Cuadridimension de Dios

La Cuadridimensión de Dios y las viejas herejías

Durante estos días me he topado con una doctrina tan peculiar como inútil desde el punto de vista práctico. Resulta que ciertos movimientos que se autodenominan “apostólicos” están predicando que la revelación de la Trinidad es incompleta, afirmando que Dios opera en una “cuadridimensión”. Según esta postura, existirían cuatro dimensiones en la deidad: una dimensión base que consiste en el Dios Altísimo (Elyon), y otras tres dimensiones que se dividen en las “manifestaciones” del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Los iluminados con esta supuesta nueva revelación tuercen textos como el Salmo 91:1-2 para fragmentar a Dios en cuatro títulos o entidades separadas. Afirman que Dios creó desde la eternidad pasada una familia en los cielos compuesta por “Padre, Madre e Hijo”, y que a través de esta familia —a la usanza de los mitos del Olimpo— la deidad se ha manifestado cronológicamente por etapas sucesivas a lo largo de la historia bíblica: en el Antiguo Testamento se manifestó como Jehová, en los Evangelios como Jesús, y desde el libro de Hechos como el Espíritu Santo.

Un refrito de viejas herejías

Tras analizar esta postura, se hace evidente que la historia de la iglesia es cíclica: nos enfrentamos simplemente al reflote de viejas anomalías doctrinales que ya fueron expuestas, debatidas y condenadas en los primeros siglos. Aunque la “cuadridimensión” coquetea con varios errores teológicos, se nutre principalmente de dos:

1. Monarquianismo sabeliano (Modalismo)

Esta corriente, atribuida a Sabelio (siglo III), enseñaba que Dios es uno en sustancia pero se manifiesta en tres “modos” o aspectos diferentes según la época. Para Sabelio, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no eran personas distintas que coexisten eternamente, sino roles sucesivos que un Dios unipersonal adoptaba en el drama de la historia.

La “cuadridimensión” postula exactamente lo mismo al fragmentar la revelación en las eras de Jehová, Jesús y el Espíritu Santo. Este error niega la distinción real de las tres personas divinas, fusionándolas en meras etapas temporales. Cabe destacar que esta es la misma base teológica de los movimientos unicitarios modernos, con la única diferencia de que estos últimos aceptan que tales manifestaciones pueden ocurrir de forma simultánea y no solo sucesiva.

Refutación bíblica e histórica

La idea de un Dios que muta de rol cronológicamente carece por completo de sustento bíblico y contradice la fe histórica de la Iglesia universal. Si el modalismo fuera cierto, cuando Jesús oraba al Padre en pasajes como Juan 17, no estaría entablando una relación interpersonal, sino realizando un acto de ventriloquía o hablándose a sí mismo. Además, esta postura anula por completo el valor de la intercesión actual de Cristo como nuestro Mediador.

La ortodoxia cristiana afirma que las tres personas coexisten simultáneamente desde la eternidad. El ejemplo más claro de esta coexistencia simultánea ocurre en el bautismo de Jesús, donde las tres personas operan al mismo tiempo en el mismo evento:

“Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mateo 3:16-17)

Asimismo, el prólogo del Evangelio de Juan destruye el esquema sabeliano:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” (Juan 1:1-2)

La expresión original en griego “era con Dios” (pros ton theon) indica una relación personal de frente a frente, una comunión eterna entre personas distintas antes de la creación del tiempo. Por esta razón, el Credo de Nicea (año 325 d.C.) sepultó el monarquianismo sabeliano al ratificar que el Padre y el Hijo son distintos en personalidad pero uno en esencia.

2. Arrianismo

Promovido por Arrio, un presbítero de Alejandría en el siglo IV, el arrianismo negaba la plena divinidad de Jesucristo, sosteniendo que el Hijo era la primera y más noble de las criaturas del Padre, pero un ser creado al fin y al cabo.

Al afirmar que el Dios Elyon “creó” una familia celestial en la eternidad pasada (incluyendo explícitamente al Hijo y a una supuesta “Madre”), la doctrina de la cuadridimensión cae de lleno en el arrianismo. Rebaja al Verbo a la categoría de criatura y niega su coeternidad. Hoy en día, este mismo error teológico es sostenido por grupos como los Testigos de Jehová, quienes ven a Jesús como un ser creado y no como Dios mismo.

Refutación bíblica e histórica

Despojar a Jesucristo de su deidad absoluta derriba por completo la estructura de la salvación (soteriología). Si el Hijo tuvo un principio o fue creado, su sacrificio carece del valor infinito necesario para reconciliar a la humanidad con un Dios infinito; una criatura no tiene la potestad divina de perdonar pecados ni de otorgar vida eterna.

Las Escrituras establecen que el Hijo no forma parte del orden creado, sino que es el Agente creador y Sustentador de todo lo que existe:

“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” (Juan 1:3)

El apóstol Juan utiliza aquí el tiempo imperfecto en griego (ēn, “era”), que denota una existencia continua, sin interrupción ni principio. Si el Hijo fuera un ser creado, se enfrentaría a la contradicción lógica e imposible de haber tenido que crearse a sí mismo, ya que nada de lo creado se hizo sin Él.

El apóstol Pablo reafirma esta verdad en su epístola a los Colosenses:

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles… todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” (Colosenses 1:16-17)

Atribuir la creación y la sustentación del cosmos a Cristo es la declaración más directa de su deidad primordial. Con el fin de erradicar estas tesis arrianas, los padres de la iglesia plasmaron en el Credo de Nicea que Jesucristo es: “engendrado, no creado, consustancial (homoousios) al Padre”.

Conclusiones

Al analizar fenómenos como la “Cuadridimensión de Dios”, se hace evidente que las desviaciones doctrinales rara vez se presentan negando la fe de forma abierta; suelen introducirse sutilmente bajo el disfraz de “misterios profundos” o “revelaciones frescas” que apelan al orgullo intelectual, pero que terminan fabricando caricaturas absurdas de la deidad.

Cuando se corrompe la doctrina de Dios, inevitablemente se corrompe todo lo demás. El estudio de la historia de la iglesia y el desarrollo de sus dogmas nos evita la penosa necesidad de tener que “inventar la rueda”. Gracias al legado teológico de nuestros predecesores, poseemos las herramientas necesarias para evaluar y neutralizar las falacias contemporáneas, que no son más que disfraces nuevos para viejos errores.

La sana doctrina no es un ejercicio de rigidez intelectual; es el blindaje que protege al creyente de ser “llevado por doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4:14) y de caer en la manipulación espiritual. El apóstol Pablo exhortó a Timoteo a “retener la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Ejercer el discernimiento bíblico y defender la fe histórica es, en última instancia, un acto de obediencia, madurez y amor profundo hacia la Iglesia del Señor.

Bibliografía

Berkhof, Louis. Historia de las Doctrinas Cristianas, 1995, p. 103, 110-111.

diez mandamientos

Los diez mandamientos ¿Iglesia católica o la Biblia?

Al leer la Biblia, tanto en Éxodo 20 como en Deuteronomio 5, se puede apreciar claramente la existencia de diez mandamientos bien agrupados, pero considerados de manera distinta en el catecismo de la iglesia católica romana.

¿Cuál es esta diferencia? La discrepancia recae en el segundo mandamiento, el cual es omitido por la religión romana. De esta manera, para que no quedasen en nueve, se optó por dividir el último mandamiento en dos.

Veamos:
En la Biblia se nos relata que Dios le entregó a Moisés diez mandamientos esculpidos en tablas de piedra, aparte de otras leyes:

“Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová.” (Deuteronomio 10:4)

(Véase también Éxodo 34:28 y Deuteronomio 4:13)

Veamos como relata el libro de Éxodo estos diez mandamientos:

Éxodo 20:3-17
(3) No tendrás dioses ajenos delante de mí.
(4) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
(5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
(6) y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

(7) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
(8) Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
(9) Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
(10) mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
(11) Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
(12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
(13) No matarás.
(14) No cometerás adulterio.
(15) No hurtarás.
(16) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
(17) No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

De lo cual, lo más lógico sería ordenar los diez mandamientos de la siguiente manera:


1.- No tendrás dioses ajenos delante de mí. (Éxodo 20:3)
2.- No te harás imagen. (Éxodo 20:4-6)
3.- No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano. (Éxodo 20:7)
4.- Acuérdate del día de reposo para santificarlo. (Éxodo 20:8-11)
5.- Honra a tu padre y a tu madre. (Éxodo 20:12)
6.- No matarás. (Éxodo 20:13)
7.- No cometerás adulterio. (Éxodo 20:14)
8.- No hurtarás. (Éxodo 20:15)
9.- No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. (Éxodo 20:16)
10.- No codiciarás. (Éxodo 20:17)

Sin embargo, el catecismo de la iglesia católica romana enseña los diez mandamientos de la siguiente manera:


1.- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2.- No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3.- Santificarás las fiestas.
4.- Honrarás a tu padre y a tu madre.
5.- No matarás.
6.- No cometerás actos impuros.
7.- No robarás.
8.- No dirás falso testimonio ni mentirás.
9.- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10.- No codiciarás los bienes ajenos.

Como notarán, los versículos 4 al 6 no son tomados en cuenta por la iglesia católica romana en sus diez mandamientos porque ellos implican explícitamente el “no te harás imagen”. Es una abierta amonestación en contra de las esculturas y el culto y veneración hacia ellas o lo que representan, lo cual desagradó mucho hasta el punto de borrar del mapa este mandato, y dividir (muy rebuscadamente) el décimo mandamiento.

¿Es lógico dividir el décimo mandamiento?

“No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.”
(Éxodo 20:17)

Si analizamos este versículo, el cual Roma lo divide en dos, veremos que no hay ningún motivo por el cual sacar dos ideas distintas como para hacer de él dos mandamientos. La idea central es “no codiciarás” y nada más que eso.

A pesar de esto, de aquí se creó un mandato nuevo que habla de “pensamientos impuros”; sin embargo el acto mismo en sí es el de “codiciar”. Veremos que los aludidos “pensamientos impuros” no pueden ser un mandamiento en sí, ya que son sólo un complemento para efectuar todas las prohibiciones como “no robarás”… Para robar, matar y mentir se necesitan de pensamientos impuros.

De esta forma, apartar un mandato que diga “No consentirás pensamientos ni deseos impuros” es tan ilógico como agregar otro mandamiento que diga “no pecarás”.

De manera que estos diez mandamientos deben ser enseñados tal cual son, sin omitir ninguno, ni tampoco inventar uno nuevo. Como está escrito:

“…Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”
(Apocalipsis 22:18-19)

Dios te bendiga!


La Inmaculada Concepción de María a la luz de la Biblia

El día 8 de Diciembre es una fecha muy importante para el mundo católico romano. En ese día se celebra la fiesta de “La Inmaculada Concepción de María”, también conocida simplemente como “Inmaculada Concepción”, marcada con rojo en los calendarios. Éste día viene a ser el que marca el cierre del denominado “Mes de María”, que se extiende desde el 8 de Noviembre.

El objetivo de éste artículo no es el de ofender a ninguna persona u organización, sino que lo que se persigue es descubrir si ésta creencia tiene fundamento en la Palabra de Dios, o no es más que otra de las invenciones de la organización romana. Amigo (a), si realmente te consideras cristiano (a), te invito a que nos despojemos de todo prejuicio y podamos analizar éste tema lo más objetivamente posible, todo a la luz de la Biblia.

1.- ¿Qué es la Inmaculada Concepción?

Es un dogma de la iglesia Católica Romana, que consiste en la creencia de que María, la madre de Jesús, fue libre de pecado desde el primer instante de su concepción. Esto quiere decir que, mientras todos los seres humanos estamos afectados por el pecado, María fue la excepción, ya que ella desde su nacimiento hasta su muerte, siempre se mantuvo sin pecado.

1.2.- El origen del dogma

Esta doctrina nació el 8 de Diciembre de 1854, de manos del papa Pío IX, el cual la impuso en la Constitución “Ineffabilis Deus”.

1.3.- La Constitución “Ineffabilis Deus”

En éste documento se establece lo siguiente:

<<…con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho.>>(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

Este documento establece una doctrina que todo fiel de la iglesia católica romana debe de creer.

Ahora que sabemos en qué consiste y su origen, debemos hacernos la pregunta ¿Por qué el papa Pío IX estableció esta nueva doctrina? ¿Qué fundamento tiene? ¿La Biblia habla sobre la exención de pecado de María?

2.- Fundamento de la Inmaculada Concepción

2.1.- ¿Qué dice la Biblia al respecto?

La Biblia es la suprema, perfecta y completa Palabra de Dios. En las Escrituras, Dios no dejó absolutamente nada al azar. En la Biblia Dios nos habla todo lo que necesitamos saber acerca de la salvación del alma y la vida cristiana. Si así no fuera, la Biblia sería un libro imperfecto, ya que necesitaría de otras fuentes de información para que podamos acceder al conocimiento de Dios.

Por lo tanto, para todo cristiano, antes de creer en algo, primeramente debe de consultarlo con la Biblia.

Resulta que no existe en toda la Biblia un solo pasaje que haga referencia a la inmaculada concepción de María. En ninguna parte se menciona que María fue una persona distinta a todo el resto de la humanidad, en el sentido de haber sido una persona que nunca pecó en toda su vida.

Sin embargo, algunos hablan de que en la Biblia no es posible encontrar pruebas directas explícitas, pero sí pruebas indirectas o implícitas. [1] Evidentemente, cuando tomamos y extraemos enseñanzas de la Biblia “implícitamente”, nos estamos enmarcando en un ambiente de hermenéutica con altos niveles de subjetividad, y por ende, de error.

Veamos algunos textos bíblicos que supuestamente mencionan este hecho indirectamente:

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” – Génesis 3:15

La Enciclopedia Católica [1] comenta: “Que María fuese exaltada en el estado de su alma, es decir, en gracia santificante, significa la destrucción de la serpiente por el hombre. Sólo la continua unión de María con la gracia explica suficientemente la enemistad entre ella y Satán”

Refutación: El catolicismo interpreta éste texto diciendo que “la mujer” es María y que su simiente es “Cristo”. Este texto bíblico nos habla del castigo que recibe la serpiente antigua (Satanás) cuándo provocó el pecado de Adán y Eva. Cuando se menciona a “la mujer” y “a la simiente suya”, no se ve ninguna alusión a María. Más bien se refiere a Israel y a la Iglesia, ya que la Iglesia es la esposa que espera a el esposo (Cristo), concordando así con el texto de Apocalipsis 12:17, en dónde se menciona que el dragón (Satanás) se fue a hacer la guerra contra la descendencia de “la mujer”… y esta descendencia no se refería a Cristo, sino a “los que guardan los mandamientos de Dios”, vale decir, a la Iglesia.

Ahora, incluso en el caso de que se tratase de María, tampoco se justifica el hecho de considerarla inmaculada por lo que sale en el texto. Sencillamente no hay ninguna mención de ello.

“Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.” – Lucas 1:28

La Enciclopedia Católica [1] comenta: “El saludo del ángel Gabriel –chaire kecharitomene, Salve, llena de gracia (Lucas 1:28) indica una única abundancia de gracia, un sobrenatural, agradable a Dios estado del alma, que encuentra explicación sólo en la Inmaculada Concepción de María. Pero el término kecharitomene (llena de gracia) sirve sólo como una ilustración, no como una prueba del dogma.”

Refutación: El saludo del ángel Gabriel no es más que eso mismo: un saludo. Cuando dice “Salve, muy favorecida” o “Salve, llena de gracia” no le está diciendo “Inmaculada”. Si ser “lleno de gracia” es equivalente a “libre de pecado”, entonces veamos el caso de Esteban:

“Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.” (Hechos 6:8)

¿El hecho de que fuera lleno de gracia le hacía libre de pecado? ¿El hecho de se lleno de poder le hacía todopoderoso?

¿Y que hay de la larga lista de hombres pecadores que hallaron gracia delante de los ojos de Dios? ¿Era Noé inmaculado? ¿O lo era Abraham? En ninguna manera.

Como hemos podido apreciar, no existe referencia bíblica alguna que de respuesta al problema de la Inmaculada Concepción.

2.2.- ¿Si no hay fundamento bíblico, de dónde se sustenta el dogma?

Ya que el papa romano no contaba con apoyo bíblico, buscó otras vías para tratar de validar en alguna manera esta doctrina.

La Inmaculada Concepción de María a la luz de la BibliaLo hizo a través del confuso [1] testimonio de algunos de los llamados “padres de la Iglesia” (los cuales por cierto, ni siquiera vivieron en los tiempos de María). El testimonio de estos padres resultó confuso porque declararon que María de todos modos había sido “golpeada por el puñal de la duda; y que Cristo también murió por sus pecados”… ¿Qué clase de testimonio es éste? ¿Cómo es eso de que Cristo murió por los pecados de María?

Otros autores hablaron de María como una “segunda Eva”, y muchos escritos se hicieron al respecto. Pero insisto, nada bíblico.

Una vez más, y tal como ocurrió con el dogma de la Asunción de María, los argumentos a favor son demasiado débiles.

3.- ¿Por qué no creer en la Inmaculada Concepción de María?

Los cristianos que amamos a Dios antes que a nuestra propia opinión, creemos que es un grave error creer en este dogma por los siguientes motivos:

3.1.- No lo dice la Biblia

Como vimos anteriormente, la Biblia no menciona nada de este supuesto hecho que ha de ser tan importante para todo cristiano. ¿Se equivocó Dios? ¿Si la inmaculada concepción es verdad, porque Dios no lo describió en la Biblia?

Cuando tenemos que buscar información externa a la Biblia, estamos diciendo que la Biblia no es perfecta; que está incompleta. Sin embargo Dios es perfecto y su Palabra también lo es.

3.2.- El apóstol Juan no hace ninguna referencia

Como complemento del párrafo anterior, vamos a mencionar el caso de Juan. El apóstol Juan fue quien recibió a María en su casa, por el mandato de Jesús (Juan19:26-27). Este apóstol fue autor de varios libros del nuevo testamento, pero en ninguno se hace mención a la inmunidad del pecado de María.

Entones, inevitablemente me surgen muchas preguntas:
¿Quién conocía mejor a María?
¿Quién compartió junto con ella todos los días, hasta el día de su muerte sino el apóstol Juan?
¿Acaso Juan nunca supo que María no podía pecar?
¿Por qué los apóstoles no sabían nada de esto y la iglesia católica romana sí (1800 años después)?
¿Los apóstoles no veneraban a María?

En definitiva ¿Por qué Juan nunca escribió nada al respecto siendo ésta una doctrina tan importante en el mundo católico romano?

Es realmente aberrante suponer que todos los apóstoles estuvieron equivocados y toda la iglesia, hasta que recién en el año 1854 vieron la luz. ¿Cómo se explica eso? ¿Acaso somos más sabios que los apóstoles?

3.3.- La Biblia dice todo lo contrario

En vez de leer una inmaculada vida de un cierto personaje bíblico, en la Biblia vemos que todos los grandes hombres y mujeres de Dios fallaron en alguna oportunidad. Abraham, David, Moisés… todos fallaron y pecaron alguna vez. Y esa realidad no excluye a María.

La Biblia dice claramente que todos pecamos:

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)

Y cuando la Biblia dice “todos” es TODOS. Algunos pretender incluir al mismo Jesucristo en la categoría de “todos” [2], y como él nunca pecó, entonces porqué no incluir a María. Sin embargo, a diferencia de María, Jesucristo ES DIOS. Sería absurdo pensar que Dios (Jesús) va a estar destituido de su propia gloria.

¿Acaso el apóstol Pablo era tan ignorante que por eso no escribió “todos excepto María”?

A propósito del apóstol Juan (ver punto 3.2), él que más cerca estuvo de María… él escribió lo siguiente:

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” (1 Juan 1:8-10)

Juan escribió estas líneas incluyéndose a sí mismo (“nosotros”) y sin hacer ninguna excepción. ¿Por qué no dijo que María era un caso aparte?

3.4.- La Biblia dice que María tuvo que purificarse

Si María era inmune al pecado, entonces no tenía inmundicia; y por lo tanto, no tenía porque purificarse. Sin embargo, María al dar a luz quedó inmunda según la ley y tuvo que cumplir con el rito de purificación como cualquier mujer de su tiempo.

La Biblia dice lo siguiente cuando José y María presentaron a Jesús:

“Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor” (Lucas 2:22)

Fueron a presentar a Jesús, de acuerdo a la ley que se describe aquí:

“Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda. Y al octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.” (Levítico 12:2-4)

Es palabra de Dios, nada que hacer. Como cristiano que ama a Dios no puedo creer en una doctrina que no se sustenta en su perfecta palabra, y que incluso, al contrario, la rechaza.

4.- Conclusión

Desde el punto de vista bíblico y objetivo, podemos decir que la doctrina de la Inmaculada concepción de María no es de Dios.

Surgen interrogantes como: ¿Por qué el catolicismo romano se empeña en que sus fieles se acerquen a María en vez de a Jesús directamente?

Detrás de todo esto podemos ver una maquinación para que se pierda el horizonte y la meta a la cual pretendemos llegar. Nuestra mirada no tiene que estar en un hombre o una mujer, nuestros ojos tienen que estar en Jesús:

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:2)

Quizá muchos católicos pensarán que menospreciamos a María, que no la queremos, por malinterpretar nuestras exhortaciones contra la idolatría. Nuestra amada María es objeto de nuestra estima y digna de ser un buen ejemplo a seguir para todos nosotros. Ella está con Jesús porque ella puso los ojos en él para alcanzar la salvación, lo cual es exactamente lo que tenemos que hacer nosotros.

Dios te bendiga !

Fuentes:
[1] Enciclopedia Católica. La Inmaculada Concepción. [Fecha de consulta: 01 Diciembre 2006]. Disponible en: http://www.enciclopediacatolica.com/i/inmaconcepcion.htm
[2] Cathilic.net. La inmaculada Concepción de María. [Fecha de consulta: 01 Diciembre 2006]. Disponible en: http://es.catholic.net/mariologiatodoacercademaria/570/1421/articulo.php?id=4481

Artúculos relacionados:
La asunción de María a la luz de la Biblia

Links de interés:
http://www.conocereislaverdad.org/inmaculada.htm

La asunción de María a la luz de la Biblia

En el día de hoy (15 de Agosto) se celebra en el mundo religioso católico-romano la fiesta de la asunción de María. En este articulo veremos el porque se celebra este evento, como se originó, sus consecuencias y lo mas importante para todo cristiano… que es lo que dice La Biblia al respecto.No importando el credo, solamente tomando en cuenta que La Biblia es la Palabra de Dios, te invito a ver este articulo…

I.- ¿Qué es la asunción de María?

Es una fiesta celebrada el día 15 de agosto de cada año por la iglesia católica romana. Acerca de su origen, no hay claridad, pudo datar desde el siglo V de nuestra era. Acerca de esto, en la enciclopedia católica se cita: “Existe también una gran incertidumbre respecto al origen de esta fiesta” [1]

El objetivo de esta celebración es de reafirmar la fe católica romana en el dogma sobre la asunción corporal de María al cielo, el cual se proclamó oficialmente el 1 de Noviembre de 1950 a través de la constitución apostólica Munificentissimus Deus, por el papa Pio XII. [2]

II.- Lo que dice La Biblia acerca de la asunción de María

La respuesta es contundente: La Biblia NADA dice acerca de una supuesta asunción corporal de María al cielo. Todo aquel que ha leído completamente La Biblia concordará con esta afirmación.

Así lo reconocen mismos católico-romanos, al decir “debemos confesar que no poseemos ningún documento auténtico que hable directamente de la vida post-pentecostal de María”[3] (Al decir
“vida post-pentecostal” se refiere a lo que pasó con María después del periodo del Pentecostés relatado en la Biblia, en los primeros capítulos del libro de Hechos de los Apóstoles). Y si no hay ninguna cita bíblica, ni ningún otro “documento auténtico” que hable de lo que ocurrió con María en sus últimos años, entonces el dogma de la asunción está basado en documentos falsos.

Lo curioso de todo esto es que siendo La Biblia la Palabra de Dios, es muy extraño de que haya pasado por alto un hecho tan importante para el mundo cristiano como este. Ni siquiera el apóstol Juan en sus escritos bíblicos menciona alguna cosa al respecto, siendo que Juan recibió de parte de Jesús a María como madre (Juan 19:27).

Para tratar de encontrar alguna fundamentación bíblica de manera rebuscada, la Iglesia de Roma se tomó de este pasaje bíblico para tratar de hacerlo encajar con este dogma:

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento… Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono…” (Apocalipsis 12:1-6)

La interpretación que le dio el papa Juan Pablo II fue la siguiente:

“Una mujer, vestida del sol” (Ap 12, l). Hoy, solemnidad de la Asunción, la Iglesia refiere a María estas palabras del Apocalipsis de san Juan. En cierto sentido, nos relatan la parte conclusiva de la “mujer vestida del sol” nos habla de María elevada al cielo.” [4]

Sin embargo, para ser realistas, la interpretación de este relato del Apocalipsis se encuentra bastante distante del que <<“mujer vestida del sol” nos habla de María elevada al cielo. >>. Aun así, suponiendo que fuese Maria ¿Qué me dice que María subió al cielo corporalmente con solo decir que estaba vestida de sol? Si dice que estaba vestida de sol, no quiere decir necesariamente que subió al cielo corporalmente; más bien, eso suena a una interpretación bastante subjetiva.

Pero si la mujer vestida de sol es María, ¿Por qué tiene una corona de doce estrellas? ¿Por qué la simbología del sol y la luna? De tratarse de ella, no hay explicación acerca de esta simbología. Lo correcto sería atribuir a Israel – o a la Iglesia del antiguo testamento – como la mujer vestida de sol, ya que la corona de doce estrellas representa a las doce tribus de Israel, y el sol y la luna hacen una clara alusión al sueño de José (Génesis 37:9). Este sueño se cumplió cuando sus hermanos y todo el pueblo de Israel se vio bajo su subordinación, cuando hubo hambre en la tierra.

La mujer dio a luz un hijo, el Cristo, el cuál vino de Israel, pueblo que fue perseguido durante años.

En conclusión el texto de Apocalipsis 12 no dice nada acerca de una asunción corporal de María al cielo.

III.- Fundamentación del dogma de la asunción de María

Ya que no se pudo fundamentar el dogma a través de la Biblia, Roma buscó infructuosamente por otros medios para hacerlo, hasta que lo hicieron por medio de La Tradición. Como definición, se puede decir que: La tradición de la Iglesia Católica está formada por todas aquellas enseñanzas, escritos o ritos que son aceptados por ella y que no forman parte de la Biblia.” [5]

Estas pocas evidencias le bastaron al papa Pio XII para llevar a cabo una encuesta en la cual preguntó:

“Si vosotros, venerables hermanos, en vuestra eximia sabiduría y prudencia, creéis que la Asunción corporal de la beatísima Virgen se puede proponer y definir como dogma de fe y si con vuestro clero y vuestro pueblo lo deseáis”.

Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, N°11

De esta encuesta la Iglesia católica respondió afirmativamente (para contentar al pueblo), y el papa promulgó en el año 1950 el “Munificentissimus Deus”, estableciendo que:

“…pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste.”

Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, N°44

Y claro, estaba prohibido pensar que la Biblia era la única fuente de la verdad, antes el pueblo estaba obligado a creer las propuestas del papa dadas solo por su juicio:

“…deben ser creídas por fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la palabra de Dios, escritas o transmitidas oralmente, y que la Iglesia, o con solemne juicio o con su ordinario y universal magisterio, propone a la creencia como reveladas por Dios…”

Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, N°12

IV.-Porque rechazar el dogma de la asunción de María

1. Porque no aparece en La Biblia.

Todo cristiano verdadero cree que La Biblia es la única fuente de la verdad, porque fue escrita con inspiración divina e infalible.

Si alguna cosa no aparece en la Biblia, entonces no hay que hacer ningún esfuerzo por agregar doctrinas a las que ya están en la Escritura:

“No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.” (Proverbios 30:6)

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.” (Apocalipsis 22:18)

2. Porque no creo en las tradiciones

Las tradiciones fueron reprobadas por el mismo Jesús:

“Respondiendo él [Jesús], les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?… Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” (Mateo 15:3-9)

El apóstol Pablo nos hace un llamado a no aceptar tradiciones:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. (Colosences 2:8-10)

El apóstol nos hace un llamado para que no nos dejemos llevar por tradiciones sino por Cristo (y Cristo es la Palabra, véase Juan 1:1).

Nótese que La Biblia dice que “vosotros estáis completos en él”… Esta claro que no necesitamos nada mas aparte de la Biblia.

3. Porque no tiene fundamento válido

Como vimos, el fundamento de esta creencia no se sustenta en la única fuente de la verdad (La Biblia).

Tampoco tiene sustento histórico, ni existe ninguna evidencia científica que pueda probarlo.

Ni siquiera se sabe (de acuerdo al dogma) si María murió o fue ascendida al cielo, ni cuándo ni dónde ocurrió este hecho.

De los ochenta y ocho “padres de la iglesia”, solamente dos de ellos apoyan la creencia de la asunción (Ambos eran del siglo VII): Germano de Constantinopla (634-733) y Juan Damasceno (675-749). (Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, N°21-22).

¿Y que hay de la gran mayoría? Sin embargo para aprobar esta creencia, solo bastó el testimonio de dos hombres que vivieron siglos después de que supuestamente ocurrieran los hechos.

4. Porque se fomenta la idolatría

La Iglesia Católica-Romana solo buscó realzar una imagen mística alrededor de Maria, creando un encanto en el pueblo creyente que se estaba decepcionando de esta religión.

De esta manera, al celebrar la asunción de Maria, no solo se está celebrando un hecho inexistente, sino que además, se está cayendo en uno de los pecados mas aborrecibles por Dios: La idolatría.

María fue creación de Dios como todos nosotros, pero algunas personas se empeñan en honrarla y darle culto, justamente como lo prohíbe La Biblia:

“…ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. (Romanos 1:25)

5. Porque la institución de este dogma fue declarado recientemente.

Este dogma fue instituido el año 1950. Me pregunto que pasó con la verdad durante 1.500 años ya que durante todo ese periodo la gente, la iglesia, todo el mundo estaba en un error. Eso es realmente inconcebible.

6. No aporta nada en cuanto a la obra redentora de Cristo.

Como mencionaba la La Biblia anteriormente “vosotros estáis completos en él” (Colosenses 2:8-10) , no necesitamos mas que lo que está escrito en La Biblia para ser salvos (Ver articulo ¿Quieres ser salvo?)

Conclusión

Está claro, si hay algo que se sale de la Escritura, no hagamos caso. Así lo advierte el apóstol Pablo:

“Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. (Gálatas 1:8-9)

Dios te bendiga

Bibliografía

[1] Enciclopedia Católica. La Fiesta de la Asunción. [Fecha de
consulta: 15 Agosto 2006]. Disponible en:
http://www.enciclopediacatolica.com/a/asuncion.htm

[2] Pontificia Universidad Católica de Chile. Munificentissimus Deus.
[Fecha de consulta: 15 Agosto 2006]. Disponible en:
http://www.puc.cl/facteo/magisterio/plano/rtf/05PXII044.rtf

[3] Enciclopedia Católica. Vida post-pentecostal de María. [Fecha
de consulta: 15 Agosto 2006]. Disponible en:
http://www.enciclopediacatolica.com/v/virgenmaria.htm#VI2

[4] Diócesis de Queretaro. Cat. Juan Pablo II, 15 de agosto de 1995.
[Fecha de consulta: 15 Agosto 2006]. Disponible en:
http://www.diocesisdequeretaro.org.mx/

[5] Wikipedia. Tradición de la Iglesia Católica. [Fecha de consulta:
15 Agosto 2006]. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Tradición_de_la_Iglesia

Links recomendados
http://www.conocereislaverdad.org/asunciondemaria.htm