias” verbales, porque saben que su petición es ilegal. Tu primera respuesta como profesor debe ser: “Director/a, para que quede constancia en mi planificación, le ruego que me envíe esta instrucción específica (de no usar la Biblia) por correo electrónico institucional”. Por lo general, al pedirlo por escrito, retroceden.

Paso 2: Presenta una respuesta formal por escrito

Si la presión de la dirección continúa, es fundamental dejar un registro formal. En esta etapa, debes redactar una carta dirigida a la dirección donde, con respeto pero con total firmeza legal, dejes en claro que la asignatura debe regirse estrictamente por el Decreto Supremo 924 del MINEDUC. En este documento debes recordarle a la institución que los contenidos no los inventa el colegio ni la Fundación, sino que provienen de los Programas de Estudio aprobados por el Ministerio y elaborados por la autoridad religiosa, por lo que intentar transformar la clase en “educación cívica” constituye una infracción directa a la ley vigente.

Además, tu respuesta debe apelar directamente al compromiso adquirido con las familias. Es vital mencionar que alterar el contenido vulnera el derecho de los apoderados, quienes al momento de la matrícula firmaron un documento oficial optando explícitamente por la formación Religiosa Evangélica y no otra. Cierra tu comunicación indicando tu imposibilidad legal y de consciencia para vaciar la asignatura de su núcleo teológico, y ofrécete a revisar pacíficamente junto a ellos los programas oficiales emanados del MINEDUC para despejar cualquier duda institucional.

Paso 3: Denuncia ante la Superintendencia de Educación (Supereduc) 

Si el colegio o Fundación persiste, amenaza con despidos o baja las calificaciones del docente por negarse a alterar el programa, el paso final es ingresar una denuncia formal en la Superintendencia de Educación por vulneración al Decreto 924 y desconocimiento de la elección de los apoderados en la matrícula.

Conclusión

Los docentes cristianos en el sistema educativo tienen un llamado valiente. Son llamados a ser luz en un sistema que a menudo busca apagarla. Conocer el marco legal (como el Decreto 924) es fundamental para defender el espacio que la ley otorga con firmeza, pero con gracia.

No debemos aceptar que la fe sea relegada al rincón del silencio. Un colegio verdaderamente laico no le teme a la Biblia; al contrario, respeta la libertad de enseñanza y entiende que la formación espiritual es un derecho inalienable de las familias.

Referencias

  • Decreto 924 (MINEDUC, 1983): Reglamenta las clases de religión en los establecimientos educacionales, estableciendo su obligatoriedad de oferta y la necesidad de ceñirse a los programas oficiales de cada credo.  Leer el Decreto 924 completo aquí
  • Ley N° 19.638 (Ley de Culto, 1999): Establece normas sobre la constitución jurídica de las iglesias y organizaciones religiosas, garantizando la libertad de culto y la igualdad ante la ley. Leer la Ley de Culto aquí
  • Ley N° 20.845 (Ley de Inclusión Escolar, 2015): La normativa que puso fin al lucro y obligó a los colegios particulares subvencionados a transformarse en corporaciones o fundaciones sin fines de lucro.  Leer la Ley de Inclusión aquí
  • Ley N° 21.040 (Desmunicipalización, 2017): Crea el nuevo Sistema de Educación Pública, traspasando los colegios municipales a los nuevos Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). Leer la Ley 21.040 aquí
efecto dunning kruger

El efecto Dunning-Kruger en la fe

Siempre me llamó la atención esa vehemente – y en ocasiones agresiva – defensa de creencias que algunos cristianos hacen sin tener idea sobre el tema. Con el arribo de las redes sociales este fenómeno se hizo visible no sólo en discusiones sobre fe, sino también en un sin fin de áreas del conocimiento, como la medicina, política, etc.

Cada vez que surge un incidente noticioso en la franja de Gaza las redes sociales se llenan de “expertos” en geopolítica exterior. Cuando la pandemia estaba en pleno desarrollo, las redes se inundaron de “expertos” en epidemiología y virología. En el ámbito cristiano el asunto no es diferente. Cuando se produjo el cambio de siglo, muchos hermanos se desgastaron defendiendo creencias sobre el fin del mundo, que la marca de la bestia era el código de barras, que el anticristo era el Papa J.P. II, etc. 

Para qué decir de las varias predicaciones con afirmaciones erradas, datos equivocados y doctrinas torcidas de personas bien intencionadas pero con insuficiente preparación. Y esto se sigue repitiendo hasta hoy.

Siempre me pregunté por qué un creyente en el Dios de la verdad, era capaz de hablar tan ligeramente sobre asuntos que no maneja, dejando en descrédito a quien representa, esto es, a Cristo mismo. 

Entonces leí sobre el efecto Dunning-Kruger y me hizo mucho sentido.

¿Qué es el efecto Dunning-Kruger?

grafico efecto dunning kruger

Es un fenómeno psicológico (estudiado y publicado por David Dunning y Justin Kruger en el Journal of Personality and Social Psychology) en el que las personas con menos conocimientos en una materia tienden a sobreestimar sus propias habilidades. Cuanto menos sabemos sobre un tema complejo (como la teología, la historia bíblica o los idiomas originales), más creemos que lo dominamos por completo. Solo cuando empezamos a estudiar de verdad, nos damos cuenta de lo inmenso que es lo que desconocemos.

Se describe de la siguiente forma: Al principio de cualquier aprendizaje (por ejemplo, de una doctrina bíblica), pasamos por estas etapas:

1. El Monte o Cumbre de la Ignorancia

Es donde tenemos mucha confianza pero poco conocimiento. Aquí es donde nacen los debates agresivos y la rigidez absoluta. Se cree que somos los únicos poseedores de la verdad. Un síntoma característico es la incapacidad para responder “no sé o “voy a estudiarlo y te respondo”.

Pensamos que por mojarnos los pies en la playa ya conocemos el mar. Es acá donde nuestra inmadurez espiritual nos impulsa a la arrogancia y a creernos sabios.

“¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él” – Proverbios 26:12

2. El Valle de la Desesperación (o el Valle de la Humildad)

Al empezar a profundizar nuestro estudio (hermenéutica bíblica, exégesis, idiomas originales, teología sistemática, etc.), la curva de confianza cae en picada. Es aquí cuando nos damos cuenta de lo inmenso que es el conocimiento que nos falta y tenemos esa sensación de no saber nada. Es una etapa vital porque rompe nuestro orgullo y nos obliga a depender del Espíritu Santo y no de nuestra propia inteligencia.

3. La Pendiente de la Iluminación

Aquí la confianza empieza a subir de nuevo, pero de una manera muy distinta: lenta y fundamentada.

Ya no solo repetimos y defendemos lo que dice el pastor, sino que entendemos el porqué detrás de las doctrinas. Empezamos a aceptar algunos matices y dejamos de ver todo en blanco y negro. Aquí es donde se empieza a desarrollar la apologética bíblica.

4. La Meseta de la Consolidación (o de la Sostenibilidad)

Es el estado del que ha alcanzado la madurez cristiana. La confianza es alta, pero no en uno mismo, sino en el Señor. No existen los méritos propios, por lo tanto no hay lugar a la arrogancia del principio.

Hay mucho conocimiento y hay sabiduría, pero con la conciencia de que siempre hay más por aprender.

“Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo”. 1 Corintios 8:2

Acá podemos defender la fe con fuertes convicciones y un trato amable, porque ya no se necesita gritar para tener la razón.

¿Cómo combatir este sesgo?

  1. Sé un eterno aprendiz: No le temas a los libros, a la historia o a los idiomas originales. Cuanto más estudies la Biblia con honestidad, más te asombrarás de su profundidad.
  1. Diferencia la Verdad de tu Opinión: La Biblia es perfecta; nuestra interpretación es humana. Mantener esta distinción nos permite ser firmes en lo esencial pero amables en lo secundario.
  1. Escucha antes de condenar: Antes de tachar a otro de perdido o falso maestro por una diferencia de criterio (no doctrinal), intenta entender sus argumentos. La humildad nos permite aprender incluso de quienes piensan distinto.

Conclusión 

Creo que de alguna manera, todos hemos pasado por el proceso de este fenómeno, y con cada área de conocimiento nos sentimos tentados a dar una opinión de manera precipitada. Si crees saber algo, y no has terminado ni siquiera de leer la Biblia, seguramente estás en la primera etapa. No te quedes en la “cumbre de la ignorancia” creyendo que ya lo sabes todo y repartiendo opiniones infundadas. Atrévete a bajar al valle, donde el conocimiento se convierte en asombro y la actitud en mansedumbre y humildad.

Reflexión bíblica sobre las promesas de Dios y la historia de Josué frente a un paisaje de montaña

Promesas de Dios: Por qué ninguna falló este 2025

Hace poco, durante las elecciones presidenciales en mi país, las promesas llovían a medida que se acercaba el día de las urnas. Pero ¿Cuántas de ellas se cumplen? muy pocas. A pesar de que para algunos de nosotros la palabra dada en una promesa es de suma importancia, en general, el hombre es bueno para prometer pero malo para cumplir.

En este cierre de año, podríamos quejarnos de las promesas y metas incumplidas. Enfocarnos en la queja y la rabia, y echarle la culpa al gobierno y a todos los demás por nuestra penosa situación.

Sin embargo, el domingo pasado, mientras escuchaba el sermón en mi congregación, la Palabra de Dios me guió a la historia de un hombre que, pese a tener una vida extremadamente dura, decidió cerrar sus días con un balance muy distinto: Josué.

Una vida de lucha

Muchas veces idealizamos a los personajes bíblicos, pero la vida de Josué no fue un paseo por el parque. No tuvo las comodidades que nosotros damos por sentadas; su existencia se dividió en tres etapas de extrema dureza:

  1. Nació en la esclavitud de Egipto.
  2. Se formó en la escasez del desierto.
  3. Lideró en la crudeza de la guerra.

Josué no era del tipo de personas que pasaba el fin de semana a comer pizza con su familia luego del culto dominical. No era de aquellos que compraba un televisor de 60 pulgadas para ver películas, ni tenía videojuegos, ni sacaba a pasear a sus mascotas. Su vida entera fue de una constante lucha con su entorno. Pero fue precisamente esa vida “sin privilegios” la que le dio la autoridad para decir lo que dijo al final de sus días.

El balance de un hombre que vio lo imposible

Antes de morir, Josué reunió al pueblo. No para quejarse de lo duro que le tocó vivir, sino para dar un testimonio de fidelidad:

“Por mi parte, yo estoy a punto de ir por el camino que todo mortal transita. Ustedes bien saben que ninguna de las buenas promesas del Señor su Dios ha dejado de cumplirse al pie de la letra. Todas se han hecho realidad, pues él no ha faltado a ninguna de ellas.” (Josué 23:14)

¿Cómo pudo un hombre que pasó toda su vida en la esclavitud, el desierto y la guerra decir que Dios cumplió todo? Resulta que Josué fue testigo ocular del cumplimiento de al menos tres promesas sobresalientes:

  • La posesión de la tierra prometida: Bajo el mando de Josué, las tribus de Israel cruzaron el Jordán, conquistaron las ciudades y se repartieron el territorio prometido. En Josué 21:43-45 se resume que el Señor les dio “toda la tierra que había jurado dar a sus padres“.
  • Victoria militar sobre sus enemigos: Josué fue testigo de milagros militares, como la caída de los muros de Jericó y la victoria en Gabaón. Josué recalca en su discurso: “Nadie ha podido resistir delante de vosotros hasta hoy” (Josué 23:9).
  • La presencia y guía de Dios: Josué experimentó esta guía constante a través de las instrucciones precisas para las batallas, la provisión de alimento y la dirección espiritual mediante el Arca de la Alianza. En Josué 1:9 encontramos el lema de su vida, uno de los textos bíblicos más conocidos: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas

El puente entre la promesa y la posesión

La figura de Josué nos sirve como un puente para nuestro propio cierre de año. Él representa la transición del “Dios nos sacará” (esperanza) al “Dios nos dio” (gratitud).

Quizás comenzaste este año con una palabra, un sueño o un anhelo en tu corazón. Al mirar atrás estos 12 meses, es probable que descubras que muchas de esas promesas ya son una posesión en tu carácter, en tu familia o en tu fe.

A veces, nuestra gratitud es corta de vista porque solo agradecemos los “SÍ”. Pero te invito a agradecer también por los “NO” y por todo lo que no siempre es obvio:

  • Las batallas que Dios peleó por ti mientras tú intentabas sobrevivir.
  • Las puertas que se cerraron, siendo en realidad la mano de Dios protegiéndote de caminos que te habrían dañado.
  • La provisión silenciosa que, aunque parecía escasa, Dios nunca permitió que te faltara lo esencial.

Conclusión

Los hombres fallan porque su poder es limitado, pero Dios cumple sus promesas porque Su soberanía es absoluta. Él es fiel, todas sus promesas se cumplirán al pie de la letra.

Terminamos este año, no con la incertidumbre del “¿qué pasará?”, sino con la certeza de “¿Quién nos lleva?”. No importa qué tan amenazante se vea el 2026, ni cuántos gigantes se asomen en el horizonte de los próximos meses. Nuestra confianza no descansa en nuestras fuerzas para pelear, sino en la fe de un Dios que nunca ha dejado una palabra pendiente.

Así como Josué entró en la tierra prometida, nosotros entramos en un nuevo ciclo. No entramos huérfanos, ni entramos a la deriva. Entramos con la herencia de su fidelidad. Porque si Él lo dijo, Él lo hará.

¡Gracias, Señor, por un año de promesas cumplidas y por acompañarnos con tu presencia, guía y victoria en el camino que comienza!

naviad pagana

¿La Navidad es pagana? Origen, sincretismo y una reflexión bíblica

Cada mes de diciembre vuelve a la mesa un típico tema de discusión en los círculos cristianos: ¿Es pagana la navidad? Algunos la celebran con alegría, otros la aceptan con cautela, otros la rechazan, y algunos incluso la condenan. Ante tanta opinión cruzada, me puse a indagar sobre el asunto, y si tú estás con la misma duda, espero que este artículo te sea de ayuda.

¿Qué significa “Pagano”?

El diccionario de la RAE define pagano como:: 

Que no es cristiano ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos.

La palabra proviene del latín paganus, que originalmente significaba “habitante del campo” o “aldeano” (pagus: distrito rural). Cuando el cristianismo comenzó a expandirse en el Imperio Romano, fueron precisamente las zonas rurales las que más resistieron la nueva fe, manteniendo cultos idolátricos tradicionales. Con el tiempo, pagano pasó a ser un término despectivo para decirle “campesino inculto” al que aún no había aceptado el cristianismo.

A medida que el cristianismo se volvió la religión oficial, el término cambió su sentido sociológico por uno teológico. “Pagano” pasó a definir a todo aquel que no fuera cristiano, judío o (más tarde) musulmán.

Entonces ¿Es pagana la Navidad?

Si “pagano” es algo que no es cristiano, entonces preguntaremos ¿Es cristiana la navidad? Pareciera que la respuesta lógica es “sí, es cristiana” debido a que celebra el nacimiento de Jesús. Pero la controversia se centra en sus orígenes, respecto a la fecha y de todas sus tradiciones.

¿Origen pagano?

Lo primero que debemos tener claro es que, en la Biblia no aparece nada de lo que se hace en la celebración de la Navidad de nuestro tiempo. Ni la fecha de nacimiento, ni el mandamiento para celebrar el “cumpleaños de Jesús”, ni los árboles, ni los obsequios, nada de nada.

Entonces, si la Navidad no tuvo origen en la Biblia, entonces tuvo un origen fuera del cristianismo, un origen pagano. Veamos: 

La fecha

La Biblia no menciona ninguna fecha para el nacimiento de Jesús. De hecho, las descripciones de los pastores cuidando sus rebaños al aire libre sugieren que no pudo ser en el invierno del hemisferio norte, es decir, no pudo ser en diciembre.

La elección del 25 de diciembre no fue accidental, sino estratégica. Esta fecha era el epicentro de grandes cultos solares dedicados a deidades al solsticio de invierno. Los romanos celebraban las Saturnales, al Sol Invicto (el renacimiento del sol tras el solsticio de invierno), y los pueblos del norte de Europa encendían grandes hogueras para atraer el regreso del sol.

En este contexto, el cristianismo del siglo IV decidió “bautizar” estas fiestas populares para facilitar la conversión de los paganos al Imperio, sustituyendo al “Sol Invicto” por el “Sol de Justicia”. No obstante, hay que decir que no todos los historiadores sostienen esta tesis de que la Iglesia lo adoptara específicamente para “cristianizar” tales fiestas 1.

Las tradiciones

  • El Árbol de Navidad se relaciona al culto de los pueblos germánicos quienes decoraban robles para celebrar el regreso de la vida en invierno. 
  • Las velas y luces representaban la magia para “ayudar” al sol a recuperar su fuerza tras la noche más larga del año.
  • Santa Claus también se atribuye a leyendas nórdicas al cual se le fueron añadiendo elementos como su popular traje rojo en épocas ya recientes debido al consumo contemporáneo.

En resumen, sí, la Navidad que conocemos tiene orígenes paganos. Pero sigamos adelante, aún quedan preguntas por responder.

Si algo tuvo origen pagano ¿todavía lo sigue siendo ahora? ¿El origen determina el significado actual?

Aquí está el punto central. El origen histórico no determina automáticamente la naturaleza actual de una celebración. En teología e historia, una regla básica es distinguir entre:

  • Origen histórico: de dónde proviene una práctica.
  • Significado actual: qué comunica y cómo se usa hoy.

Muchas cosas que hoy usamos para la fe cristiana no nacieron en un contexto bíblico ni cristiano, pero fueron resignificadas. Por ejemplo:

  1. La estructura del sermón: La predicación organizada (introducción, desarrollo y conclusión) proviene de la retórica clásica grecorromana (Aristóteles). El apóstol Pablo mismo utiliza recursos retóricos en sus cartas. Hoy esta estructura – que se sigue enseñando en nuestras escuelas de homilética – sirve para exponer fielmente la Escritura, no para honrar a dioses paganos.
  2. El anillo matrimonial: Se encuentran anillos de intercambio y uso simbólico en Egipto y culturas del Mediterráneo antiguo como marca de compromiso, autoridad o pacto. En Roma el anillo se volvió un símbolo legal de contrato y posesión, usado en contextos civiles y religiosos. Con el tiempo la práctica fue asumida por la iglesia y resignificada: de signo civil pasó a expresar el pacto nupcial, la fidelidad y el compromiso mutuo bajo la bendición divina.
  3. La cruz: Era un método de ejecución para humillar y torturar. En la cultura judía del siglo I la crucifixión era un signo de maldición: Deuteronomio 21:23 (“maldito sea el que haya sido colgado en un madero”). El Nuevo Testamento proclama con fuerza la “palabra de la cruz” (1 Corintios 1:18) y transforma el significado: el instrumento de muerte se convierte en el signo central de la obra redentora de Cristo.

Tomando estos ejemplos, ¿la estructura que le damos a nuestras predicaciones es pagana? ¿El anillo matrimonial es pagano? ¿Hacer uso de la cruz es pagano? Si lo haces para honrar a otros dioses (como en sus orígenes), entonces sí. Pero si lo haces para honrar a Jesucristo, entonces no.

El calendario que usamos para agendar nuestras actividades de la iglesia ¡también tuvo un origen pagano! Todos los días de la semana deben sus nombres a deidades romanas. ¿Esto lo hace pagano hoy en día? No honramos al dios de la guerra si agendamos una actividad para el martes. 

Y así con un sin fin de elementos de nuestra cultura que tienen orígenes paganos, pero que ahora tienen un uso muy diferente.

Lo que antes fue pagano, hoy no tiene por qué serlo necesariamente. En el caso de la navidad (como tantas otras tradiciones, elementos, usos y costumbres de nuestra sociedad) ocurre lo mismo: tuvo un origen pagano, pero desde hace muchos años que ya no lo es, por lo tanto la Navidad no es pagana.

¿No es sincretismo?

Sincretismo no es usar algo que tuvo origen pagano. Sincretismo es mezclar sistemas religiosos incompatibles, de modo que:

  • Se conserven creencias, dioses o prácticas paganas junto con la fe bíblica.
  • Se diluya o redefina el mensaje central del evangelio.
  • Se atribuya valor espiritual a ritos o símbolos paganos como si aún lo tuvieran.

Ejemplos de sincretismo en la Biblia:

  • Israel adorando a Dios y a Baal al mismo tiempo (1 Reyes 18): Los israelitas no habían abandonado a Jehová por completo a cambio de Baal. Lo que estaban haciendo era intentar seguir a ambos. Tenían un altar para Jehová por tradición y ley (ya en ruinas), pero también acudían a los altares de Baal por conveniencia económica.
  • El becerro de oro: Los israelitas no cambiaron simplemente a Dios por un ídolo egipcio, sino que Aarón construye el becerro y proclama: “Mañana será fiesta para Jehová(Éxodo 32:5). No estaban intentando abandonar al Creador por otro dios, sino que intentaron reducirlo a una criatura, pues dijeron: “Este es tu dios” (Éxodo 32:4). Una mezcla de adoración a dos deidades.

Sincretismo sería:

  • Celebrar el nacimiento de Cristo junto con el culto al sol.
  • Atribuir poder espiritual al árbol, a la fecha o a los rituales.
  • Pensar que Dios “se manifiesta más” por hacer ciertos actos festivos.

Lo que ocurrió históricamente:

  • El cristianismo no adoptó el culto solar, lo desplazó.
  • No se adora al sol, ni a Saturno, ni a la naturaleza.
  • El mensaje central es: Dios se hizo carne (Juan 1:14).

Resultado actual:

  • No hay mezcla doctrinal.
  • No hay continuidad religiosa.
  • No hay transferencia de significado espiritual pagano.

Por lo tanto, no es sincretismo.

¿Entonces hay que celebrar la Navidad?

Depende. La Biblia no manda celebrar la Navidad, pero tampoco la prohíbe. Por eso la pregunta correcta no es “¿Está permitido?” sino “¿Conviene?”, “¿Edifica?”.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Corintios 10:23).

La Navidad puede convertirse en algo vacío o incluso contrario al evangelio cuando:

  • Se reduce al consumismo.
  • Se pierde toda referencia a Cristo.
  • Se transforma en presión social, envidia o exceso.

Pero también puede ser una oportunidad redentora cuando:

  • Se centra en la encarnación.
  • Fomenta la gratitud, la generosidad y la familia.
  • Se usa para anunciar el evangelio.

Conclusión

Si aplicamos el criterio “todo lo que tuvo origen pagano es inválido”, no podríamos usar la cruz, ni la estructura del sermón, ni los anillos matrimoniales, ni nuestro calendario, ni gran parte de nuestro lenguaje y cultura.

En cuanto a la Navidad, la Iglesia no mezcló paganismo con el evangelio, sino que resignificó elementos culturales para anunciar a Cristo. Es así como en nuestros días, para millones de cristianos, la Navidad no celebra al sol, ni a Saturno, ni a deidades paganas, sino La encarnación del Hijo de Dios (Juan 1:14) y el misterio de Dios hecho hombre (Gálatas 4:4).

Celebra la Navidad si te edifica y glorifica a Cristo, y si no te conviene, no la celebres. En ambos casos, hazlo para la gloria de Dios.

  1. Para más detalles, consulta “Navidad: Origen, significado y textos” de Justo L. González, Editorial Mundo Hispano, 2019 ↩︎
dulce o travesura

Dulce o travesura

Según la tradición de algunos países donde se celebra la controversial fiesta de Halloween, el “dulce o travesura” corresponde a un juego donde se exige dulces por el vecindario, y si alguien no regala golosinas, a su casa se le aplica una “travesura” a modo de represalia.

A pesar que estas prácticas de Halloween son rechazadas por el mundo cristiano, también he visto cristianos que salen disfrazados y se ponen a pedir dulces. Y cuando piden dulces, pretenden hacer un trato con el dueño de casa con el típico “dulce o travesura”.

Esto lo he visto los 31 de octubre, y no solo en esa fecha… sino que durante todo el año.

Dulce o travesura en la iglesia

Cada domingo, muchos cristianos van disfrazados a la iglesia a pedir “dulces de bendiciones” para: 

  • Satisfacción de necesidades dulcemente banales:
    • “Vengo a la iglesia a pedir que llegue dinero (prosperidad)”
    • “Vengo a la iglesia para hablar con una chica que me gusta”
    • “Vengo a la iglesia para que me consideren en el paseo de fin de año”
  • Sentir algo dulce:
    • “Vengo a la iglesia para sentir el toque del Señor”
    • “Vengo a la iglesia para sentirme mejor”
    • “Vengo a la iglesia para liberar tensiones”

Y si no obtienen esa bendición, buscan hacerle un truco o travesura al Señor de la casa, en represalia, con una amenaza de salirse de la iglesia, no volver a orar, o descarriarse, en una actitud infantil de berrinche.

En este punto es importante preguntarnos ¿A qué voy a la iglesia? ¿Qué me motiva a congregarme? ¿Vengo a pedir o a entregar? ¿Seguiré amando a Dios y congregándome aunque no obtenga lo que pido?

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.” – Salmos 34:1

Disfrazado

El disfraz tiene su utilidad. Por ejemplo, en el teatro, los disfracen ayudan a los actores para interpretar a un personaje de mejor manera. Da confianza para sustentar con más fuerza al personaje. Esto es muy válido para interpretar un personaje en un evento apropiado para ello.

El problema de los disfraces es cuando los usamos para aparentar algo que no somos en nuestra vida diaria.

En el ambiente cristiano existen algunas iglesias que tienen códigos de comportamiento y de vestimenta muy diferentes al común de las personas normales y decentes. La caracterización del personaje “evangélico pentecostal” toma fuerza y llega a su máxima expresión los domingos en las congregaciones latinoamericanas. Hombres con traje y corbata, mujeres sin maquillaje, con faldas largas y cabellos largos y desarreglados. Durante las dos o tres horas que se reúnen, suelen ocupar un lenguaje que solo otros cristianos evangélicos entienden.

Y si bien este código no está en la Biblia, de todas maneras hasta aquí quizá no hay mayor problema. Pero el gran problema ocurre cuando queda en evidencia que todo esto fue solo una caracterización. Saliendo de los templos, de vuelta a casa, se desprenden de esas ropas típicas y aparece la ropa común, el maquillaje y los arreglos en el pelo. Desaparece el lenguaje evangélico. Es el momento en que se diluye el personaje y aparece el actor, el hombre y la mujer real.

Por supuesto no es el caso de todos, hay algunos que son consecuentes a su creencia, pero “el problema del disfraz” lo he podido observar por muchos años.

El mandamiento bíblico consiste en vestirse con decoro, pudor y modestia, sin aparentar riqueza:

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos” – 1 Timoteo 2:9

Cuando escojas ropa y accesorios, no busques llamar la atención de los carniceros, tampoco busques ser algo que no eres con algún disfraz. Los disfraces déjalos para jugar con tus hijos, para los piyamas y para las fiestas de cumpleaños. Se tu mismo, vístete de acuerdo a tu propia identidad que Dios te ha dado, con pudor y modestia.

La verdadera transformación

El evangelio no es un disfraz que nos ponemos los domingos, sino una vida nueva que se viste todos los días. No se trata de actuar como cristianos, sino de ser transformados por Cristo. El apóstol Pablo lo dijo así:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” – Efesios 4:22-24

El cristiano auténtico no necesita disfrazarse para agradar a Dios, porque su vida —aunque imperfecta— refleja una fe sincera y un corazón regenerado.

Conclusión

Al evaluar nuestro cristianismo ¿en qué nos estamos fijando? ¿En nuestras acciones y frutos? ¿o en nuestras vestimentas y lenguaje ritual?

La vestimenta típica evangélica pentecostal muy difundida en Latinoamérica tiene una trampa, la cual es hacernos crear un personaje, un personaje de algo que podríamos no ser. Y lo tendríamos tan caracterizado domingo a domingo que no nos daríamos cuenta si somos de verdad o solo apariencia.

Dejemos nuestras máscaras y disfraces de lado y veamos si somos realmente lo que creemos que somos.

Este es el desafío: ¿Las actitudes, palabras y forma de ser que muestras aquí en la iglesia, son las mismas que muestras en la casa, en el colegio, universidad o en el trabajo?

Si no es igual, cuidado, te estás disfrazando, estás jugando al “dulce o travesura” cada domingo cuando vienes a esta casa de oración, pidiendo dulces en cada oración. Deja de lado tu personaje religioso de los domingos y permite que Cristo domine tu vida para que seas un cristiano real todos los días.

metanoia

El arrepentimiento (Metanoia): Cambio de mente

El primer mensaje que predicó Jesús decía: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). El hecho que haya escogido esta palabra para iniciar su ministerio no fue casual, sino que es una muestra clara de que el arrepentimiento tiene un lugar prioritario en la predicación de Jesús, y por lo tanto, es una de las cosas más importantes que debemos entender del evangelio.

Así y todo, sigue siendo una de las palabras más malentendidas e impopulares en la vida cristiana de hoy. Se suele asociar con sentirse mal por haber pecado o con prometer no hacerlo más. Pero el verdadero arrepentimiento, el que la Biblia enseña, va mucho más allá de un sentimiento momentáneo de culpa. Es un cambio profundo, radical y continuo de la mente y el corazón que se manifiesta en acciones concretas.

El significado original de “metanoia”

La palabra que en nuestras Biblias se traduce como arrepentimiento proviene del griego metanoia, compuesta por dos partes:

  • “meta”: cambio, transformación o movimiento más allá de algo.
  • “noia” (de “nous”): mente, pensamiento o entendimiento.

Por lo tanto, metanoia significa literalmente “cambio de mente”. Esta palabra no se usaba solo para hablar de emociones, sino de una transformación y conversión hacia Dios, una nueva manera de pensar que produce una nueva manera de vivir.

El llamado no es para sentir remordimiento, sino a cambiar la mente, abandonar la manera antigua de pensar, y convertirse para vivir de acuerdo al Reino de Dios.

¿Arrepentimiento o remordimiento?

El diccionario de la RAE define remordimiento como “el pesar interno que queda después de realizar lo que se considera una mala acción“. El remordimiento es el dolor emocional que sentimos al darnos cuenta de que hicimos algo mal. Es una reacción natural del alma que todos la hemos sentido, y que fácilmente la podemos confundir con el arrepentimiento bíblico. Entonces ¿Cómo podemos diferenciarlos?

En la Biblia encontramos a dos hombres que sintieron pesar por una mala acción, pero terminaron de manera muy distinta. Judas Iscariote sintió remordimiento después de traicionar a Jesús, sin embargo, en lugar de acudir al Señor, se desesperó y se quitó la vida (Mateo 27:3-5). Su tristeza fue profunda, y su remordimiento lo llevó a la destrucción. Por otro lado, Pedro también lloró amargamente después de negar a Jesús (Lucas 22:62), pero su llanto lo condujo a la restauración.

Ambos sintieron tristeza – fue el mismo sentimiento – por lo que la diferencia entre arrepentimiento y remordimiento no está en la emoción, sino en la dirección del corazón: uno se quedó en la culpa, el otro corrió hacia Cristo.

El remordimiento mira hacia adentro, se centra en la culpa, que lleva a la inacción, evasión y destrucción. En cambio el arrepentimiento mira hacia arriba, busca a Cristo, su perdón, su gracia, que nos impulsa a cambiar de vida.

El remordimiento nos deja estancados en la culpa, el arrepentimiento nos libera para comenzar una nueva vida.

Cómo se vive la metanoia en la vida diaria

El arrepentimiento bíblico sigue siendo una transformación mental y conductual continua, que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida del creyente, no solo en reconocer, sino también en la acción, por ejemplo:

  • Cuando un esposo decide dejar el orgullo y pide perdón a su esposa.
  • Cuando una madre reconoce que su ira daña y toma medidas para controlar su temperamento.
  • Cuando un hijo entiende que ha sido rebelde con sus padres y comienza a obedecerlos.
  • Cuando un empleado deja la pereza y empieza a trabajar “como para el Señor” (Colosenses 3:23) y no solo cuando es visto.
  • Cuando un jefe que era abusivo e indiferente empieza a tratar a sus empleados con justicia y respeto.
  • Cuando un estudiante deja de copiar, de burlarse o de seguir la corriente del grupo solo por encajar.
  • Cuando en la iglesia dejamos de buscar reconocimiento, sino servir en obediencia para la gloria de Dios.

Arrepentimiento no es sólo reconocer, confesar algo que se haya hecho mal, sino que siempre incluye una acción que busca compensar el daño y cambiar el rumbo. Arrepentirse sin cambiar de rumbo es como conducir un automóvil reconociendo que va por una ruta equivocada sin corregir la misma.

El fruto del verdadero arrepentimiento

El arrepentimiento pasa por la tristeza, pero no termina ahí, sino que llega a producir fruto. Este fruto representa acciones visibles para todos, como se ven los frutos de un árbol. El pesar por una mala acción nos lleva a la tristeza, que en Dios, produce arrepentimiento para salvación:

“La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10).

La tristeza según Dios no destruye, sino que restaura. No nos hunde en la culpa, sino que nos levanta en esperanza. Por eso el arrepentimiento no es castigo, sino gracia en acción.

Conclusión

El arrepentimiento – la metanoia – es la transformación más profunda que puede vivir un ser humano.

  • No comienza en un altar, sino en la mente y en el corazón.
  • No busca emociones, sino acción en obediencia.
  • No se conforma con pedir perdón, sino que decide vivir de manera diferente.

Cada día es una nueva oportunidad para arrepentirnos, porque Dios, en su misericordia, sigue transformando nuestra mente.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” – Romanos 12:2

Arrepentirse no es mirar atrás con culpa, sino mirar hacia adelante con fe, dejando que la verdad del Evangelio renueve cada parte de nuestra vida, transformando nuestra mente y corazón, lo que nos lleva a actuar de manera distinta a como lo hacíamos antes, en consecuencia a una nueva vida en Cristo.

hermeneutica coherencia fe

Hermenéutica bíblica: la coherencia de la fe

Con esta entrega finalizamos las 7 Reglas de Hermenéutica para interpretar la Biblia. Una vez que tenemos en cuenta el contexto bíblico, literario, histórico y cultural, toda nuestra interpretación debe estar siempre en concordancia con el mensaje global de la Biblia y las doctrinas fundamentales de la fe, es decir, se busca mantener la coherencia de la fe.

¿Qué significa la coherencia de la fe?

Cuando hablamos de coherencia de la fe, nos referimos a que:

  • La interpretación debe estar en armonía con el carácter de Dios revelado en toda la Biblia.
  • No se puede construir una doctrina basándose en un solo versículo aislado.
  • Todo pasaje debe leerse a la luz del mensaje completo del evangelio.

Las aparentes contradicciones en la Biblia

Uno de los desafíos más comunes al leer la Biblia es encontrarse con textos que, a primera vista, parecen contradecirse entre sí. Este fenómeno ha llevado a muchos a dudar de la autoridad de las Escrituras, o a construir doctrinas débiles tomando un pasaje aislado.

La coherencia o analogía de la fe enseña que la Biblia no se contradice, sino que debe ser entendida como un todo coherente, porque tiene un mismo Autor último: Dios. Por lo tanto, los pasajes claros iluminan a los más difíciles, y las aparentes contradicciones se resuelven a través del contexto y la unidad de la revelación.

Ejemplo de coherencia en la interpretación

En Santiago 2:17 se dice que “la fe sin obras está muerta”.

  • Si se interpreta sin considerar la coherencia de la fe, alguien podría pensar que la salvación depende de las obras.
  • Pero al contrastarlo con otros pasajes, como por ejemplo Romanos 3:28, donde Pablo afirma que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley, entendemos que las obras son fruto de la fe verdadera, no un requisito previo para la salvación.

Ambos pasajes son coherentes cuando se leen bajo la unidad de la fe en Cristo.

Aplicación

Al estudiar la Biblia, debemos preguntarnos:

  1. ¿Mi interpretación concuerda con el mensaje central del evangelio?
  2. ¿Estoy forzando un texto aislado para sostener una idea personal?
  3. ¿Cómo se relaciona este pasaje con las doctrinas fundamentales de la fe?

La coherencia de la fe nos ayuda a mantenernos firmes en la verdad, evitando confusiones y fortaleciendo nuestra confianza en la Palabra de Dios.

hermeneutica generos literarios

Hermenéutica bíblica: los géneros y figuras literarias

Siguiendo con nuestra serie de hermenéutica bíblica, otro de los aspectos fundamentales al interpretar la Biblia es reconocer los diferentes géneros literarios en los que fue escrita y sus figuras literarias. La Biblia es una gran biblioteca con diversos estilos, autores y propósitos. Comprenderlos es clave para no forzar el texto ni sacar conclusiones equivocadas.

1. ¿Qué son los géneros literarios?

El género literario es una categoría en la que podemos clasificar una obra literaria según su forma, estructura o estilo en que expresa un mensaje. Cada género tiene sus propias reglas de interpretación. No se lee igual una poesía que una carta, ni una profecía que una narración histórica.

Ejemplo:

  • Si leemos “Jehová es mi pastor” (Salmo 23), entendemos que es un lenguaje poético, no que David era una oveja literal.
  • En cambio, si leemos en 1 Samuel 17, vemos que David era pastor de ovejas, donde sí hablamos ovejas en sentido literal.

2. Principales géneros literarios de la Biblia

a) Históricos

Relata hechos y acontecimientos reales. Incluye libros como Génesis, Éxodo, Josué, los Evangelios y Hechos.

b) Ley

Textos con mandamientos y regulaciones (Éxodo, Levítico, Deuteronomio).

  • Reflejan el pacto entre Dios e Israel.
  • Algunas leyes eran ceremoniales y no aplican directamente hoy, pero nos muestran principios eternos de santidad y justicia.

c) Poesía y Sabiduría

Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Job.

  • Uso de metáforas, paralelismos y lenguaje simbólico.
  • Su propósito es expresar emociones, adoración y sabiduría práctica.

d) Profecía

Se distinguen entre los Profetas Mayores (desde Isaías a Daniel), y los Profetas Menores (desde Zacarías a Malaquías) .

  • Mensajes directos de Dios, a veces sobre el presente del pueblo, a veces sobre el futuro.
  • Uso de símbolos, visiones e imágenes.
  • No todo debe interpretarse literalmente.

e) Evangelios

Relatos sobre la vida y ministerio de Jesús. Corresponde a los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

  • Cada evangelista presenta un enfoque particular.
  • Contienen narración, enseñanza y parábolas.

f) Cartas (Epístolas)

Aquí encontramos las Epístolas Paulinas (Desde Romanos a Hebreos) y las Epístolas Universales (Desde Santiago a Judas).

  • Escritas para iglesias o personas específicas.
  • Llenas de doctrina y consejos prácticos.
  • Deben leerse entendiendo la situación a la que responden.

g) Apocalíptico

Apocalipsis, partes de Daniel, Ezequiel y Zacarías.

  • Lenguaje cargado de símbolos y visiones.
  • Busca animar a los creyentes en medio de la persecución.
  • No todo es literal, requiere un estudio cuidadoso.

3. Figuras literarias en la Biblia

Además de los géneros literarios, también encontramos diversas figuras literarias en la Biblia. Las figuras literarias sirven para captar un punto difícil al compararlo con algo más fácil de entender. Usando más de una figura, se pueden explicar diversas facetas de un mismo tema. Y también sirven para destacar ideas importantes o hacerlas más interesantes.

Existen muchas figuras literarias o retóricas, pero sólo indicaremos unas cuantas de las muchas que aparecen en la Biblia:

a) La parábola

Una parábola es una historia inventada que sirve para enseñar una lección. También se usa para denotar un dicho corto o proverbio.

“Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.” – Lucas 8:4-5

Jesús empleó muchas parábolas, relatos o ilustraciones que siempre tenían una enseñanza espiritual.

b) La hipérbole

Es la exageración evidente que tiene por objeto aumentar el efecto de lo que se dice.

“Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud” – Jueces 7:12

Cuando Gedeón descendió al campamento enemigo, vio que eran tantos que el escritor emplea una exageración para dejar en claro que eran muchos más que ellos.

c) La ironía

Se da a entender lo contrario de lo que se declara.

“Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿Qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos” – 1 Corintios 15:32

Pablo, haciendo una defensa de la resurrección de los muertos, escribe irónicamente empleando un dicho popular “comamos y bebamos, porque mañana moriremos”. Si Pablo lo dijo, y está en la Biblia, no quiere decir necesariamente que haya que acatar lo que dice, sino que se debe captar que está siendo irónico.

d) La prosopopeya o personificación

Es darle una cualidad humana a un ser u objeto que no lo tiene.

“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha” – Mateo 6:3

No quiere decir que haya que ocultar la mano derecha de la izquierda al momento de usarlas para dar una limosna, pues las manos no saben nada.

e) El eufemismo

Es un modo de decir las cosas con tacto, disimulo y decoro, ya que decirlas abierta y francamente resultaría dura, malsonante u ofensiva.

“Y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva” – 1 Samuel 24:3

El término “cubrir sus pies” es un eufemismo hebreo que quiere decir “defecar”. Hoy en día se emplean otros eufemismos, como por ejemplo “ir al baño” o “hacer necesidades”. De hecho, en las versiones RV1995, NVI y LBLA se traduce por “hacer sus necesidades”, un término más entendible para nuestra época.

f) El símil

Consiste en una comparación entre dos objetos o acciones. Normalmente está precedida por la conjunción “como” u otra equivalente.

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” – 2 Timoteo 2:3

Pablo no quiere decir que los cristianos somos soldados, sino que nos compara con ellos en el sufrimiento de penalidades.

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” – Romanos 12:4-5

Acá hay un símil o comparación entre la iglesia del Señor y el cuerpo humano, y cada miembro cumple una función.

g) La metáfora

Es una comparación implícita que no se expresa formalmente como en el símil. No aparece en ella la conjunción “como” u otras similares. Muchas veces las metáforas son antropomórficas.

“Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro” – Salmos 91:4

  • términos imaginarios: plumas, alas.
  • términos reales: seguridad, protección.

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” – Mateo 5:13

  • términos imaginarios: sal.
  • términos reales: los discípulos de Jesús (“ustedes”).

h) La alegoría

Es una sucesión de metáforas, generalmente combinadas en forma de narración. Su característica principal es la pluralidad de puntos de aplicación, a diferencia de la metáfora simple en la que el punto de comparación y aplicación es solamente uno.

Por ejemplo, encontramos en Eclesiastés 12:1-7 una alegoría sobre la vejez del hombre, en donde cada metáfora podría representar a partes del cuerpo humano.

Es importante hacer notar y recalcar la diferencia entre alegoría y alegorización. La alegoría es una figura literaria usada legítimamente por algunos autores bíblicos para enseñar, tal como lo hacía Jesús. La alegorización es un método de interpretación – llamada “interpretación alegórica” – mediante el cual el intérprete da arbitrariamente a un texto un significado que se aparta completamente del pensamiento y propósito del autor.

Conclusión

Hay muchas otras figuras literarias en la Biblia que no vamos a incluir aquí, pero están y son interesantes de estudiar como la apóstrofe, la paradoja, pleonasmo, sinécdoque, metonimia, etc. Lo importante de todo esto es que tengamos en cuenta la existencia de todos estos géneros y figuras literarias al momento de interpretar la Biblia, de manera de no errar nuestro entendimiento de las Escrituras.