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El Canon del Nuevo Testamento

Como ya mencionamos antes, la palabra “canon”, proviene del griego kanon, significa “regla” o “medida”, y al hablar de Canon bíblico, se refiere a la lista de los libros que forman parte de la Biblia y que son reconocidos como inspirados por Dios, siendo la base para la fe y la vida cristiana.

El canon del Nuevo Testamento no fue creado de un momento a otro por un concilio que decidió qué libros incluir y cuáles dejar fuera. Sin embargo, esto no fue así. El proceso empezó con la circulación de los primeros escritos apostólicos del primer siglo hasta el cierre definitivo a finales del siglo IV.

En este artículo explicaremos cómo se desarrolló este proceso y cuáles fueron los criterios que la iglesia utilizó para reconocer qué escritos eran realmente la Palabra de Dios.

El proceso histórico de formación

La formación del canon del Nuevo Testamento se llevó a cabo entre el siglo I y el siglo IV de nuestra era. Este proceso fue impulsado tanto por necesidades internas de la iglesia como por desafíos externos.

1. La era apostólica (siglo I)
Durante este tiempo, los apóstoles escribieron cartas y relatos sobre la vida y enseñanzas de Jesús. Estas cartas, como las de Pablo, comenzaron a circular rápidamente entre las iglesias (Colosenses 4:16). Desde el inicio, estos escritos fueron muy valorados y considerados al nivel de las Escrituras del Antiguo Testamento (2 Pedro 3:15-16).

2. El desafío de las herejías (siglo II)
Con el paso del tiempo, surgieron enseñanzas falsas que confundían a los creyentes. Por ejemplo, Marción rechazó el Antiguo Testamento y modificó el Nuevo, mientras que los gnósticos crearon sus propios “evangelios”.

Este contexto obligó a la iglesia a definir con mayor claridad qué libros eran verdaderamente apostólicos, con el fin de proteger la sana doctrina.

3. El reconocimiento oficial (siglos III y IV)
Aunque la mayoría de los libros ya eran aceptados, algunos generaban dudas (como Hebreos o Apocalipsis). Finalmente, en el año 367 d.C., Atanasio presentó la lista de los 27 libros del Nuevo Testamento tal como la conocemos hoy.

Más adelante, los concilios de Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.) confirmaron esta misma lista, reconociendo oficialmente lo que ya era ampliamente aceptado en la iglesia.

Los criterios de canonicidad

La iglesia primitiva no eligió los libros al azar, sino que utilizó criterios claros para reconocer cuáles eran inspirados por Dios.

1. Apostolicidad
El libro debía haber sido escrito por un apóstol o por alguien cercano a uno. Este fue el criterio más importante. La autoridad apostólica garantizaba que el mensaje provenía directamente de Cristo o de su círculo más cercano.

2. Ortodoxia (la regla de fe)
El contenido del libro debía estar en armonía con la enseñanza ya conocida sobre Jesús y con el Antiguo Testamento. Si un escrito enseñaba algo diferente o extraño, era rechazado.

3. Catolicidad (uso universal)
El libro debía ser reconocido y utilizado por muchas iglesias, no solo por un grupo pequeño. Esto mostraba que el Espíritu Santo guiaba a toda la iglesia en el reconocimiento de estos escritos. Ryrie menciona que ningún libro que fue cuestionado por un gran número de iglesias llegó finalmente a ser admitido en el canon1.

¿Cuándo se cerró el canon del Nuevo Testamento?

El canon del Nuevo Testamento se considera cerrado hacia fines del siglo IV, cuando ya existía un consenso general en la iglesia sobre los 27 libros. Este reconocimiento quedó claramente expresado en la Carta Pascual de Atanasio en el año 367 d.C., y luego fue confirmado en los concilios de Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.). Desde ese momento, no se agregaron nuevos libros, ya que se entendió que la revelación apostólica había sido completa.

Conclusión

El estudio del canon del Nuevo Testamento muestra claramente cómo Dios actuó a lo largo de la historia. Algo muy importante es entender que la iglesia no inventó el canon, sino que lo descubrió y reconoció. Es decir, los libros ya eran inspirados; la iglesia simplemente los reconoció como tales.

“Los escritos bíblicos no poseen autoridad divina porque están en el canon, sino que están en el canon porque son inspirados, es decir, porque poseen autoridad divina” (N.B. Stonehouse)2

Es muy importante conocer este tema, porque fortalece nuestra confianza en la Biblia. Nos ayuda a entender que no es un conjunto de libros elegidos al azar, sino el resultado de un proceso serio, cuidadoso y guiado por Dios.

Este conocimiento es una herramienta muy valiosa en la apologética, ya que nos permite responder a quienes cuestionan la confiabilidad de la Biblia. Saber de dónde viene y cómo fue reconocida nos da argumentos firmes para defender nuestra fe.

Referencias

  1. Ryrie, Charles C. Teología Básica. ↩︎
  2. N.B. Stonehouse, citado en “¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros?”, Puigvert, Pedro, 1999, p.154 ↩︎

Mira también:

El canon del Antiguo Testamento: https://maranata.cl/canon-antiguo-testamento/

canon antiguo testamento

El Canon del Antiguo Testamento

Al conversar con personas que no comparten la fe en Cristo, se hace recurrente el cuestionamiento de la autoridad de la Biblia como palabra inspirada de Dios. ¿Quién escribió la Biblia? ¿Por qué debo creer en ella si fue escrita por hombres? Para responder estas inquietudes tenemos que ir a la historia de la formación del canon de las Escrituras, específicamente en este artículo, del Antiguo Testamento.

El desarrollo del Canon de la Biblia nos ayuda a entender nuestra fe sobre la inspiración divina de Las Escrituras. También nos ayuda a entender por qué hay diferencias entre nuestra Biblia protestante de 66 libros respecto a las versiones católicas de 73 libros.

Vamos a conocer lo más importante de la historia de la formación del canon del Antiguo Testamento, y en otro momento lo haremos con el canon del Nuevo Testamento.

¿Qué es el canon?

La palabra “canon” viene del griego “kanon” el cual se refiere a una vara recta, utilizada como regla o instrumento de medida.1

Esta palabra la podemos encontrar en las epístolas del apóstol Pablo donde se usa como una regla de acción (Gálatas 6:16; Filipenses 3:16). 

Desde el siglo IV de nuestra era, esta “regla” se ha utilizado para designar la correcta lista de los libros inspirados de la Biblia2. A todos los libros que no se consideraron inspirados se les llamó “apócrifos”.

De no existir esta regla o canon, no podríamos determinar cuales son los escritos inspirados por Dios. Es imprescindible conocer cuales escritos han sido inspirados divinamente para poder confiar implícitamente en ellos como la norma de fe y práctica3.

Historia de la formación del canon del Antiguo Testamento

A diferencia del Nuevo Testamento, cuyo proceso de canonización abarcó unos cuatro siglos, el canon del Antiguo Testamento se formó a lo largo de más de mil años. 

El pueblo judío reconoció gradualmente una colección sagrada de libros conocida hoy como la Tanaj, acrónimo hebreo de las tres divisiones de su Biblia: Torah (ley), Nebiim (profetas) y Ketubim (escritos).

El proceso mediante el cual se formó la Biblia Hebrea no dependió de un solo evento o concilio, sino de un reconocimiento progresivo que se puede dividir en las siguientes etapas:

  1. La Ley (Torá): Fue la primera sección que el pueblo de Israel reconoció como divinamente autoritativa. Desde el momento en que Moisés escribió el “libro del pacto” (Éxodo 24:4), los israelitas lo aceptaron como la mismísima Palabra de Dios. Como señala Pablo Hoff, Moisés al escribir las palabras de la ley, dio órdenes a los levitas de tomar “este libro de la ley y ponedlo junto al arca del pacto” (Dt. 31:24–26). En este caso, el escritor, en un sentido, canonizó sus propias composiciones4.
  2. Los Profetas (Nevi’im) y los Escritos (Ketuvim): Se desconoce el proceso exacto por el cual los judíos llegaron a reconocer como canónicos estos textos. Sin embargo, a medida que los profetas hablaban en nombre de Dios, sus escritos fueron atesorados como mensaje divino. Esto parece indicar que tan pronto como un profeta escribió su mensaje, este llegó a ser parte de las Escrituras.
  3. El Concilio de Jamnia (aprox. 90 d.C.): Tras la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C., los rabinos judíos se reunieron en Jamnia para discutir la canonicidad de algunos libros cuestionados (concilio que algunos ponen en duda). El canon hebreo no se creó en esa instancia, sino más bien, Jamnia sirvió para confirmar los libros que la comunidad judía ya aceptaba y para cerrar debates periféricos sobre la inclusión de libros como Eclesiastés o Cantar de los Cantares. Como indica C.Ryrie, estas discusiones tenían que ver con un canon ya existente5.

Los Criterios de Canonicidad Judíos

Para que un libro fuera aceptado en la colección sagrada, debía pasar por el filtro riguroso de la comunidad hebrea. Entre los criterios se pueden mencionar los siguientes:

  • Autoridad Profética: El texto debía ser escrito por un profeta reconocido o alguien con el don profético, respaldado por Dios mediante milagros o el cumplimiento exacto de sus palabras. Moisés, David, Isaías y Daniel cumplían este requisito esencial.
  • Armonía con la Ley de Moisés: Ningún libro nuevo podía contradecir la revelación fundamental dada en la Torá (los primeros cinco libros). Según Deuteronomio 13, cualquier mensaje, incluso si venía acompañado de señales, debía ser rechazado si desviaba al pueblo del Dios revelado en el pacto.
  • El Cese de la Profecía: Los judíos sostenían la firme convicción de que la “voz profética” había cesado en Israel con el profeta Malaquías (alrededor del 400 a.C.). Esta es la razón principal por la cual los libros Apócrifos o Deuterocanónicos (escritos en el período intertestamentario, como 1 y 2 Macabeos) nunca fueron aceptados en el canon judío, pues ellos mismos reconocen haber sido escritos en tiempos donde no había profeta en Israel (1 Macabeos 9:27).
  • Idioma hebreo: Sobre todo como respuesta a la versión griega de las Escrituras, la cual tenía libros agregados que fueron rechazados por el canon judío.

Conclusión

Cuando el apóstol Pablo le escribe a Timoteo enseñándole que “toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16), cabe la pregunta ¿Cuál es esa escritura inspirada? ¿Qué o qué determina que es escritura inspirada? ¿Por qué otros escritos tan antiguos como los canónicos fueron apartados y clasificados como apócrifos? El proceso histórico de la formación del canon nos da la respuesta.

En el Nuevo Testamento se confirma que son los judíos los depositarios de la Revelación:

“¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.” (Romanos 3:1-2)

Por lo tanto, el canon judío es válido para todo efecto del Antiguo Testamento, el cual tiene el mismo contenido de nuestras biblias hasta hoy, puesto que “nuestras Biblias tienen 39 libros inspirados, cuyo texto corresponde exactamente a la división de 24 rollos practicada por Israel”6.

Y lo más maravilloso, es que el mismo Señor Jesucristo citó estas Escrituras, refiriéndose exactamente a la misma estructura de tres partes de la Biblia Hebrea:

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas 24:44)

Es, por lo tanto, el Antiguo Testamento que tenemos en nuestras Biblias, el mismo que Jesús leyó, amó y de las cuales testificó que hablaban de Él. 

Estudiar la canonicidad nos protege contra confusiones respecto a libros apócrifos y reafirma nuestra fe en que Dios es lo suficientemente poderoso no solo para inspirar Su Palabra, sino para preservarla intacta a través de los siglos.

Referencias

  1. kanon (κανών, G2583), Diccionario VINE Nuevo Testamento. ↩︎
  2. Puigvert, Pedro. ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros?, 1999, p.11 ↩︎
  3. Hoff, Pablo. Teología Evangélica (Tomos I y II), 2005, p.105 ↩︎
  4. Hoff, Pablo. Teología Evangélica (Tomos I y II), 2005, p.110 ↩︎
  5. Ryrie, Charles. Teología Básica, 1993, p.48 ↩︎
  6. Puigvert, Pedro. ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros?, 1999, p.155 ↩︎

Mira también:

El canon del Nuevo Testamento: https://maranata.cl/canon-nuevo-testamento/