Todas las entradas de Victor Cabrera

reglas hermeneutica biblia

7 Reglas de Hermenéutica para interpretar la Biblia

La hermenéutica bíblica es el arte y ciencia para interpretar correctamente la Biblia. Sin principios claros, corremos el riesgo de caer en interpretaciones erradas que pueden distorsionar el mensaje original de la Escritura.

A continuación, veremos 7 reglas fundamentales que nos ayudarán a comprender mejor la Palabra de Dios.

1. La Biblia se interpreta a sí misma

Un principio fundamental de la hermenéutica es reconocer que la Biblia es su propio intérprete.
Cuando un pasaje no está claro, debemos analizarlo con otros textos que hablen del mismo tema. La unidad de las Escrituras garantiza que la Palabra de Dios no se contradice.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: La Biblia es su propio intérprete.

2. Ir de lo explícito a lo implícito, de lo claro a lo oscuro

Las enseñanzas más claras deben iluminar las que parecen más complejas.
Un error común es construir doctrinas basadas en pasajes aislados o difíciles, sin considerar los textos más evidentes.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: de lo explícito a lo implícito, de lo claro a lo oscuro.

3. Considerar el contexto bíblico literario

Cada versículo se encuentra en un contexto bíblico y literario.
Un texto fuera de contexto puede llevar a conclusiones equivocadas. Por eso es necesario leer lo que viene antes y después del pasaje para entender su sentido completo.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: el contexto bíblico literario.

4. Considerar la situación histórico-cultural

La Biblia fue escrita en tiempos, culturas y lenguas diferentes a las nuestras.
Conocer las costumbres, la geografía, y el trasfondo histórico ayuda a comprender mejor el mensaje original.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: el contexto histórico-cultural.

5. Analizar el significado de las palabras

El sentido de una palabra puede variar según su uso en la época y en el pasaje específico.
Por ejemplo, el término “fe” o “temor” no siempre tienen el mismo significado en toda la Escritura.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: el significado de las palabras.

6. Reconocer los géneros literarios de la Biblia

La Biblia contiene diversos géneros: narración, poesía, profecía, cartas, apocalíptico, entre otros.
Cada uno debe interpretarse respetando sus características.
No es lo mismo leer un salmo poético que una carta doctrinal de Pablo.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: los géneros y figuras literarias.

7. La coherencia de la fe

Finalmente, toda interpretación debe estar en armonía con la fe cristiana y con la revelación completa de la Palabra de Dios. Un principio aislado nunca puede contradecir el mensaje global del evangelio.

Para más detalles, ve al siguiente enlace: Hermenéutica bíblica: la coherencia de la fe.

Conclusión

La hermenéutica bíblica no es solo una actividad reservada para teólogos: es una herramienta que nos ayuda a escuchar a Dios de manera fiel y responsable.

Al aplicar estos principios, evitamos errores de interpretación y permanecemos en la verdad revelada en la Escritura.

En las siguientes entregas iremos profundizando en cada uno de estos principios, de modo que podamos hacer el ejercicio práctico en nuestra lectura diaria y acercarnos cada vez más a una correcta interpretación de la Biblia.

diferencia exegesis eisegesis

Diferencia entre exégesis y eiségesis en la Biblia

Los conceptos de exégesis y eiségesis, al igual que hermenéutica, podrán parecer palabras extrañas al encontrarse con ellas por primera vez; y es que ninguno de estos términos aparecen en la Biblia, pero si tienen mucho que ver con el estudio de ella.

La exégesis (“Ex” o “ek” es una preposición griega que significa «fuera de» 1) significa “sacar hacia afuera”. En un sentido es sinónimo de interpretación. Es el proceso que trata de explicar lo que quiere decir un texto. Se puede aplicar a cualquier comunicación escrita, no solo a la Biblia.

Cada vez que leemos algo estamos haciendo exégesis o interpretación. En el caso del texto bíblico, la exégesis consiste en explicar un pasaje de la Biblia aplicando ciertas reglas hermenéuticas.

Al hacer exégesis, el lector extrae el significado del texto de la manera más objetiva posible, tratando de evitar que sus propios pensamientos, conocimientos o prejuicios intervengan en el proceso.

Hermenéutica es teoría, pues reúne las reglas que serán necesarias para interpretar un texto. La exégesis es la aplicación de la teoría, la aplicación de las reglas establecidas por la hermenéutica.

La eiségesis (“Eis” es una preposición griega que significa «hacia el interior de», «adentro»2) significa “insertar hacia adentro”. Señala la práctica de imponer un significado preconcebido o extraño a un texto. En este caso, el lector no extrae el significado del texto, sino que inserta, o lleva hacia el texto su propio pensamiento de acuerdo a un conocimiento ya aceptado por sí mismo. Es el proceso de leer en un pasaje algo que no está ahí, insertar un significado que fluye de un interés personal.

exegesis eisegesis

Cuando nos disponemos a interpretar un texto bíblico, nuestro gran problema es el prejuicio y subjetividad. Prejuicio porque vamos al texto con una idea preconcebida sobre lo que pueda significar, y subjetividad porque entenderemos el texto de acuerdo a nuestra tendencia doctrinal, o de acuerdo a nuestra iglesia o denominación.

Muchas veces llegamos a un texto bíblico creyendo entenderlo ya, así que lo analizamos incorporando nuestro propio significado. Este “exceso de confianza” hace que leamos el texto bíblico con eiségesis. De lo anterior concluimos que la práctica de la exégesis es la correcta, mientras que la eiségesis es la errada, ya que por el uso de la eiségesis han surgido muchas sectas y doctrinas falsas que nacen de una errada interpretación basada en lo que al hombre le gustaría que se enseñara en la Biblia, en vez de dejarse enseñar por ella.

La práctica de la eiségesis

La primera práctica de eiségesis de la historia bíblica se remonta al huerto del Edén, en donde la serpiente (el diablo) interpreta engañosamente la palabra que Dios le dijo a Adán respecto a las consecuencias de comer del fruto del árbol que les estaba prohibido (Génesis 2:16-17). Entonces la serpiente interpreta así lo dicho por Dios:

“… No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” – Génesis 3:4-5

En tiempos de nuestra historia contemporánea, los ejemplos abundan. Hace unos años existió una secta que proclamaba la doctrina de “Jesucristo hombre” según cómo lo entendían ellos. Cualquier miembro de esa secta leía este texto bíblico:

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” – 1 Timoteo 2:5

Estas personas, con Biblia en mano, llegaban a la conclusión de que “Jesucristo hombre” era el líder de su secta. Ellos hicieron una eiségesis sobre la primera epístola a Timoteo, es decir, pusieron el significado al texto de acuerdo a lo que les habían enseñado sus líderes. Ese es el significado preconcebido que, consciente o inconscientemente, estaban llevando a la Escritura.

Ese ejemplo, y muchos otros a lo largo de la historia, demuestran que el sólo hecho de usar la Biblia no nos garantiza que estemos predicando la verdad, sino que debemos interpretarla con una buena exégesis, basada en reglas hermenéuticas que nos lleven a la verdad del mensaje bíblico.

Atenerse a lo que está escrito

Falsos predicadores, e incluso predicadores sinceros del evangelio, suelen justificar sus interpretaciones bíblicas hechas con eiségesis con la muchas veces mal usada “revelación”, pues “Dios se los reveló”. Por su puesto, la revelación de Dios es algo real, pero toda revelación doctrinal se encuentra sólo dentro de la Biblia.

Hay quienes no se conforman con lo que está escrito y van en busca de un significado extra, algo “más profundo” o “más espiritual”. Sin embargo, como vimos anteriormente, la Biblia no está escrita en un código secreto, sino que está escrita en un lenguaje humano y sencillo, que originalmente fue el que ocupaba el pueblo, y cuya intención es que todo el mundo comprenda su mensaje.

“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.” – 1Timoteo 6:3-5

“Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.” – 1Corintios 4:6

En resumen, podemos decir lo siguiente:

  • Cuando hacemos exégesis queremos saber lo que Dios nos está diciendo.
  • Cuando hacemos eiségesis hacemos que Dios diga lo que queremos oír.
  • Cuando hacemos exégesis estamos proclamando la Palabra de Dios.
  • Cuando hacemos eiségesis estamos proclamando nuestra palabra como si fuera la de Dios.
  • Cuando hacemos exégesis buscamos la verdad.
  • Cuando hacemos eiségesis, buscamos una mentira.
  • Dios nos manda a hacer exégesis (Juan 5:39)
  • Dios condena la eiségesis: (Apocalipsis 22:18)

  1. Diccionario Expositivo VINE, definición de la palabra “fuera” desde el griego. Ver también G1537 para Diccionario Strong. ↩︎
  2. Ver Diccionario Strong G1519 ↩︎

hermeneutica biblica

Qué es la hermenéutica bíblica y por qué es importante

La Biblia es la Palabra de Dios, pero no siempre es fácil entenderla. Diferentes contextos históricos, culturales y lingüísticos suelen dificultar la comprensión correcta del mensaje bíblico. Considera lo siguiente:

  • La biblia se terminó de escribir hace más de 2.000 años y algunos de sus términos traducidos a nuestro idioma y conceptos son desconocidos para el lector actual.
  • La biblia fue escrita en una cultura totalmente diferente a la nuestra y debemos entender algo de esa cultura para ponernos en el lugar del receptor original del mensaje.
  • El mensaje de la Biblia no es siempre literal o alegórico. Por lo tanto es necesario atender a las reglas gramaticales correctas para comprender el significado de un pasaje o libro.

Lo anterior abre una gran brecha interpretativa que debemos superar al estudiar la Biblia. Aquí surge la hermenéutica bíblica, una disciplina indispensable para todo creyente que busca conocer la verdad de las Escrituras y aplicarla de manera fiel.

¿Qué es la hermenéutica?

La palabra hermenéutica viene del griego hermeneúo (“explicar”, “interpretar”), y se define como como la ciencia o arte de la interpretación [1]. Cuando leemos la Biblia y entendemos algo, mentalmente aplicamos alguna forma de hermenéutica sobre del texto, aún cuando no somos conscientes de ello. No existe tal cosa como leer un texto y entenderlo “tal como está escrito” sin pasar por un proceso de interpretación.

Entonces el asunto no es si acaso interpretamos o no, sino en cómo estamos interpretando. Por esto es muy importante afinar nuestro proceso de interpretación de la Biblia y adquirir una hermenéutica que nos permita entender la Biblia de la manera más correcta, sobre todo si somos enseñadores.

La hermenéutica bíblica es espiritual

Algunos cristianos creen que la idea de estudiar el texto de la Biblia de acuerdo a una buena hermenéutica no es espiritual. La oración, ir a la iglesia, predicar, evangelizar, estas actividades sí se consideran espirituales, pero buscar palabras en un diccionario, hablar acerca de cuestiones gramaticales, de contexto y de datos históricos para discernir el sentido de un pasaje bíblico, parece ser un poco mundano. 

¿No basta con la oración para pedirle a Dios entendimiento? ¿Para qué es necesario aprender tantos conceptos teológicos? ¿Para qué atender a asuntos de gramática e históricos? 

Lo cierto es que Dios quiere que todo cristiano se dedique a escudriñar (Examinar, inquirir y averiguar cuidadosamente algo y sus circunstancias [2]) las Escrituras (Juan 5:39). No se trata sólo de leer el texto bíblico, también se debe examinarlo. Ahora, para poder examinar e investigar el texto bíblico, lo primero que debemos atender es el método de comunicación que Dios usó para transmitirnos su mensaje.

La Biblia usa comunicación humana

La Biblia no está escrita en un lenguaje divino. Usa un método de comunicación humano, escrita por humanos para humanos. El contenido es divino, pero la forma en que viene su mensaje es humana. La Biblia está escrita para ser entendida por seres humanos usando las normas de comunicación que usan los seres humanos. 

Por lo tanto, si Dios inspiró la Biblia en lengua humana, debemos interpretar la Biblia con las reglas normales de comunicación humana.

La importancia de la hermenéutica bíblica

1. Descubrir el significado original del texto

La Biblia fue escrita en un contexto cultural, histórico y lingüístico muy diferente al nuestro. La hermenéutica nos ayuda a cruzar esa brecha y a responder preguntas cruciales como:

  • ¿Qué significaba este texto para la audiencia a la que fue escrito?
  •  ¿Qué quería decir realmente el autor bíblico?
  • ¿Cómo funcionaban las costumbres y la cultura de la época?

La hermenéutica nos enseña a no leer el texto solo desde nuestra perspectiva moderna, sino a desenterrar su significado original.

2. Evitar la manipulación y la falsa doctrina

Cuando no se interpreta la Biblia correctamente, el texto puede ser sacado de contexto para apoyar ideas personales o doctrinas erróneas. Al usar la hermenéutica, te proteges de interpretaciones sesgadas y superficiales. Te permite:

  •       Entender la intención del autor.
  •       Considerar el contexto literario y la gramática.
  •       Comparar Escritura con Escritura para una comprensión completa.

Esto te capacita para discernir lo que es un mensaje genuino de lo que es una distorsión.

3. Aplicar el mensaje de manera relevante

La hermenéutica no sólo mira hacia el pasado, sino que también nos ayuda a traer el mensaje de la Biblia al presente. El último paso de la hermenéutica busca entender cómo una verdad eterna de las Escrituras puede impactar y transformar la vida del creyente hoy.

Es un puente que conecta el significado original de un texto antiguo con las realidades de la vida moderna, permitiendo que la Biblia sea una guía viva y relevante para la humanidad de nuestro tiempo.

 

Conclusión

La hermenéutica bíblica no es un lujo académico reservado a teólogos, sino una necesidad de todo cristiano que quiere ser fiel a la Palabra de Dios. Por lo tanto, aprender y aplicar principios de una correcta hermenéutica bíblica es esencial para evitar errores y falsas doctrinas, entender mejor a Dios y vivir conforme a su voluntad.

En próximos artículos estaremos desglosando más detalles sobre la hermenéutica bíblica, y tocaremos temas relacionados a la exégesis y algunas reglas básicas de hermenéutica muy útiles y prácticas.

 


[1] Diccionario Enciclopédico Bíblico Ilustrado CLIE

[2] Definición del diccionario RAE

Autoestima cristiana: ¿Está en la Biblia o es puro humanismo?

Autoestima cristiana ¿Está en la Biblia o es puro humanismo?

Hace años vi a un famoso predicador que en cierto momento mencionó que no le importaba la autoestima de quienes le escuchaban. Estaba claro que el concepto de autoestima no es algo que se comparte en todas las iglesias cristianas, y hasta el día de hoy aún genera desconfianza.

Algunos lo consideran un invento moderno del humanismo, otros encuentran en la Biblia un respaldo de manera implícita. Entonces, ¿es bíblico hablar de autoestima? ¿O es un concepto que no tiene nada que ver con el cristianismo?

¿Qué es la autoestima?

  • Es la valoración que tenemos sobre nosotros mismos, nuestras habilidades, características, logros y fracasos. Nos hace crear una identidad y juzgar si nos gusta o no.
  • No se trata de orgullo o egocentrismo, sino de reconocer que valemos como personas creadas por Dios.
  • Una autoestima sana hace que nos valoremos a nosotros y a los demás de manera equilibrada, esto es requisito fundamental para tener una vida plena.
  • Se desarrolla desde la niñez, a partir de las experiencias con nuestros más cercanos (padres, familia, educadores) donde vamos formando nuestra identidad.
  • La autoestima se suele clasificar en tres niveles: baja, inflada y saludable.

Autoestima baja

Es una valoración negativa de uno mismo y una falta de confianza en las propias habilidades y capacidades.

  • Inseguridad, poca confianza en habilidades y talentos.
  • Se sienten incompetentes.
  • Se sienten poco importantes.
  • Se sienten poco atractivas.
  • Suelen ser pesimistas y negativos.
  • Son muy críticos consigo mismos.
  • Son muy críticos con los demás como una forma de elevar de manera engañosa su autoestima encontrando fallas en las otras personas.
  • Evita los desafíos y riesgos.
  • Puede provocar ansiedad, depresión y trastornos alimentarios (anorexia, bulimia).
  • Problemas académicos en cuanto a concentración y motivación.
  • Propensos a adicciones para sentirse mejor consigo mismos.
  • Propensos a ceder ante la presión de grupo y malas influencias.
  • Problemas sociales en la interacción con los demás y la capacidad para establecer relaciones significativas familiares, de pareja o de amistades.

Un estudio publicado en la revista BMC Psychiatry (2024) encontró que los pacientes con trastornos depresivos tienen niveles significativamente más bajos de autoestima que la población general.[1]

Desde la psicología, se sabe que una baja autoestima puede llevar a conductas destructivas como la comparación constante, la necesidad de validación externa, el miedo al fracaso y la incapacidad de establecer relaciones saludables. Sin embargo, este tipo de actitudes también suelen disfrazarse de humildad.

Autoestima inflada

Es cuando hay un exceso de autoestima, una visión exagerada y poco realista de uno mismo, y una gran necesidad de admiración y atención de los demás.

  • Narcisismo.
  • Orgullo.
  • Arrogancia.
  • Egoísmo.
  • Falta de empatía, pues se centran demasiado en sus propias necesidades.
  • Poca tolerancia a la crítica porque se ve como una amenaza a su imagen.
  • Comportamiento impulsivo y riesgos sin medida.
  • Incapacidad para reconocer propias debilidades.

Autoestima saludable

Produce una percepción realista y objetiva de uno mismo, y se caracteriza por una aceptación positiva de las propias fortalezas y debilidades, así como una actitud constructiva hacia el desarrollo personal y la mejora continua.

  • Es una autoestima alta pero realista.
  • Da seguridad y confianza.
  • Personas optimistas y positivas.
  • Mayor capacidad de enfrentar desafíos y realización de metas.
  • Reconoce sus propias debilidades.
  • Aprenden de los errores y fracasos.
  • No se sienten amenazados frente a las críticas.
  • Buen trato a los demás, relaciones significativas.
  • Aprende a amar.

¿Está la autoestima en la Biblia? 

La palabra “autoestima” no aparece en la Biblia, siendo esta una de las principales críticas de quienes niegan este concepto. Sin embargo, tampoco aparecen las palabras “Biblia”, “Trinidad”, “Teología”, etc.

La ausencia del término autoestima no implica la ausencia del concepto. La Biblia contiene numerosos pasajes que apelan al valor del ser humano, a su dignidad como creación de Dios, y al llamado a amarse a uno mismo de forma sana y equilibrada.

Veamos algunos fundamentos de la autoestima en la Biblia:

  • Fuimos creados a imagen de Dios

Cada ser humano tiene un valor innato dado por Dios, que no depende de nuestras obras, de la opinión de otros ni de logros personales.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” 

Génesis 1:27

  • Dios nos amó aun cuando éramos pecadores

El amor de Dios hacia nosotros no se basa en que “nos portemos bien” o seamos perfectos. Él nos consideró valiosos incluso en nuestra condición caída.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”

Romanos 5:8

  • El mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo

Jesús enseñó que el amor propio saludable es la base para amar a los demás. No se refiere a egoísmo, sino a una correcta valoración de sí. No podemos amar a nuestro prójimo si no nos amamos a nosotros mismos.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

Mateo 22:39

  • Dios no se agrada del menosprecio personal

Recordemos que Moisés (Éxodo 4:10) y Jeremías (Jeremías 1:6) se resistieron al llamado de Dios debido a su baja percepción de sí mismos. Dios no los felicitó por su “humildad”, sino que los corrigió y reafirmó su propósito para ellos.

La autoestima cristiana 

La verdadera autoestima cristiana no se basa en frases como “eres un campeón” o “tú puedes con todo”. Esto solo fomenta el orgullo y una autoestima inflada, es decir, la sobrevaloración de uno mismo, que desplaza a Dios y a los demás.

Una autoestima cristiana es una autoestima sana, y ésta se basa en verdades espirituales profundas:

  1. Dios me creó a propósito.
  2. Dios me amó antes de que yo hiciera algo para merecerlo.
  3. Dios me redimió con la sangre de su Hijo.
  4. Dios me llama por nombre y me da un propósito eterno.
  5. La autoestima cristiana reconoce que mi valor viene de Dios, no de mis méritos.

La autoestima cristiana no dice: “Yo soy mejor que todos”, sino: “Yo valgo porque Dios me hizo, me ama y tiene un propósito para mí”.

Cuando aprendemos estas verdades podemos caminar con seguridad, sin caer en la soberbia ni en la autocompasión.

Conclusión

La autoestima cristiana no es un invento del humanismo ni una moda psicológica. Es una respuesta bíblica y sana al valor que Dios otorga a sus hijos. Ignorar este aspecto puede llevarnos como cristianos a vivir vidas llenas de culpa, miedo y comparación, en lugar de libertad y gozo.

Por eso, aprender a vernos como Dios nos ve, no solo es correcto, sino necesario. No se trata de poner al “yo” en el centro, sino de alinear nuestra identidad con lo que Dios dice.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras”

Efesios 2:10

 


[1] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12125014/

salmo 37

Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón

Somos seres humanos con deseos y necesidades que se transforman en peticiones para presentarlas a Dios en cada oración. Sabemos que Dios nos escucha al momento de orar y que Él tiene el poder para oír esas oraciones, y más aún, de conceder esas peticiones que vayan de acuerdo a su voluntad.

Esto es cierto, pero también hay que poner atención a algunos otros aspectos para poder ver una petición concedida, y una de esas claves está en el Salmo 37 versículo 4:

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” – Salmos 37:4

Según este Salmo ¿Cómo Dios nos concederá las peticiones de nuestro corazón? La respuesta es: deleitándonos en el Señor.

¿Qué significa “deleitarse en el Señor”?

Pues según el diccionario, “deleitarse” es producir alegría o gozo, placer del ánimo. ¿Qué cosas te producen deleite? Piensa en las cosas que más te gustan, como tu comida favorita, una piscina en verano, o la compañía de esa persona tan especial para ti.

Entonces deleitarse en el Señor es alegrarse, gozarse, encantarse, fascinarse por todo lo que es Dios. Significa disfrutar la palabra de Dios, del estudio de la Biblia, de la oración, la alabanza, el momento de congregarse y participar en el servicio de la iglesia, entre otras cosas que tienen que ver con el Señor.

Cuando nos deleitamos en el Señor podemos estar en una reunión de una iglesia con menos de diez hermanos, sin amplificación ni hermanos que tocan instrumentos, con un predicador de cara poco amigable, al cual poco se le entiende… sin embargo, aún así nos alegramos de estar ahí porque sabemos que Dios también está presente, e incluso con un montón de necesidades, descansamos en la voluntad del Señor.

¡Aburrido!

La iglesia, así como el evangelio, no es un parque de diversiones. Sin embargo hacer ver el evangelio como algo rutinario y aburrido es un error que nosotros mismos trasmitimos. El evangelio es vida, el mensaje que predicamos es poder de Dios, y si estamos en la iglesia donde el poder de Dios fluye a través de los cánticos de alabanza y a través de la proclamación del evangelio ¿Cómo podríamos aburrirnos?

Así y todo podemos darnos cuenta que muchas veces nos rodea el aburrimiento y la rutina como una enfermedad infecciosa matando en nosotros el gozo en el Señor.

En los tiempos del Antiguo Testamento, existieron sacerdotes que tenían el privilegio de servir ante el altar de Dios y ministrar al pueblo. Sin embargo, muchos de ellos no valoraron este servicio y en vez de deleitarse en el Señor, se aburrieron de lo que hacían. ¿Qué pasó? Pasó que empezaron a servir a Dios, ya no como en sus inicios; ya no había entusiasmo, más bien fastidio. Y empezaron a ofrecer un servicio cada vez más mediocre, y sus ofrendas eran cada vez peores.

“Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová.” – Malaquías 1:13

Que no nos invada la rutina, la religiosidad ni el aburrimiento. Procuremos que el poder del evangelio nos llene de vida cada día.

Tengo muchos problemas

Otro enemigo del deleite en el Señor es ese gran problema que estamos atravesando que no nos deja levantar cabeza, que nos entristece y que carcome nuestras esperanzas. Cuando todo va bien, deleitarnos o alegrarnos en Dios no es ninguna ciencia, pero cuando estamos en un mal momento, se convierte en un gran desafío para el cristiano, el cual sin duda todos hemos vivido o hemos de vivir.

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas.” – Santiago 1:2

Deleitarse en medio de la necesidad implica la presencia de fe, confianza en Dios y en su voluntad. Si confiamos en él y decidimos deleitarnos en él, las peticiones de nuestro corazón van bien encaminadas.

Quizá falta lo más importante

Pese a todo lo anterior, no debemos pasar por alto lo más importante: el deleite en Dios viene del gozo, el cual viene como consecuencia de ser cristiano. En otras palabras, si en verdad eres cristiano, un hijo de Dios, entonces es imposible que te aburras en la iglesia y que estés indiferente a la Biblia.

De un manzano no puedes esperar sandías, de la manera que de un incrédulo no puedes esperar deleite en el Señor. El deleite o gozo en Dios es consecuencia o “fruto” de una persona que ha rendido su vida a Cristo.

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe” – Gálatas 5:22

Preguntas:

  • ¿Te deleitas en la oración? ¿Te fascina o te aburre?
  • ¿Te deleitas en el estudio de la palabra de Dios? ¿Te fascina o te aburre?
  • Te deleitas en la alabanza? ¿Te fascina o te aburre?
  • ¿Te deleitas al ir a la iglesia? ¿Te fascina o te aburre?
  • ¿Te deleitas al servir al Señor? (aseo, prédica, portero,…) ¿Te fascina o te aburre?

Si no nos deleitamos, no viviremos un evangelio verdadero, por lo tanto:

  • Nuestras peticiones no serán concedidas.
  • Estaremos aburridos, amargados y tristes.

¿Quieres que Dios te conceda las peticiones de tu corazón? Rinde tu vida a Cristo, luego deléitate en él, y él hará.

Dios te bendiga.

de la abundancia del corazon habla la boca

De la abundancia del corazón habla la boca

En tiempos donde muchos dicen tener una religión, pero sus vidas están totalmente alejadas de la vida cristiana, quizá alguna vez te has preguntado ¿será cierto que soy verdaderamente cristiano? ¿estará lleno mi corazón de Dios?

Nuestro corazón (en el sentido figurado, claro) se encarga de almacenar las cosas que amamos y las que no; cosas que se mantienen en el interior, pero que en algún momento se harán manifiestas hacia los demás por cualquiera de las vías que Dios nos ha dado para comunicar.

Una de las vías de comunicación más notorias para expresar lo que hay en nuestro corazón es el habla, y de eso habla este versículo bíblico:

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45)

Estas son palabras que Jesucristo enseñó a sus discípulos y religiosos de su época sobre el origen de las palabras que pronunciamos a diario.

Lo que hablamos es reflejo de lo que tenemos dentro, de lo que está lleno nuestro corazón. Por ejemplo, si en nuestro corazón abunda la pasión por los automóviles, pasaríamos hablando todo el día sobre eso, y aburrir sin compasión a quien no está interesado en el tema.

Pero la boca no es la única que habla por nosotros. En nuestros tiempos existen otras formas de hablar. Por ejemplo, las redes sociales, tales como Youtube, Facebook, Twitter, etc., son medios por los cuales nos comunicamos y vienen a ser como nuestras bocas que hablan hacia el mundo entero, y que muestran lo que somos verdaderamente.

Por lo tanto, tomando este versículo, podríamos decir: “De la abundancia del corazón habla tu Facebook, Instagram, Tiktok, Youtube, etc.”, cualquiera sea tu red social.

¿Qué es lo que habla tu red social sobre ti? ¿Qué cosas tienes en tu perfil? ¿Qué cosas publicas? Mira por un momento tus comentarios, estados y fotos. Si en tus estados publicas cosas de Dios, cosas positivas,
cosas alegres, cosas que edifican, seguramente en tu corazón está Dios. Pero si en tus publicaciones, estados y perfil hay pesimismo, chismes, comentarios quejumbrosos y tóxicos, y más encima hay que buscar como quién busca un tesoro escondido alguna cosa de Dios, es porque realmente tienes un problema si te crees cristiano.

Ya ves, para comprobar si eres cristiano, analiza tu corazón y ve cuan lleno de Dios está. Lo podrás comprobar con lo que comunicas a diario, con lo que hablas con tu boca, con tus actitudes y con tus publicaciones en las redes sociales. Todo lo que comunica de ti demuestra lo que eres, lo que tienes en tu corazón.

Dios te bendiga.

El fin del mundo NO será el 21 de diciembre

Ya mucho se dice sobre el fin del mundo para este 21 de diciembre 2012, de los mayas, alineación de planetas, extraterrestres que nos quieren destruir, repentinos mega cataclismos, tres días de oscuridad, un planeta que se estrella con el nuestro, etc.

Si bien muchos de nosotros nos tomamos este tema con calma y hasta con buen humor, también hemos podido observar que hay otras personas que no se lo han tomado de la misma forma; muchos han entrado en pánico y están esperando ese día con mucha preocupación… algunos incluso aún profesando fe en Dios.

Tanto así que aún la misma NASA se preocupó de publicar un sitio donde se desmienten las variadas teorías sobre el fin del mundo para este fin de año y tratar de tranquilizar a la población mundial.

¿Y los cristianos? Bueno, algunos nos hemos preocupado de infundir tranquilidad a las personas afligidas que nos rodean, pues los cristianos sabemos por la Biblia que nadie puede saber la fecha del fin del mundo.

Otros cristianos han aprovechado la ocasión para predicar sobre el fin del mundo con un tono intimidante, pues quieren atraer gente a sus iglesias a toda costa, aunque sea “por las malas”. Esto no es ético ni efectivo, la palabra de Dios no se usa para engañar, sino para dar luz, la luz de la verdad. No necesitamos que la gente llegue a la iglesia por miedo, ni menos por un engaño, sino que han de llegar movidos por el arrepentimiento de sus pecados y para ser justificados por el sacrificio de Cristo.

Algunos enemigos de la fe, desde su ignorancia, se han aprovechado para andar proclamado que los creyentes perderán la fe en Dios porque esto será como en el año 2000, es decir, no pasará nada; sin embargo, hasta ahora no conozco creyentes en Dios y en la Biblia que anden diciendo que saben cuando será la fecha del fin, ni menos que será este fin de año. Los creyentes tenemos claro que no podemos conocer cuando será ese día, y acerca de esto tenemos un artículo que trata sobre este punto más en extenso.

En definitiva, tanto la iglesia cristiana como la ciencia desmienten absolutamente la idea de un fin del mundo para este 21 de diciembre de 2012, no hay nada de que temer al respecto, menos todavía los que somos de la fe en Cristo. Sin embargo, vivamos cada día estando a cuentas con Dios, en paz y siempre listo para encontrarnos con Él.

Dios te bendiga

la oración de manasés

La Biblia del Oso, la primera Biblia completa en español

Un día como hoy, 26 de septiembre del año 1569, salió a la luz la primera versión completa de la Biblia traducida al castellano, la llamada “Biblia del Oso”. El autor principal de esta obra fue Casiodoro de Reina, un monje católico jerónimo español convertido al protestantismo, el cual siendo perseguido arduamente por la Inquisición Católica Romana, y después de muchas penurias y exilios, logró finalmente terminar y publicar su obra en la ciudad de Basilea, Suiza.La Biblia del Oso

En esa oportunidad se lanzaron unos 2600 ejemplares para su venta, aunque muchos de ellos terminaron siendo quemados por los inquisidores.
 
La traducción de esta Biblia se basó en lenguas originales (hebreo, arameo y griego), cuyas fuentes principales fueron los textos hebreos del Texto masorético (Antiguo Testamento) y griegos de Erasmo (base del Textus Receptus), además de los trabajos de Encinas y Pérez de Pineda, entre otros textos consultados.
 
En su deseo de traducir la Biblia al castellano, Casiodoro estaba incurriendo en un gran riesgo, pues el catolicismo romano prohibía las traducciones de la Biblia a los “idiomas vulgares”, es decir, en las lenguas propias de los pueblos (entre ellas, el castellano), pues la Iglesia Católica Romana sólo autorizaba la Biblia en latín “La Vulgata”. Cualquier otro intento de traducción no autorizada era penado por la Inquisición.
 
Esta Biblia, cuyo título original es “La Biblia que es, los sacros libros del Viejo y Nuevo Testamento / Traducida del español, 1569″ fue llamada “Biblia del Oso” por el grabado de un oso que aparece en su portada sacando miel de un panal.

La aparición de la Biblia del Oso fue de suma importancia para todos los cristianos de habla hispana, pues en el año 1602 Cipriano de Valera (antiguo compañero de monasterio de Casiodoro), hizo el trabajo de revisión de esta traducción (revisión que se hizo conocida como “la Biblia del Cántaro”), lo que posteriormente dio origen a las actuales versiones “Reina-Valera”.
 
Damos gracias a Dios porque a pesar de toda la oposición, amenazas e inquisición, la Biblia traducida al idioma del pueblo logró imponerse, y por ello tenemos la Biblia en nuestras casas.
 
“…La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre…”(1 Pedro 1:24-25)
 
Acá puedes ver un ejemplar de esta antigua Biblia digitalizada: https://archive.org/details/labibliaqveeslos00rein
 
 
Bibliografía:
  • Comprendamos cómo se formó la Biblia, Neil R Lightfoot, Editorial Mundo Hispano
  • Diccionario Teológico Ilustrado, Francisco Lacueva, Editorial CLIE
  • Cómo explorar la Biblia, Stephen M. Miller, Editorial Caribe
 
dunamis

Dunamis, poder y dinamita

¡Estoy muy de acuerdo con la frase en cuanto a que el evangelio es como dinamita para hacer pedazos todos los muros y cadenas de opresión del diablo! Algo así como una verdadera arma de destrucción masiva para el imperio del mal.

Pero el error está cuando se interpreta esta frase etimológicamente en la biblia, es decir, cuando estudiamos el origen de la palabra “poder” en el texto bíblico que aparece en el primer capítulo del libro de Romanos, versículo 16, el cual dice así:

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” (Romanos 1:16) 

La palabra “poder” se traduce del griego “dumanis”, la cual dio origen a la palabra “dinamita”, razón por la cual muchos predicadores concluyen que el evangelio es dinamita, y de esa forma lo predican, con este argumento.

La verdad, suena muy bien eso de predicar el evangelio como una dinamita, le da un toque atractivo, poderoso y a la vez expansivo; cualidades que cualquiera quisiera tener para sus ministerios, sobre todo cuando trabajamos con jóvenes. Por ello es natural entusiasmarse y hacer rápidamente esta asociación, sin embargo no es correcto ni sincero.

Una correcta exégesis

Para interpretar correctamente la palabra dunamis para Romanos 1:16, vamos a hacer un ejercicio de exégesis, es decir, vamos a explicar lo que quiere decir el versículo utilizando una regla de hermenéutica bíblica: el significado de las palabras. Acá tenemos que considerar el significado de las palabras en su tiempo. Llegaremos a la conclusión de que la dinamita se inventó recién en el siglo XIX y resulta que el texto bíblico es del siglo I… naturalmente el apóstol Pablo no estaba pensando en la dinamita, pues todavía no existía, y por lo tanto nosotros tampoco deberíamos hacerlo.

También debemos considerar que los cristianos durante dieciocho siglos jamás supieron nada de la dinamita, por lo tanto nunca predicaron que “¡el evangelio es dinamita!” ni tampoco lo aplicaron como eslogans en sus ministerios evangelísticos. Lo que ellos predicaron es: “el evangelio es dunamis [poder] de Dios”.

Interpretar este texto bíblico dándole el sentido de que el evangelio es dinamita es lo que se llama un “anacronismo”, es decir, algo que no se corresponde con la época a la que se hace referencia. Otro ejemplo de anacronismo semántico sería tomar la palabra “carro” de Hechos 8:38 (cuando Felipe descendió junto al eunuco y le bautizó), tomando la frase “y mandó parar el carro” y predicando que Felipe y el eunuco andaban en un automóvil deportivo cero kilómetros, porque un carro para muchos países americanos en nuestros tiempos es un automóvil.

De este modo, si las cosas fuesen así, entonces para Pablo el evangelio sería dinamita de la misma manera que para Felipe el carro sería un automóvil. Evidentemente esto no corresponde a la realidad bíblica.

Por lo tanto, la dinamita no es lo más adecuado para asociarlo al evangelio, sino que debemos apegarnos al sentido original del texto, y esto es ni más ni menos que ¡poder de Dios!

¿Y qué me importa todo esto?

¿Y qué importancia puede tener todo esto? A la verdad, no importa mucho si alguien interpreta la palabra “poder” como dinamita, porque en cierto sentido es real, así que ¿Qué más da? Bueno, la importancia de todo esto radica en que aprendamos a no caer en ningún error de interpretación bíblica, sobre todo con cosas de mayor peso doctrinal.

El caso de “dunamis” es sólo un ejemplo, pero quizá pudiera ser “la punta del iceberg” pues posiblemente se esté haciendo lo mismo en cuestiones doctrinales que sí son de mucha importancia. Por ello debemos estar atentos a cómo interpretamos la Biblia cuando predicamos o definimos una doctrina.

Dios te bendiga

David Wilkerson – La cruz y el puñal

Recuerdo que cuando era niño, una vez que vi una película que me llamó la atención, la cual contenía algunas escenas que jamás olvidaría. En aquel entonces no conocía muy bien la trama de la película; sólo recuerdo haber visto a un predicador hablándole de Jesús a un montón de pandilleros de tal manera que me dejó impresionado por su valentía.

Ese predicador no era otro sino David Wilkerson (19 Mayo 1931 – 27 Abril 2011), un pastor con un testimonio notable, el cual siendo muy joven recibió el llamado del Señor para predicarles a los pandilleros, prostitutas y drogadictos que deambulaban por el entonces peligroso sector de Times Square, Nueva York, por allá por el año 1958.

Nicky Cruz (izquierda) y
David Wilkerson (derecha)

Claro está que no la tuvo fácil, pues mientras predicaba recibió el inmediato rechazo de las pandillas hasta peligrar de muerte. Recibió golpes, insultos y todo tipo de amenazas; sin embargo logró cumplir su objetivo y el mismo Señor hizo la obra con la conversión de muchas almas para una nueva vida. Uno de los frutos más visibles de ese ministerio fue la conversión del líder de la pandilla de los “Mau Maus”, Nicky Cruz, ahora un evangelista de renombre.

David Wilkerson fundó la iglesia “Times Square Church” en medio de aquel barrio, el cual fue lugar de acogida para todas aquellas almas sin esperanza, las cuales se encontraron con Cristo, generando numerosos testimonios de conversión.

Tiempo después el pastor David se caracterizaría también por predicar un mensaje directo en contra de movimientos de la prosperidad y otros tantos que han infectado a diversas congregaciones estos últimos tiempos. Sin duda, un hombre valiente para predicar, tanto en el mensaje como en cuanto a quienes se dirigía.

El testimonio de la predicación del pastor David en Nueva York fue relatado en el libro “La Cruz y el Puñal” (1963), llegando a ser un best seller vendiendo más de 15 millones de ejemplares. Luego se llevaría esta historia al cine en 1970 con las actuaciones de Pat Boone como David Wilkerson y Erik Estrada como Nicky Cruz.

A continuación te comparto un video de esta película (en español), que a pesar de tener ya muchos años, y aunque no tenga efectos visuales modernos ni esté en HD, tiene una carga espiritual que considero significativa. Es una historia inspiradora, y que nos recuerda que hoy – así como hace cuarenta años atrás – todavía existen jóvenes perdidos en la droga y delincuencia esperando a un joven predicador que tenga el coraje suficiente para ir y llevarles el mensaje de salvación. De hecho, el mismo Jesús fue a aquellos que hoy en día la sociedad e incluso muchas iglesias prefieren evitar. Recomiendo que vean esta película absolutamente:

¿Te atreverías de ir y predicarles a delincuentes que podrían hacerte daño? 
¿Te atreverías a compartirles de Jesús a personas que la sociedad discrimina y trata de ocultar?

Este 27 de abril de 2012 ya se cumple un año desde que este valiente pastor nos dejó para partir a la presencia del Señor. Ya no está con nosotros, pero su testimonio queda en nuestros corazones.

Gracias a Dios por el testimonio y vida del pastor David Wilkerson, sin duda su ministerio seguirá inspirando a más y más cristianos para darnos esa valentía y atrevimiento que tanto necesita nuestro cristianismo actual que a veces se invade de cobardía y comodidad.

¡Dios te bendiga!

Enlaces:
Iglesia Times Square
David Wilkerson (Wikipedia)
Nicky Cruz (Wikipedia )