¿Qué es el Evangelio? Más que Buenas Nuevas
La Biblia nos muestra que Jesús inició su ministerio predicando “el evangelio del reino de Dios” (Marcos 1:14). Jesús enseñaba sobre el evangelio y la gente debía arrepentirse y creer. Pero para arrepentirse y creer en el evangelio, es fundamental conocer qué es el evangelio.
La palabra “evangelio”, como muchos saben, significa “buenas nuevas” o “buenas noticias”. Y listo, ahí nos quedamos. Los más avezados dirán que la palabra “evangelio” viene del griego “euangelion”, palabra compuesta por: “eu” (bueno) y “angelion” (mensaje, anuncio, noticia), aunque no es la única palabra griega que se traduce como “evangelio” en nuestras Biblias.
Las buenas noticias: la promesa cumplida
Si evangelio significa “buenas noticias”, lo lógico sería preguntarnos en qué consisten esas buenas noticias, y si nos conciernen o no.
La buena noticia (evangelio) consiste en el cumplimiento de la promesa que Dios realizó a los antepasados israelitas acerca de que Dios enviaría a su ungido (Cristo, mesías) para salvar a su pueblo, haciendo expiación por los pecados de toda la humanidad por su muerte, y por medio de su resurrección dar vida a todo aquel que en él crea.
Una de las primeras predicaciones de Jesús fue la siguiente, en una sinagoga de Nazaret:
“El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor.
Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”
Lucas 4:18-21
Con estas palabras les estaba diciendo que él era el mesías que estaban esperando. La reacción de los oyentes no fue alegría… no creyeron y se llenaron de ira, incluso intentaron matarle.
Cuando Pablo predicó el evangelio en Antioquía, lo resumió de en los siguientes versículos:
“Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.”
Hechos 13:32-33 RV1960
“Dios prometió a nuestros antepasados que enviaría a un salvador, y nosotros les estamos dando esa buena noticia: Dios ha cumplido su promesa, pues resucitó a Jesús. Todo sucedió como dice en el segundo salmo: “Tú eres mi Hijo; desde hoy soy tu padre.”
Hechos 13:32-33 TLA

¿Te alegras por la promesa cumplida? Si te prometieron que ahora en este mes te subirían el sueldo en un 50%, y visualizas tu estado de cuenta bancaria y te das cuenta que efectivamente te cumplieron la promesa ¿esa es una buena noticia? ¿Te alegras por eso?
Pero no todos se alegraron. Esta promesa era muy esperada en los tiempos de Jesús, sin embargo no le conocieron, pues, a pesar de que Jesús dio cumplimiento a todas las profecías relacionadas al mesías – los judíos esperaban a otro tipo de mesías, uno distorsionado por las circunstancias que estaban viviendo como nación bajo el yugo del Imperio Romano de entonces. Esperaban a un Jesús guerrero y político que salvara a su pueblo de los romanos. No les interesaba ser salvos de sus pecados.
Distorsiones al evangelio
En la antigua ciudad de Galacia se fundó una de las tantas iglesias en los territorios que actualmente están bajo el dominio de Turquía. Los hermanos de ese lugar habían recibido el evangelio de primera fuente, el único evangelio de Jesucristo. Pero luego empezó a mutar para convertirse en “un evangelio diferente”. Pablo les escribió:
“Estoy maravillado (horrorizado) de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” Gálatas 1:6-9
Eso ocurrió hace cientos de años en Galacia, pero sigue ocurriendo hasta nuestros días, donde muchos creen y profesan un evangelio diferente, distorsionado, no acorde a las Escrituras. Esos son evangelios hechos a la medida de los gustos de las personas y no conforme a Dios.
Necesidad y gustos: Agentes que distorsionan
Cuando esperamos cosas distintas de Jesús (como por ejemplo, un Jesús milagrero, un Jesús compañero, un Jesús ayudador) automáticamente se distorsiona nuestro entendimiento sobre el evangelio debido a nuestras necesidades y gustos: Ya no es el salvador de nuestros pecados, sino el salvador de nuestras finanzas, el salvador de nuestra salud, el salvador de nuestras relaciones matrimoniales, etc. Y nos ciega el mismo velo que cegó a los judíos cuando no conocieron a Jesús, porque su evangelio era del reino de los cielos, pero ellos esperaban un reino terrenal. Era lo que ellos querían y si no lo desechaban.
Nuestra naturaleza humana nos hace buscar por instinto lo que a nosotros nos gusta, lo que más nos acomoda. Y si no nos gusta leer ni estudiar, somos presa fáciles para caer en evangelios diferentes, pues nuestra guía para encontrar al evangelio real no será la Biblia, sino nuestros propios gustos. Algunos tipos de evangelios diferentes:
- Sectas: Muchos siguen un evangelio diferente porque están en religiones donde no se les permite cuestionar las enseñanzas de los líderes.
- Legalistas: Otros siguen un evangelio diferente pues tiene apariencia de más piedad, de sacrificio y lleno de reglas que no están en la Biblia. Este evangelio de la prohibición suele ser atractivo pues aparenta ser espiritual, pero como le dice Pablo a los colosenses, tales preceptos “no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (Col.2:23)
- Tradicionalistas: Otros siguen un evangelio diferente porque así lo aprendieron y seguirán así (tradición, temor al cambio)
- Pragmáticos: Otros siguen un evangelio diferente porque les ha resultado (orientado al logro, no a la verdad)
- Sin compromiso: Otros siguen un evangelio diferente porque sienten que “así no más” es suficiente (ley del mínimo esfuerzo, son los que acuden a Dios cuando tienen problemas)
El evangelio ha sido anunciado por cientos de años y está claramente expuesto. Aun así las distorsiones han hecho que muchos se desvíen, haciendo que el “dios de este siglo” (¿Cuál es su dios?) les haga perder el norte:
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”
2 Corintios 4:3-4
Vivir y predicar un evangelio diferente al que está escrito en la Biblia es sumamente peligroso, se está expuesto a maldición (anatema).
Muchos viven su propio evangelio sin darse cuenta. Piensan y creen que viven el evangelio de Jesucristo, pero no. Algunos ni siquiera se lo cuestionan y prefieren no pensar en ello, pero las Escrituras nos mandan a evaluarnos constantemente para ver si realmente estamos en la verdad:
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”
2 Corintios 13:5
Este examen debe ser periódico, debemos estar al día, como un automóvil lo está con su revisión técnica para asegurarse que funcionará correctamente. ¿Estamos en el verdadero evangelio?
El evangelio que transforma: La prueba del camión

Imagina que llego tarde a una reunión y me disculpo diciendo: “Ruego que me disculpen, pero al atravesar la calle, un camión de alto tonelaje me pasó por encima y me arrastró diez cuadras. Pero me paré, corrí y llegué hasta acá”
¿Creerías mi historia? Absolutamente no. Pensarías que estoy loco o que estoy mintiendo, porque ante un impacto de tal magnitud sería físicamente imposible presentarse como si nada hubiera pasado. De estar vivo, tendría que estar en una camilla, sangrando y con la ropa destrozada. ¡Un camión me pasó por encima!
Del mismo modo, si no visualizas – tanto en mí como en tí mismo – un cambio radical después de conocer y creer en el evangelio de Jesucristo, es porque hay un gran problema:
- No conocemos el evangelio (quizá conocemos uno distorsionado).
- No creemos el evangelio (quizá creemos en uno a nuestra medida).
- No obedecemos el evangelio (quizá obedecemos a nuestros gustos y cuando hay necesidad).
- Nos mentimos a nosotros mismos.
El evangelio es como ese tremendo camión que nos pasó por encima y nos transformó por completo. Si eso no se nota, es porque no ocurrió.
Conclusión ¿Qué debo hacer con el evangelio?
El evangelio está hecho para:
- Ser creído (Marcos 1:15) “creed en el evangelio”.
- Ser obedecido (2 Tesalonicenses 1:8) “llama de fuego para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio”
- Ser predicado a todo el mundo, a todas las personas (Marcos 16:15) “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”
- Ser vivido con todo su poder (Romanos 1:16) “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”
Hagamos el examen hoy. Asegurémonos de estar viviendo conforme al mensaje de la cruz y permitamos que el poder transformador de Dios guíe cada paso de nuestra vida.

